Episodio 43
Una seria special de conferencias
= por Amr Khaled =
Nuestra vida la
forjamos nosotros mismos – Parte I
En el nombre
de Al·lâh, el Más Compasivo, el Muy Misericordioso, y los Rezos y la Paz de
Al·lâh sean sobre el Mensajero de Al·lâh. Ciertamente, las Alabanzas sean para
Al·lâh; nosotros Lo alabamos, buscando Su ayuda, Su guía y Su perdón y pedimos
Su refugio de la maldad de nuestras almas y la maldad de nuestros actos. Aquel a
quien guíe Al·lâh, nada le podrá extraviar, y aquel a quien extravíe Al·lâh, no
hallarás para él ningún compañero capaz de guiarle.
El tema de
nuestra conferencia es: “Nuestra vida la forjamos nosotros mismos”… El
significado es obvio: ¿quién es el forjador de la vida?.
Este tema
consta de dos partes:
-
La primera parte: relacionada con el Din (religión).
-
La segunda parte: relacionada con la vida.
El tema se va
a centrar en la relación entre un hombre y su esposa, el fracaso y el éxito en
el trabajo, el éxito de las madres en la educación de sus hijos, y nuestra
relación con Al·lâh (Glorificado y Enaltecido sea).
Así, “forjar
nuestra vida con nuestras manos”, significa tanto el Din (religión) como la vida
del mundo. ¿Qué es lo que forja, entonces, nuestra vida?. ¿Son las
circunstancias?. ¿O somos nosotros los capaces de forjar nuestra vida de la
forma que queramos?
Si la
respuesta es que son las circunstancias, entonces como ejemplo, al preguntar a
un estudiante que no prepara sus estudios ante la proximidad de la cita de los
exámenes sobre el motivo de su negligencia, él nos contestaría, “No me importa
este asunto, porque yo no encontraré un trabajo apropiado. Incluso aunque
encontrara un trabajo, no satisfará mis necesidades, pues todos los graduados
acaban por ser iguales en el terreno del trabajo”
Lo mismo si
preguntamos a un empleado, ¿por qué no se esfuerza lo suficiente en su trabajo?,
su respuesta, acerca de eso, sería que es debido a las circunstancias
financieras, etc, y demás excusas débiles, aparte su afirmación de que no se
logrará más resultado por trabajar más duro... Si preguntáramos también a la
esposa: “¿Por qué no cuida de su marido e intenta hacerle dichoso,
proporcionándole una vida feliz y serena?”, va a alegar algunas justificaciones
frágiles como “Que eso no sirve para nada. Cualquier cosa que haga, mi marido
está siempre con sus amigos, siempre afuera. Y no me extraña de que se fije en
otras mujeres. ¿Por qué pondría yo más esfuerzo por él?. Eso de nada sirve…”.
Como el mundo
ha cambiado en torno nuestro a causa de los canales satélites, de Internet,…etc.
por último, podemos decir: “Son circunstancias muy duras ”. Si continuamos
culpando de todos nuestros fracasos y de nuestro rechazo a hacer esfuerzo, a las
circunstancias, entonces nosotros tendremos cada vez más y más fracasos.
¿Una vez más, nosotros repetimos la
pregunta “Quién forja nuestra vida? ¿Son las circunstancias que nos rodean?. ¿O
somos nosotros los que estamos capacitados para forjar nuestra vida según
deseamos?
Este es el tema….
Y ahora nosotros nos preguntamos, ¿Cuál es
la meta de esta conferencia?.
La respuesta puede ser simplemente resumida
en una simple frase, que es: “Si una persona tiene un sueño, vive para
realizarlo, e insiste en ello, él ciertamente logrará su meta.”… Es una norma
que ha sido verificada a través de la historia.
Explícate a ti mismo, que eres capaz de
hacer la vida según deseas y quieres, a pesar de todos los obstáculos que puedes
encarar, esta es la meta de este discurso. Desgraciadamente, la palabra
“circunstancias” llegó a ser la excusa que justifica nuestros fracasos y
errores. Ahora el estudiante que descuida sus estudios, la esposa que desatiende
a su marido, y sin que nadie perfeccione los actos de adoración para Al·lâh
(Glorificado y Enaltecido sea), y con la nación entera sufriendo un estado de
desesperación… Todo eso suspendido bajo la palabra “circunstancias”….
Los psicólogos, específicamente Freud,
dicen que hay tres factores mayores que forjan
la vida del ser humano, pues cualquier
decisión que una persona tome en su vida, o cualquier comportamiento que haga,
es el resultado de tres factores. ¿Cuáles son estos?
El primer factor
es el factor genético, o hereditario.
Por ejemplo, si una persona es tacaña,
entonces esto es algo fuera de su control, y es porque él encontró a su padre,
al abuelo, o a la familia entera de tal modo.
Entonces, a él no se le puede reprochar.
Nadie puede negar la verdad de que los
genes tienen su efecto.
El segundo factor
es el educativo, o en otras palabras, tal como ha sido una persona educada por
sus padres. Por ejemplo, si un hombre crece en el seno de una familia donde su
padre golpea a su madre, cuando esta persona se case, tratará a su esposa de la
misma manera y la golpeará también. Tampoco es culpable de ello; está fuera de
su control. Esto es el resultado de años de educación.
También, una señorita que no consigue tener
éxito en su casamiento porque sus padres la han criado muy mimada, tampoco cae
ningún reproche sobre ella, dado que ella fue educada y criada de tal manera.
El Tercer Factor:
Es el factor ambiental. Por ejemplo la
chica que fue educada en la decencia y modestia.
Cuando va a la escuela o a la universidad,
encuentra a algunas chicas que actúan con mucho atrevimiento, y se siente
acomplejada entre ellas. Entonces, empezaría a comportarse de forma atrevida
imitándolas. Esto está también fuera de su voluntad.
El funcionario leal, que no acepta la
corrupción ni los sobornos, pero cuyo entorno laboral, por desgracia, se
caracteriza con esto, y en el cual encuentra unos colegas que sí lo aceptan como
una práctica normal, de este modo se verá obligado él también a aceptarlo. Esto
igualmente está fuera de su voluntad. ¿Es todo esto lógico, o no?. Sí, es
lógico, y esto se debe a los tres factores arriba mencionados que condicionan
nuestra vida.
Pero ¡un momento!; esto nos lleva a una
pregunta muy importante: Si uno no tiene influencia en escoger a sus padres, el
ambiente donde vive, y las circunstancias, ¿entonces cómo va Al·lâh a juzgarnos
en el Día del Juicio?. ¿Cómo seríamos preguntados por unas cosas que no hemos
cometido con nuestras manos?.
La pregunta aquí es: ¿Quién forja nuestra
vida? ¿Son estos tres factores? ¿O somos nosotros?. La respuesta es: sí, estos
factores forjan nuestras personalidades. Pero al lado de eso, hay un punto muy
importante: los recursos que Al·lâh (Glorificado y Enaltecido sea) ha dado a sus
siervos. Uno quizás piense que estos recursos son muy débiles, pero al
contrario, ellos son más fuertes que esos tres factores. Por lo tanto, uno tiene
que utilizar estos recursos para vencer los efectos que él tiene que enfrentar.
Es en base a esto que una persona es juzgada el Día del Juicio.
Nunca hay una persona que no se encare a
tales tres factores o por lo menos a uno de ellos. Ahora lo que tienes que hacer
es llevar a cabo un recuento de los recursos que Al·lâh (Glorificado y
Enaltecido sea) te ha otorgado y utilizarlos para derrotar estos tres factores y
vencerlos, y así tendrías éxito en el mundo y entrarías el paraíso en la Última
Vida si Al·lâh quiere.
Esta es, por tanto, la historia de la vida,
esta es la respuesta a los psicólogos, y a todo aquél que pregunte, “¿Cómo
Al·lâh (Glorificado y Enaltecido sea) va a juzgarnos el “Día del Juicio” sobre
cosas que no cometimos, y que estaban fuera de nuestro control (debido a los
factores mencionados)?”. Esta es la idea principal de este discurso. Hay varios
ejemplos de personas que fueron capaces de vencer estos factores, y llegaron a
ser exitosos en su vida.
Lo que nosotros necesitamos ahora es el
despertar interior. Que te digas a ti mismo que triunfarás. Por ejemplo, si no
eres capaz de ser religioso, pues que te digas a ti mismo: “no, lo voy a
intentar, y voy a conseguirlo y a ganar la satisfacción de Al·lâh (Glorificado y
Enaltecido sea). Aquélla esposa que quisiera recuperar a su marido y hacerle
feliz, y hasta hacerle quererla otra vez; si ella toma esto como su meta,
entonces lo logrará, con la ayuda de Al·lâh.
Aquel hombre que dice que él tiene muchos
obstáculos en el trabajo: convéncete a ti mismo de que triunfarás y vencerás
cualquier obstáculo. Esto es el objetivo principal de esta conferencia. Di
interiormente que yo nunca fallaré otra vez, y que conseguiré éxito en esta vida
del mundo y en la otra vida también con la ayuda de Al·lâh. Pregúntate: “¿Qué
clase de recursos tengo?”. Todos tenemos un poder extraordinario que son
nuestras mentes. Este es un recurso extraordinario que nosotros,
desgraciadamente, no lo tenemos en cuenta.
Pues aunque te afectaran factores tan
grandes como las montañas, solo con el uso de la mente puedes someter a estas
montañas. Sin embargo, aunque tenemos el recurso de la mente, no lo usamos. Se
trata de una voluntad interna y una energía extraordinaria pero que no se
utiliza ya que es reprimida. Luego, el día que estalle esta energía dirigiéndola
a vencer todos los obstáculos y las influencias que nos rodean, ciertamente se
descompondrán estos obstáculos y además tendremos éxito y lograremos nuestros
objetivos…
Esta voluntad la ha plantado Al·lâh
(Glorificado y Enaltecido sea) dentro del ser humano en forma de una fuerza
interna oculta, que solo nos falta utilizarla. Y un ejemplo sobre esto es el
Imám Ahmad Ibnu Hanbal que encaró muchas pruebas duras, incluso su entrada en
prisión, cuando dijo “Por Al·lâh, no temo la prisión, porque es igual que mi
hogar. Tampoco temo la muerte. Pero temo la prueba del látigo, pues mis
capacidades humanas no pueden soportar unos golpes de látigo, pues Al·lâh
(Glorificado y Enaltecido sea) quiere probarme en este punto precisamente, que
es el azote del Látigo. Entonces, en el momento en que estaba a punto de ser
azotado, su cara se perturbó mucho, y se dijo a sí mismo: “Yo no puedo
aguantarlo; esto excede mi capacidad de aguante.” En ese mismo momento, Al·lâh
hizo aparecer a un preso, que era ladrón, llamado Abi-Haytham Al Tayar, al que
llamaban Al-Tayar por su hábito a robar y además siempre fue encarcelado por su
reincidencia, pasar delante del Imám Ahmad Ibn Hanbal en el momento de serle
aplicado el castigo mediante azotes de látigo. Él se percató de la
intranquilidad clara en la cara del Imám, pues le miró y dijo, “oh Imám,
mantente firme en el sendero correcto. Si vives, vivirás dignamente, y si muere,
morirá mártir.” El Imám dijo, “Fue como si él resucitara la esperanza en mí de
nuevo.”
El ladrón agregó, “Sabes, oh Imán, que yo
fui azotado en esta prisión dieciocho mil veces de forma intermitente mientras
que estaba yo en la mentira. Fui azotado por la causa de Satanás, pero aguanté.
Ahora tú aguanta por causa de El Misericordioso.”
Cuando él fue golpeado, su flagelador dijo,
“le azoté tan duramente en su espalda, y el hombre no dijo nada, salvo una
frase: “No hay dios sino Al·lâh”. Él cayó empapado en sangre. Sentí compasión
por él, y le dije: ¿necesitas que te traiga un vaso de agua?. El Imám contestó:
“Estoy en ayunas”.
¿Cómo es que hacía un momento estaba tenso
y preocupado, y ahora, en el momento de recibir los azotes, estaba con tanta
energía, resistencia y tenacidad?.
Esto nos llama la atención acerca de
nuestra energía interna, oculta en nuestro interior, pero desgraciadamente no
usada. Esto se debe a nuestra pereza a pensar en cómo utilizarla para
beneficiarnos de ella.
A causa de nuestra continua sumisión ante
las circunstancias, continua rendición ante el estado corriente y abandono de
hacer ningún esfuerzo, esta energía muere dentro de nosotros.
¿Quién de entre nosotros no tiene sueños
que quisiera conseguir, y sin embargo ha llegado a desesperarse?. Por ejemplo,
una persona que desea ser obediente de Al·lâh, y basta con que una sola vez esté
expuesta a un momento de debilidad, para caer en el pecado. Esto es ciertamente
porque es una persona débil sin lugar a dudas. Tú puedes utilizar esta energía
para lograr y llevar a cabo todo lo que quieras conseguir, tener éxito en tu
trabajo, y que la esposa realice todo esfuerzo para hacer feliz a su marido.
Adelante, haz estallar esta energía dentro
de ti.
Si Al·lâh nos ha puesto duros obstáculos,
al mismo tiempo nos ha dado grandes recursos, de tal modo, que cuando estallen
dentro de nosotros, la primera cosa que resultará será la voluntad.
¿Pero existen otros recursos que Al·lâh nos
haya dado y que podamos utilizar?.
Sí, hay otro recurso, que Al·lâh nos otorgó
pero que desgraciadamente tampoco nosotros notamos, y es el recurso de “Zikr
Al·lâh” o “El Recuerdo de Al·lâh” (Glorificado y Enaltecido sea).
El Mensajero, los Rezos y la Paz de Al·lâh
sean sobre él, dice: ((El Zikr o El recuerdo de Al·lâh refuerza el cuerpo))…
Y cuando le viene su hija Fatima y Ali Ebn Abi-Talib quejándose de las
dificultades que padecen con sus deberes y tareas doméstica y pidiendo que él
les mandara un sirviente para ayudarles.
El Profeta, los Rezos y la Paz de Al·lâh
sean sobre él, les dijo: ((¿Os muestro algo mejor que eso?)). Ellos
dijeron, “Sí, mensajero de Al·lâh.” y él dijo, ((Cuando vayas con tu esposa a
la cama, Alí, diréis “Sobhan Al·lâh” (Glorificado sea Al·lâh) 33 veces; “Al
Hamdul le El·lâh” (Alabanzas a Al·lâh) 33 veces y “Lá Elâha il·la Al·lâh,
Al·lahu Akbar” (No hay más dios que Al·lâh, Al·lâh es el Más Grande) 33 veces.))
Alí dijo luego “después de decir este Zikr,
nunca llegamos a necesitar a un sirviente”.
Ciertamente, El Zikr (El Recuerdo de Al·lâh)
refuerza el cuerpo y la mente, y quita la ansiedad del alma. Entre los ejemplos
tenemos también a los profetas, la paz y las bendiciones de Al·lâh estén sobre
todos ellos.
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