Episodio 43
Una seria special de conferencias
= por Amr Khaled =
Significados que
benefician a las mujeres – Parte II
Al hablar del tercer tema, el velo,
lo haremos en el mismo contexto: la responsabilidad hacia el Islam.
Quiero presentar un concepto nuevo: ¿Qué es
el velo?
Sabemos que el velo es:
1- Un deber impuesto por Al·lâh a la mujer.
2- Una conducta que protege a la sociedad
de la tentación.
Pero el velo tiene otro objetivo, que está
relacionado con el concepto que discutimos ahora: el velo es un recuerdo y una
evocación del Islam
Al·lâh ha querido que la religión esté
presente en el mundo entero, y por toda la tierra. No sólo dentro de las
mezquitas, sino también fuera de ellas. Pero los enemigos del Islam quieren
que la religión se limite a las mezquitas y nunca salga afuera.
Por lo tanto, nosotros queremos que se
divulgue en las calles…y así la gente recuerde el Islam hasta cuando esté
caminando por las calles. Que recuerde a Al·lâh cada minuto, y cada segundo sin
que nadie le hable directamente acerca del Islam.
Yo creo que el objetivo esencial de hacer
el velo obligatorio, aparte de conservar la decencia en la sociedad, es éste que
hemos mencionado.
Así, si buscamos un modo para hacer
recordar el Islam a la gente en la calle, no encontraremos otro mejor que el
velo.
No sería lógico que una persona fuera por las calles, por las casas alzando su
voz para recordarles sus oraciones. ¿Cómo podemos hacer esto sin hablar?
Al·lâh ordenó a los hombres hacer ciertas
cosas que hacen que la gente recuerde a Al·lâh, sin palabras. De este modo,
Al·lâh impuso a los hombres la oración del viernes, y la lucha en la
senda de Al·lâh; y a las mujeres llevar el velo… pero llevarlo cuando salga
fuera de su casa y ande por las calles, haciendo que la gente recuerde a Al·lâh
sin palabras… Y la gente sabe que te has sacrificado y te has cubierto el
cabello por amor a Al·lâh y al Islam. Y además este sacrificio sorprende a toda
la gente, en todas las partes del mundo, sean o no musulmanes….
Y comprenden que para ti, Al·lâh es más
valioso que tu cabello. Y tú eres recompensada, y al mismo tiempo sirves de
recuerdo, a todo aquel que lo necesita, para que vuelva al sendero de Al·lâh. Y
eres una evidencia contra todo aquel que no quiera volver… Todo esto, sin que
necesites hablar para invitar a la gente a adorar a Al·lâh….
De aquí, encontramos que el velo no está
impuesto para hacer inferior a la mujer sino para honrarla; y además es nuestra
esperanza para conseguir que la gente tenga presente la religión por todas
partes.
Cuando te ve una persona llevando el velo,
eres recompensada sin hablar ni hacer ningún esfuerzo… por el simple visto de
que te vean; Si te ve una persona, se te escribirá la recompensa de una buena
obra, y si son mil personas, se te contarán mil buenas obras.
Por lo tanto, en un sólo día en el que
salgas para hacer tus recados diarios, puedes conseguir más de lo que nunca
podrá obtener un hombre, incluso si reza en la mezquita siempre.
Y cuanto más difícil sea para ti, cuanto
más sacrificio y esfuerzo te suponga llevar el velo… Cuanto más guapa seas… Tu
recompensa será aún mayor… Y puede que no sólo obtengas la recompensa de una
obra buena, sino de dos o de mil.
De este modo, el asunto del velo es
importante porque representa un recuerdo… Y eres responsable de este recuerdo…
Vamos al cuarto tema… Los hogares…
¡Cuántos problemas hay en los hogares!… En los hogares hay falta de amor… y una
excesiva frialdad.
Tanto el marido como la mujer han perdido
el cariño y el entusiasmo…No queda ni rastro del cariño que había en el día de
la boda. Ni siquiera hay algo que los una, excepto la convivencia diaria y la
educación de los hijos… ¡Vamos tirando como podemos!
Este asunto me ha preocupado mucho.
Cuando el amor está presente entre los
esposos, la estabilidad predomina y la educación de los hijos se efectúa como es
debido. Para que crezcan como individuos estables psicológicamente y puedan dar
la victoria al Islam.
Pero, ¿Qué
arruina las casas?
·
Los pecados.
·
El hecho de que la familia vea los
canales satélites que no respetan los límites establecidos
por la religión.
·
El dinero conseguido de manera ilícita.
·
Ninguno de los dos se esfuerza en
acercarse al otro.
Pero, ¿Hay alguna receta que haga que la
relación matrimonial tenga éxito y por la que el cariño que había el día de la
boda vuelva a la pareja?
Sí la hay. Hay una receta que posibilita
que vuelva el amor a las casas. Esta receta viene representada por cuatro
puntos: uno lo tienes que llevar a cabo tú, el otro tu esposo, y los dos
restantes… los dos juntos.
Esta receta no es teórica sino que está
comprobada en la práctica… Conocía hombres que venían y me decían que no podía
soportar a sus mujeres y que no querían seguir con ellas. Una vez, uno de ellos
me vino diciendo: “No la aguanto, ni la quiero y ni siquiera quiero tratar con
ella”… Entonces, le dije: “prueba esta receta sólo durante un mes. Luego, haz lo
que quieras”.
Un mes
después, volvió diciendo: “La quiero muchísimo… No puedo creerlo”.
¿Cuáles son las cuatro puntos?
1-
Por parte del hombre:
Le
recomiendo que sea muy clemente e indulgente con su mujer.
La lealtad ocupa un grado muy alto en la
naturaleza de la mujer, contrariamente al hombre, cuyo corazón puede conmoverse
por más de una mujer. Por eso, la mujer aprecia al hombre que la honra… Por lo
general, se nota que la mujer intenta conservar su casa y su amor más que el
hombre…
Cuanto más clemente eres con tu mujer, más
te valora ella. La mujer entenderá, por intuición y por su inteligencia, que es
una indulgencia que no viene dada por la debilidad sino la por fuerza y la
generosidad. Y te lo apreciará. Incluso, aunque tengas muchos defectos, ella
recordará que no la has despreciado nunca ni has sido injusto con ella. Y eso
lo valorará muchísimo y te tratará como un rey.
Algunos hombres pelean con sus esposas a
causa de sandeces, como el exceso de la sal en la comida, que el volumen de la
tele esté demasiado alto cuando está durmiendo, que la camisa tenga un botón
roto…etc. Estos hombres creen que la casa se controla mediante los gritos… Sin
embargo, hay hombres que controlan sus casas perfectamente sin necesidad de
gritar a sus mujeres ni de insultarlas.
Lo que destruye el hogar esencialmente es
la ausencia de respeto entre la pareja… ya que esto destroza todo lo que hay
entre ambos.
Advierto a todos los hombres que no
insulten a sus esposas ni le hablen mal de sus familias.
Esto quiere decir que la indulgencia es muy
importante al mismo tiempo que se demuestra que se es firme. No niego que la
firmeza es necesaria en algunas ocasiones. Pero el principio es la indulgencia…
el perdón. Y el Enviado de Al·lâh es nuestro mejor modelo… Una vez se le
presentó al Profeta una situación un tanto delicada con una de sus esposas. Esta
historia está narrada en el hadiz –el dicho- de la olla, en el que la sra. Aisha
sintió celos de la sra. Hafsah, ya que ésta había preparado una olla llena de
comida para el Profeta para que invitara a sus compañeros a comer con él… Se
debe mencionar que había estado ahorrando durante mucho tiempo para poder
prepararla… Cuando la sra. Aisha la vio, la golpeó con el pie, como si hubiera
sido sin querer… Y la olla se rompió completamente.
Imagínate que algo más simple que esto
pasara con uno de nosotros… Imagínate además que lo hiciera delante de sus
amigos…
¿Qué hizo el Profeta? Se agachó al suelo
para recoger la comida y para ponerla en su lugar mientras miraba a sus
compañeros diciendo: “Vuestra madre sintió celos”…
Dijo “vuestra madre” con el objeto de
recordarles que la sra Aisha era su madre, para que sus sentimientos no
cambiaran con respecto a ella.
Con respecto al derecho del Profeta, él era
eminente, pero no era tolerante con respecto al de Sra. Hafsah..
Luego dijo a la sra. Aisha: “Aisha, como
has roto la olla de Hafsah, debes darle otra en su lugar”.Y olvidó su propio
derecho completamente. Entonces, ella no pudo más que decir: “Enviado de Al·lâh,
pídeme el perdón de Al·lâh”.
Y el asunto concluyó así. El Enviado –que
los Rezos y la paz de Al·lâh sean con él- era indulgente. La sra. Aisha sintió
gratitud por su clemencia con ella y siguió mencionando esta situación incluso
después de su muerte… La lealtad aumentó…
Si nos fijamos, encontraremos que problemas
como éste o mucho menos importantes destruyen los hogares… Incluso aunque
volvieran a reconciliarse anímicamente estarían destruidos como pareja; puesto
que el asunto ya se habría divulgado, la gente lo habría sabido y el alma habría
resultado herida.
El Enviado de Al·lâh dijo: “El mejor de
entre vosotros es el mejor con su familia, y yo soy el mejor con mi familia”. No
dijo: “El mejor de vosotros es quien se levanta en medio de la noche para
rezar”. Tampoco dijo: “El mejor de vosotros es quien pronuncia un gran
discurso”.
Y es que, la realidad del hombre aparece en
su casa y entre su familia…
Un hombre americano se convirtió al Islam
después de haber estado dudando por lo que dijo la sra. Khadija sobre el
Enviado de Al·lâh –que los Rezos y la paz de Al·lâh sean con él-. Si su esposa
habla sobre él de esta manera, quiere decir que era un hombre sincero… Y dijo:
“Doy testimonio de que no hay más dios que Al·lâh, y que Mohammad es el Enviado
de Al·lâh”…
2-
Por parte de la mujer:
La
mujer se ha convertido en una gruñona (protesta por todo).
No deja pasar ninguna equivocación y
siempre le reprocha por cualquier falta… Aunque lo normal en la relación
matrimonial es que el hombre se calme con la mujer y que le cuente sus problemas
y sus preocupaciones, ahora el hombre se los oculta porque no quiere que se lo
reproche. Y empieza a buscar fuera de la casa a quien explicar sus
preocupaciones…
Esta misión de la mujer –absorber las
preocupaciones de su marido y calmarlo y hacerle sentir bien- hace que el hombre
la conserve cuando sucede cualquier problema… Es decir, él encuentra que ella es
la única que comprende sus preocupaciones. Entonces, siente que ella es
indispensable… A pesar de que no le gusta muchos puntos de su carácter, no puede
dejarla… Esto es más fuerte que el amor que viene por las palabras mezcladas
con miel, porque es un amor de convivencia y es más profundo que aquel.
El hombre siempre está en la lucha de la
vida y tiene muchas preocupaciones. Así, necesita a alguien que le dé fuerza…que
le ayude y no le enfrente.
Debes, como mujer, estimular su moral…y
calmar a tu marido…para que siga necesitándote durante toda la vida.
Por ejemplo, si el hombre dijera a su mujer
que ha perdido su empleo, hay dos reacciones posibles:
1- Que la esposa
se lo le reproche fuertemente, que llore y baje la moral de su esposo.
Aunque lo que él
más necesita es a alguien que lo ayude y lo anime.
2-O bien, la
esposa le anime y le ayude diciéndole: “Al·lâh controla la provisión” y “Si
Al·lâh quiere saldremos de ésta”. Incluso aunque tenga miedo.
Por ejemplo, observa la sra. Khadija como
modelo ejemplar… Su esposo, el Enviado de Al·lâh –que los Rezos y la paz de
Al·lâh sean con él- la dejaba 20 días cada mes para ir a recogerse a la Cueva
de Heraa’. Ella no sabía lo que hacía, ya que él todavía no era profeta…
Un día, volvió diciéndole: “Cúbreme bien,
cúbreme bien…arrópame, arrópame”
Ella lo ayudó, le dio ánimo y lo calmó
diciéndole: “No, por Al·lâh; Al·lâh nunca te humillaría…Visitas a tus familiares
regularmente, eres generoso y amable con cualquier huésped y ayudas a los que
tienen la razón”.
Ibn Hisham dice en su narración: “Ella lo
tomó por las manos para ir a ver a su primo (de ella), Werka Ibn Naufal”.
3-
Los dos
cónyuges juntos: “Que tengan un objetivo en casa”…
Esto quiere decir que la casa que no tiene
objetivo, no tiene vida…está llena de frialdad y el cariño está ausente. Todos
sus objetivos están relacionados con ahorrar dinero para los hijos y educarlos…
Debe ponerse de acuerdo sobre unos
objetivos concretos que se llevarán a cabo en la casa. Objetivos ambiciosos.
Hemos dicho: “considérate responsable del Islam”… Muestro ejemplos:
Un hombre en los años cincuenta y su esposa
propusieron un objetivo importante para su casa. Se trataba de informar a todo
el barrio sobre la religión. Así, había movimiento y actividades religiosas en
la casa…como invitar a los vecinos a romper el ayuno en su casa…visitar a los
huérfanos… mantener una conversación continua entre los miembros de la familia
sobre las preparaciones necesitarías para realizar estas actividades… Esto se
considera como un antibiótico contra los diablos… La casa está llenada de
movimiento, por lo que está llena de cariño y no es fría…
Si resulta difícil convencer a tu marido,
dirígete a Al·lâh mediante plegarias, e intenta que escuche una cinta o una
conferencia. Inténtalo con todos los medios.
Recuerda que el hombre siempre desea sentir
la dulzura del amor, pero no hace ningún esfuerzo por conseguirlo. Todo lo que
hace es lamentar su suerte. A veces, amenaza con el divorcio… Pero, como
amenaza, no va a hacerlo.
Intenta acercar a tu marido y convencerle
de estas ideas y de efectuar juntos cualquier proyecto como:
·
Invitar a los vecinos, por ejemplo para
tomar el desayuno en un día para hablar con ellos
sobre Al·lâh.
·
Educar a los hijos, criarlos y
prepararlos para que sean como Mohammad El Conquistador,
por ejemplo, y den la victoria a la religión.
·
Si sois ricos, el objetivo puede ser
material.
·
Si sois pobres, el objetivo puede ser
reunir a la gente.
·
Si tenéis algún talento, se puede hacer
un proyecto en el que podáis sacar provecho de
vuestro talento.
Cada uno de vosotros sabe sus condiciones y
su situación particular, y será capaz de determinar el proyecto adecuado en su
caso. Solamente intento ofrecer sugerencias. Lo importante es que estas
actividades y proyectos sirvan a la religión, el bien de la patria y la nación
musulmana.
Con respecto a quien todavía no se ha
casado, le advierto que no se le ocurra elegir un marido basándose en razones
mediocres y sin atenerse a los valores morales…
Conozco a alguien que se reunió con su
esposa en el día de la boda y le dijo: “Vamos a escribir nuestros objetivos en
la vida”… Y es que, hermanas, el meta no es solamente procrear y educar a los
hijos… Cada uno de ellos escribió solo y luego se lo leyó al otro…
·
Él escribió:
1- Que divulgue
el Islam en el barrio en el que vivimos.
2- Que yo haga a
mi esposa feliz.
3- Que yo sea
feliz.
·
Ella escribió:
1- El Islam.
2- Yo.
3- Él.
Escribir los pensamientos es algo muy
importante para reunirlos y ejecutarlos… Debes escribir los pensamientos para
que sea posible que los pensamientos del subconsciente se conviertan en cosas
materiales…
4- Para los dos esposos
juntos: “Adorar a Al·lâh juntos”…
Esta es la manera más rápida de todas las ideas, ya que
su efecto es rápido y no dura más que un mes.
¿Recordáis al hombre que decía que no amaba
a su mujer y que la odiaba? Le he aconsejado que adorase a Al·lâh con su mujer…
que rezara con ella cada día dos postraciones
voluntarias antes de dormir...
Después de un mes me dijo que la amaba, la
quería muchísimo y se convirtió en una persona muy valiosa para él.
Al·lâh es Quien cambia el estado de los
corazones... Así Al·lâh ha establecido un fuerte vínculo entre sus corazones; y
cuando adoráis a Al·lâh juntos, une vuestros corazones.
Cuando tenía 20 años creía que el amor no
duraba más de tres años después del matrimonio... Esta creencia me dominó
totalmente... Observaba a mi abuelo y a mi abuela y eso era exactamente lo que
veía. Pero, durante mi estancia en Inglaterra, me ocurrió que me impactó. Un
sabio de El Azhar que tenía aproximadamente unos 60 años vino a dar unas
lecciones allí y lo acompañaba su mujer, con la que estaba casado hacía 40 años.
Se alojaba en un piso al lado del mío, así que lo ayudaba siendo su guía en este
país...
Trataba a su mujer de tal manera que me
dieron deseos de casarme; Imagina una persona que quiere casarse al ver dos
esposos a los 60 años y no por una escena romántica en una película. Un día, me
despertó a las ocho de la mañana diciéndome: “Va, vamos, que quiero comprar un
regalo para mi esposa para darle una sorpresa cuando se despierte”. Y ví como se
esforzaba buscando el regalo más elegante y de más valor; y me preguntaba:
“¿crees que le gustará?” Yo estaba sorprendidísimo y no entendía el secreto de
aquella relación. Al·lâh quería que lo visitara un día después de su regreso a
Egipto.... Pero, no me recibió de la manera que yo esperaba. Me dijo:
“Discúlpame, pero estaré ocupado media hora. Por favor, espera sentado en el
salón”. Cuando notó que sentí mal, me dijo: “Discúlpame. Pero esta es mi cita
semanal para leer el Corán yo y mi esposa juntos. Llevamos cuarenta años
haciéndolo. Cuando acabemos de leer el Corán y hacer las plegarias, volveré a
estar contigo.” Entonces, entendí cual era el secreto.
Adorad a Al·lâh juntos, y volverá el amor a
vuestra casa. Y existen muchas propuestas para ello:
- Adorar a Al·lâh juntos a cualquier
hora, por ejemplo durante cinco minutos cuando estéis en el coche.
- Realizar dos
postraciones voluntarias juntos antes de dormir.
- Visitar a los parientes con la
intención de establecer vínculos familiares. La visita es la misma, pero si
estableces una intención, la recompensa es mayor.
Pero ten presente que el hombre tiene celos
y no le gusta que la mujer le dirija, por eso no le hagas sentir que tú lo
diriges. Puedes decir que es la idea de tal sabio o tal predicador, ¿Por qué no
la probamos?
El profeta –que los Rezos y la paz de
Al·lâh sean sobre él- dijo:
“Al·lâh perdona a un hombre que se
despierta por la noche y despierta a su mujer para hacer dos postraciones y
cuando terminan se escriben como “los y las que recuerdan a Al·lâh mucho”.
Y porque los hogares son muy valiosos para
Al·lâh, Ensalzada sea su majestuosidad, ha hecho que los esposos que rezan dos
postraciones juntos durante la noche tengan el mismo rango que los que recuerdan
a Al·lâh muchas horas durante el día.
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