Episodio 43
Una seria special de conferencias
= por Amr Khaled =
Una lección de amor y la Sunna del
Profeta - Parte II
Después de todas esas torturas, va a
ocurrir lo que es aún más difícil
de soportar En el mismo mes van a morir dos seres queridos del
Profeta, los Rezos y la Paz de Al·lâh sean sobre él: la
dama Khadiya, su esposa y su tío Abu-Taleb… Abu Taleb, que lo defendía contra
todo daño y lo protegía contra todo intento de asesinato… y Khadiya, que
representaba el entorno de calor y cariño. Los perdió a ambos en el mismo mes.
Si la decisión de su muerte tuviera
que decidirla él, ¿cuándo van a morir?. Por supuesto, hasta la recuperación de
su fuerza, después de la extensión del Islam…
Pero van a fallecer en medio de la
peor crisis, como si Al·lâh le dijera: ¿Quién tienes salvo Yo?,... ¿quién te va
a socorrer?... !Ya nos hemos llevado a todos los que te ayudaban!…
No tienes a nadie sino a Al·lâh. Esto
significa que cuando te sientas solo o veas la vida oscura, nunca digas:
¿por qué ocurre esto? Al·lâh te dice: ¡no tienes a
quien te puedas dirigir salvo a Mí!
¿Acaso, cuando sucedió todo esto al
Profeta, los Rezos y la Paz de Al·lâh sean sobre él, con la muerte de su esposa
Khadija y de su tío Abu Tâleb… se desesperó?. En absoluto. A pesar de todo eso,
Mohammad nunca desesperó.
Caminó a pie 100 Km para llamar a la
gente del Taef al mensaje del Islam. La edad del Profeta entonces era de 50
años. Llega el Profeta al Taef y propone el Islam a sus tres jefes, cuyas
respuestas fueron las siguientes:
El primero:
“¿Tu Al·lâh no ha encontrado alguien mejor que tú para enviarlo?”
El segundo:
“Aunque te vea colgado en el atavío de la Ca'aba en la Meca jurando que eres un
Profeta, no te voy a creer”.
El tercero:
“O eres un verdadero Profeta y eres superior para que hable contigo; o un
mentiroso, en cuyo caso eres inferior para que hable contigo”.
Entonces dijo el Profeta, los Rezos y
la Paz de Al·lâh sean sobre él:
-"Si rechazáis abrazar el Islam, no
informéis Quraish que he venido a vosotros, porque no quiero que sepan que el
Profeta ha pedido ayuda del pueblo de Taef”.
- “Juramos que les vamos a informar” -
respondieron.
- Si no queréis esto ni aquello
dejadme partir – el Profeta..
- no vas a irte hasta que la gente
arroje piedras contra ti”.
El Profeta camina y la gente del Taef,
formando filas a uno y otro lado, empieza a arrojarle piedras. Vino a él el
ángel de las montañas y le dijo: si quieres cierro las montañas mientras ellos
estén dentro. El Profeta le respondió: “No,... quizás tengan descendencia
que adore a Al·lâh!”.
El Profeta sale del Taef con Zaid bin
Hariza, mientras el pueblo del Taef les arrojaba barro, arena y piedras. Zaid
bin Hariza abraza al Profeta para protegerlo impidiendo el impacto de las
piedras. Ambos corren por un camino lleno de piedras buscando un lugar para
ocultarse, tanto los pies del Profeta como la cabeza de Zaid sangrando.
¿Cómo dejar la Tradición del Profeta y
sus preceptos?, ¿Cómo no seguir su moralidad que es lo más importante en su
Tradición?. ¡Es algo que llena de rubor dejar sus preceptos!… ¡Imagina a tu
padre en esa situación haciendo todo eso por ti!…
Por fin el
Profeta, los Rezos y la Paz de Al·lâh sean sobre él, encuentra un jardín, entran
para ocultarse. La primera cosa que hace antes de curar sus heridas es suplicar
a Al·lâh con esa plegaria tan famosa, cuyo significado aún seguimos estos días
percibiendo:
((Al·lâh mío, denuncio ante ti la debilidad de mi fuerza y mi poca sabiduría y
mi insignificancia para la gente. ¡Tu eres el Señor de los mundos. Tu eres el
Señor de los débiles y tu eres mi Señor ¡¿Para quién me vas a dejar? ¿¡Para un
lejano severo? o ¿para un enemigo que le has encomendado mi asunto? Si no estas
enojado conmigo, entonces no me importa¡))
Y en medio de todo este sufrimiento,
Al·lâh envía su mensaje divino... un niño no musulmán pasa delante del Profeta,
le mira con pena y le da comida, entones el Profeta antes de comer dice en voz
alta:
- “En el nombre de Al·lâh”(a pesar del
cansancio y del dolor que padecía el Profeta en ese momento, pues su asunto
consistía en ayudar cogiendo de la mano a la gente).
Cuando el niño escuchó eso dijo:
- “Estas palabras no las dice la gente de
este pueblo...”
- El Profeta: “¿cómo te llamas?,
- El niño: “Abbás”
- El Profeta: “¿de donde eres Abbás?
- El niño: “de Nihawa”,
Entonces exclamó el Profeta:
-“¿¡de la tierra
del buen hombre “Yunos” hijo de Matá¡?.
Entonces dijo el
niño:
- “¿Acaso conoces a “Yunes” hijo de Matá?
- El Profeta: “ése es mi hermano, era
Profeta y yo soy Profeta”.
Entonces, Abbás se precipitó besando los
pies del Profeta (y era la única vez en toda la vida del Profeta en la que
alguien besa los pie del Profeta, los Rezos y la Paz de Al·lâh sean sobre él),
pero ¿porqué justo ahora y en este preciso momento? ¿Acaso estos pies no acaban
de ser golpeados con piedras? Pero, ahora son besados.
Al·lâh envía en los momentos más difíciles
quien te ayuda, pero lo más importante es que entiendas que él te ayudó, y que
sepas que ha sido él quien te ha enviado quien te ayude.
Y llegó la respuesta de Al·lâh diciendo:
“Al·lâh no está enojado contigo”
Dos semanas después de este hecho, tiene
lugar el viaje celestial del Profeta, y es entonces cuando Al·lâh muestra a su
Profeta su sitio en el cielo después de haber sido maltratado por los de la
Tierra.
Luego volvió el Profeta caminando desde
Tá-if 100 Km y por el camino, practica la oración nocturna, que es la mejor
práctica de adoración querida por Al·lâh y mientras está rezando, lo escuchan
los genios y creen en lo que dice. He aquí a esta nación que se hace creyente,
después de que los humanos maltrataran al Profeta, por tanto, el asunto no está
en manos del Profeta, porque el único guía es Al·lâh, el Profeta sólo tiene que
esforzarse en hacer llegar el mensaje (el llamamiento) y Al·lâh saca el triunfo
de donde Él quiere: ¡He aquí a los genios que ya son creyentes¡
“Di:
Se me ha inspirado que unos genios han escuchado y han dicho: Hemos oído una
Recitación maravillosa”
Sural Alginn (Los genios); âyat 1
Después de todo aquello, el Profeta
regresa a La Meca y permanece en ella tres años, buscando refugio en algún
pueblo o alguna tribu que quiera acogerle. Decía:
((Busco a quien me ayude a hacer llegar
el llamamiento de mi Señor)), pero todas las tribus le rechazaban hasta que
encontró seis jóvenes de la Medina, de una veintena de edad, y les habló del
Islam y creyeron en él, pero el Profeta les dijo: “Id a la Medina y regresad a
mí después de un año”.
Al año siguiente volvieron doce jóvenes
en lugar de seis, entonces mandó con ellos un joven bien instruido que era
“Mus-ab hijo de Umair” y les dijo: “Id y regresad a mí el año que viene”
Al año siguiente, regresaron a él, pero
para entonces ya eran 72 hombres y dos mujeres, y les dijo el Profeta, los Rezos
y la Paz de Al·lâh sean sobre él, “regresad a la Medina, y yo os alcanzaré el
próximo año”.
Cuando el Profeta llegó a la Medina
encontró que no había ni un solo hogar donde no hubiera un musulmán y todo esto
gracias a los primeros seis jóvenes, con lo cual, si la juventud está bien, la
nación también lo estará.
Pasaron trece años después del envío del
Profeta y después de su llegada a la Medina no hubo ningún descanso, porque era
el comienzo de una etapa de diez años de luchas y batallas continuas y de mucho
trabajo y esfuerzo.
Durante su primera batalla, el Profeta
tenía cincuenta y cinco años. En esta batalla, el Profeta y sus compañeros
tuvieron que recorrer una distancia de ciento cincuenta Km, desde la Medina
hasta Badr, y como no tenían suficientes animales, cada tres personas
intercambiaban uno, así el Profeta intercambiaba un camello con otros dos
compañeros que eran “Ali Ibn Abi Tálib” y con “Mursab Ibn Abi Elmursab”, eso
quiere decir que el Profeta tenía que caminar cien Km: montar la tercera parte
de la distancia y caminar dos tercios de la distancia, sabiendo que tenía
cincuenta años, pero como nuestro señor Ali tenia veintiún años y Mursab tenia
veintidós años, ambos se avergonzaron de estar turnándose con el Profeta y
entonces le dijeron:
“Tú montas y nosotros caminamos” pero el
Profeta les dijo, con el rostro enrojecido:
“Juro por Al·lâh que no tenéis más
capacidad que yo para caminar, ni yo puedo prescindir más que vosotros de la
recompensa”
El Profeta tenía cincuenta y seis años en
la batalla de “UHUD. Durante esta última, los musulmanes fueron derrotados y la
gente salió corriendo y sólo se quedaron alrededor del Profeta veinte hombres y
una sola mujer que era “Um Amara” (Muthiba Ibnu káb). Después del retroceso del
ejército y de la retirada de la gente, el Profeta estaba fatigado por la lucha,
mientras se le iba acercando “Abdal·lâh Ibnu Quim a” que salió a luchar
especialmente para asesinar al Profeta. Pero cuando Um Imara -que repartía agua
a los que tenían sed- vio cómo “Ibnu kim a” se acercaba peligrosamente al
Profeta, cogió una espada, y a pesar de que no sabía luchar, se apresuró hacia
el Profeta y se enfrentó a “Abd Al·lâh Ibnu Kim a”. Éste no quería matar a una
mujer porque no era costumbre de los árabes, por eso intentó liberarse de ella
pero ella se empeñaba en la defensa, esto provocó el enfado de éste con ella,
así que le dio con la espada arrancándole la espada de la mano (y en esto dice
Um Imara: “pensé en salir corriendo pero vi como el Profeta estaba solo,
entonces dije: “Juro por Al·lâh que solo alcanzará el Profeta sobre mi
cadáver”).
¡Imaginad que sois Um Imara! y que no
queréis que nadie llegue al Profeta, los Rezos y la Paz de Al·lâh sean sobre él,
y si el Profeta llega a morir, su Tradición seguirá viva.
Y se enfada Abd Al·lâh Ibn Kim a y
comienza a pegarla con la espada en el hombro hasta que se descubren los
huesos de su hombro (y en esto dijo su hijo Habib Ibn Said: “después de la
batalla de UHUD vi en el hombro de mi madre una herida tal que si llego a meter
el puño de mi mano en ella, entraría¡).
Um Imara se desplomó por las múltiples y
graves heridas que tenía en su hombro que parecía una fuente de sangre. Su hijo
que la ve en esa situación, corre a socorrerla porque estaba a punto de morir,
pero ella decía: “déjame que alcance al Profeta de Al·lâh” pero el Profeta la
ve y le contesta diciendo:
“Oh Um Imara ¿Quién puede aguantar lo que
has aguantado?” y ella le contesta diciendo: “aguantaré, aguantaré y aguantaré
pero pido acompañarte en el Paraíso” y le contesta el Profeta diciéndole: “no
estarás solo tú, sino tú y la gente de tu hogar”, y levanta el Profeta sus manos
hacia el cielo y dice: “¡Oh Al·lâh!, te pido que sean mis acompañantes en el
Paraíso, ¡Oh Al·lâh! testifico que estoy satisfecho con la gente de este hogar”
y luego se dirigió a ella y le dijo: “Seréis mis acompañantes en el Paraíso…
seréis mis acompañantes en el Paraíso”
Esta es la vida del Profeta, su esfuerzo,
sudor, pensamiento, sinceridad, lealtad, fe, etc.
Pero no solamente fue sufrimiento durante
el llamamiento a Al·lâh, sino también a la muerte de su padre, la muerte de su
madre, la muerte de su abuelo, la muerte de su tío, la muerte de su querida
esposa, la muerte de su querido tío, Hamza, que fue asesinado ante sus ojos, la
muerte de sus compañeros, el abandono de su tierra, y como consecuencia del
intenso hambre y la extrema pobreza ata encima de su barriga piedras, también se
le mueren siete hijos durante todas las etapas de su vida, y se le mueren los
nietos… pero ¿Por qué te sucede todo esto Profeta de Al·lâh?. Nunca pienses que
cuando Al·lâh nos pone a prueba, y a veces con pruebas muy difíciles y duras,
eso significa que nos odia, sino todo lo contrario, puede que te ponga a prueba
para elevarte ( purificarte) y para hacer que entres en su Paraíso.
Y el último hijo que se le murió al
Profeta, fue Ibrahim (Abraham) que nació cuando el Profeta tenía sesenta años.
Cuando nació Ibrahim, el Profeta lo llevaba a los hogares de sus compañeros y
les enseñaba su hijo diciendo: “mira, este es mi hijo Ibrahim” y todo ello por
el extremo amor que le tenia. Pero cuando Ibrahim se acerca de los dos años de
vida muere entre los brazos del Profeta. Pero el Profeta mira a Maria, la
egipcia, la madre de Ibrahim, que a su vez lloraba con intensidad la muerte de
su hijo, y le dijo: “llora, pero que sepas que es mi hijo y Al·lâh se encargará
de su destete hasta que entre en el Paraíso”. Pero a pesar de todas estas
circunstancias, sonreía siempre. El día en que murió su hijo, el Profeta entra
en su casa y levanta sus manos hacia el cielo y dice: “Acatamiento a Tí y a tus
ordenes. Todo el bien está entre tus manos y el mal no es propio de ti”.
Siempre estaba sonriente con sus
esposas, por eso se decía que era reidor en su hogar, es decir, se reía y
hacia reír a sus esposas. Y a pesar de todos los problemas, sacaba a su mujer,
Aisha a las afueras de la ciudad y le decía: “vamos a hacer una carrera,
Aisha”, y en esto dijo ella: “entonces corríamos hasta que yo le ganaba y le
decía: ¡te gané Profeta de Al·lâh, y entonces a lo largo de la semana me iba
dando de comer carne sin que yo entendiera porqué. Y tras esa semana la sacaba
de nuevo y le decía: “Aisha, vamos a hacer una carrera”, entonces corríamos pero
ahora él me ganó y me dijo: “ésta por la anterior”.
Y viendo todo esto, ¿acaso no veis que
merece ser seguido en todo? ¿Significa mucho más ahora en vuestros corazones? ¿Y
su conducta?...pero ¿cual es su conducta? Es simplemente su educación, su
adoración, su misericordia, su lealtad, y su simpatía y amabilidad con sus
esposas, y nunca menospreciéis la educación porque es sumamente importante.
Y ahora y después de veintitrés años de
combates y luchas y estando el Profeta en una edad avanzada ya no puede rezar
estando de pie, por lo que realiza los rezos adicionales (voluntarios) sentado.
Cuando fue preguntado por el motivo dijo: “es consecuencia de mi sacrificio por
la gente” y entra en su habitación nuestro señor Omar y bromeando con él dijo:
“Oh Profeta de Al·lâh tienes canas ¡” aunque el Profeta sólo tenia unos muy
pocos pelos blancos, él le contestó diciendo: “Oh si Omar, en la sura de Hud hay
referencias a mis canicies”?. Entonces Omar le pregunta: “¿Cómo es eso Profeta
de Al·lâh?” y le contestó el Profeta diciendo: “En el versículo de la sura de
Hud: Al·lâh, el Altísimo dice: ((Sé recto tal y como se te ha ordenado, y
también los que se han arrepentido de sus errores)).
Y sale el Profeta para realizar su última
peregrinación y receta el famoso versículo que se considera como “una fiesta”:
((Hoy os he concluido vuestra religión y he cumplido mis favores hacia
vosotros y estoy satisfecho de que el Islam sea vuestra religión)) y se
alegran todos los compañeros del Profeta, excepto Abu Bakr que llora, y cuando
le preguntan porqué lloraba, les dijo: “éste es el anuncio de la muerte del
Profeta”. Y regresa el Profeta de su última peregrinación pero nueve días antes
de su fallecimiento descendió el último versículo: ((Y temed el día en que
seáis devueltos a Al·lâh, cuando cada persona tenga su recompensa y cuando no se
os tratará con injusticia))” luego dijo el Profeta a sus compañeros: “quiero
visitar los mártires de UHUD” y una vez allí dijo el Profeta, los Rezos y la Paz
de Al·lâh sean sobre él “vosotros habéis sido los primeros y yo, si Al·lâh
quiere, seré el siguiente”.
Los compañeros del Profeta observaron cómo al regresar el Profeta, los Rezos y
la Paz de Al·lâh sean sobre él, de Uhud estaba llorando. Entonces le preguntaron
porqué lloraba, y él les contestó diciendo: “Echo de menos a mis hermanos”,
y le preguntaron sus compañeros: “Oh Profeta de Al·lâh, acaso no somos tus
hermanos” pero él les dijo: “No. Vosotros sois mis compañeros. Mis
hermanos son los que vienen después de mí y creerán en mi sin haberme visto”.
Y vuelve el Profeta, los Rezos y la Paz de Al·lâh sean
sobre él, y su dolor se intensifica y entra en la casa de su esposa, la señora
Maimuna, porque ese día era su turno, y por causa del intenso dolor dice el
Profeta: “reunidme mis esposas” y como era extremadamente educado
pregunta a sus esposas: “¿Me permitís que sea atendido (cuidado) en la casa
de Aisha?”, y ellas le contestaron: “Oh Profeta de Al·lâh, sí te lo
permitimos”, entonces intentó levantarse pero no pudo y vino Ali Ibn Abi
Talib y El Fadl Ibn Abbás y llevaron al Profeta hasta la casa de la señora
Aisha. Los compañeros del Profeta vieron la situación en la que estaba el
Profeta y era la primera vez que lo veían en esa situación; por eso se asustaron
y se reunieron en la mezquita (del Profeta).
Entró el Profeta en la casa de Aisha sudando, entonces la
señora Aisha cogió su mano para limpiarle la cara, pero al verla la gente hacer
esto se extrañaron y le preguntaron: “¿Porque le limpias el sudor con sus
manos? Pero ella les contesta diciendo: “Porque la mano del Profeta es
más noble que la mía”.
Y dice el Profeta: “No hay más dios que Al·lâh, la
muerte posee ciertamente muchas fases de embriaguez” y estando en esta
situación oye voces que proceden de la mezquita y pregunta por lo que pasa.
Aisha le dice: “Oh Profeta de Al·lâh, la gente se reunió en la mezquita
porque temen por tu vida”, entonces dijo: “Llevarme a la mezquita”, y
una vez allí subió al púlpito por última vez para decir su último discurso, y
dijo:
*Oh gente, quien he azotado su espalda, pues aquí tiene
mi espalda y que cobre lo que quiera...
*Oh gente, a quien haya insultado, pues aquí tiene mi
honor y que diga lo que quiera…
*Oh gente, quien me ha prestado (dejado) dinero, pues
aquí tiene mi dinero y que coja de él…pero el Profeta
temió que la gente se avergonzara de él, entonces dijo:
*Oh gente, de mí no temáis
el rencor, porque no es de mi carácter… Yo quiero reencontrarme con Al·lâh sin
que tenga ninguna deuda de esta vida.
Entonces dijo un hombre: “Oh Profeta de Al·lâh me debes
dar tres Dirham” entonces dijo el Profeta: “¡Que Al·lâh te recompense con
el bien!” y se levantó Abbás y le dio los tres Dirham y así se resplandeció
la cara del Profeta, los Rezos y la Paz de Al·lâh sean sobre él y siguió el
Profeta diciendo: “Oh gente, ¿acaso teméis por lo que me puede pasar?”
(al decir esto lloró la gente) y añadió el Profeta: “vuestra cita conmigo
no es en esta vida sino que vuestra cita conmigo será al lado de la cuenca del
río y juro por Al·lâh que es como si lo estuviera viendo desde mi sitio éste”
“Oh gente, Juro por Al·lâh que no temo por vosotros la
pobreza sino que temo por vosotros la vida, que rivalicéis por ella hasta que os
arruine, como hicieron los anteriores hasta que les arruinó”
“Oh gente, Al·lâh Al·lâh en las oraciones
(se refiere a la importancia de hacer las oraciones)… Y os
encomiendo buen trato a las mujeres.
“Oh gente, Al·lâh propuso elegir a un siervo suyo entre
permanecer en la vida o reencontrarse con Al·lâh, entonces eligió el reencuentro
con Al·lâh”, pero nadie comprendió lo que quiso decir
el Profeta excepto una sola persona que lloró y se levantó en medio del discurso
del Profeta (cosa poco habitual para los compañeros del Profeta) y dijo:“por
ti sacrificaría mi padre, por ti sacrificaría mi madre, por ti sacrificaría mi
mujer, por ti sacrificaría mi hijo”, esa persona era Abu Bakr al que los
compañeros del Profeta comenzaron a mirar extrañados por interrumpir al Profeta.
Pero el Profeta temió por Abu Bakr y cortó su discurso diciendo: ((Oh gente,
dejad a Abu Bakr: no hay nadie entre vosotros que no me haya ayudado en algo
que no se lo haya recompensado, excepto Abu Bakr que no se lo he podido
recompensar y por eso he dejado que Al·lâh se lo recompense. Todas las puertas
de la mezquita se cierran excepto la puerta de Abu Bakr que no se cierra
nunca)) y antes de bajar del púlpito comenzó el Profeta a invocar: ((Que
Al·lâh os ayude, que Al·lâh os corrobore, que Al·lâh os de la victoria, que
Al·lâh os proteja, que Al·lâh os cuide(guarde))) y añadió también: ((Oh
gente, saludar a todo aquel que me siga hasta el día del levantamiento)) y
así bajó el Profeta del púlpito y regresó a su casa, y entró a verle el hermano
de Aisha, Abdulrahman, que llevaba en su mano mondadientes. El Profeta comenzó a
mirarle (a Abdulrahman) ya que no podía hablar, pero él quería el mondadientes.
Aisha sí entendió lo que quería el Profeta, por eso cogió el mondadientes que
tenia Abdulrahman y lo puso en la mano del Profeta que a su vez lo puso en su
boca, pero no pudo mondarse los dientes porque estaba muy seco, entonces lo
cogió Aisha y lo mordisqueó un poco para poder ablandárselo al Profeta y de esta
forma consiguió el Profeta mondarse los dientes y así la última cosa que había
entrado en la boca del Profeta era la saliva de su esposa. Luego dijo el Profeta:
“sacad a los que están en la casa…Aisha, ven” entonces puso el Profeta su
cabeza sobre su pecho…
El último Profeta de esta nación no ha fallecido estando
prosternado, ni luchando, ni leyendo el Corán, sino que falleció sobre el pecho
de su esposa. Al·lâh ha elegido este tipo de muerte porque quiere mandar un
mensaje para los casados. Y levanta el Profeta su mano hacia el cielo y dice:
“Mas bien el altísimo compañero…mas bien el altísimo compañero” pero como
Aisha era muy inteligente comprendió de la palabra “mas bien” que el ángel de la
muerte daba a elegir al Profeta de Al·lâh. Y efectivamente así era, el arcángel
Gabriel ya había estado allí y dijo al Profeta: “Que la Paz sea con vosotros,
Profeta de Al·lâh” entonces contestó el Profeta: “Y que la Paz sea
contigo, Gabriel” y así comprendió la señora Aisha que el ángel estaba allí,
y dijo Gabriel: “El ángel de la muerte se encuentra en la puerta y pide
permiso para entrar y no lo pedirá a ninguno después de ti” entonces Aisha
escuchó al Profeta decir: “Oh Gabriel, dale permiso para entrar” y así
entró el ángel de la muerte y dijo: “Me ha enviado Al·lâh para que te haga
elegir entre: quedarte en la vida o reencontrarte con Al·lâh” entonces el
Profeta contestó rápidamente y levantando su mano hacia el cielo a pesar de que
no tenía fuerza para hacerlo, dijo: “Más bien el altísimo compañero…más bien
el altísimo compañero…” y se colocó el ángel de la muerte al lado de la
cabeza del Profeta y dijo: “Oh alma grata; alma de Mohammad Ibnu Abd Al·lâh,
sal con el agrado y la satisfacción de Al·lâh… sal con la satisfacción y no con
el enfado del Señor” y se desploma la mano del Profeta, los Rezos y la Paz
de Al·lâh sean sobre él, y siente la señora Aisha el peso de la cabeza del
Profeta sobre su pecho… sobre esto dijo la señora Aisha: “Entonces supe que
el Profeta había muerto y no supe qué hacer, entonces lo dejé sobre la cama”.
Y perpleja salió hacia la mezquita pero por la puerta por la que sólo el Profeta
solía salir…
En cuanto al estado de los compañeros del Profeta pues: Ali
Ibn Abi Talib se paralizó y no pudo levantarse y Ozman Ibn Affan parecía un niño
ya que lo cogían de la mano y en cuanto a Omar Ibn Al Jattab sacó su espada y
dijo: “Quien dice que ha muerto le cortaré la cabeza, porque él solo se fue a
reencontrarse con su señor como lo hizo Musa (Moisés) en su reencuentro con
Al·lâh, y volverá”
Sin embargo la persona más firme de entre la gente fue Abu
Bakr, que entró primero para comprobar que, efectivamente, el Profeta había
fallecido, luego lo besó entre sus cejas y dijo: “Oh Profeta de Al·lâh, vivo
eres bueno y muerto eres bueno” y lo abrazó con fuerza y llorando dijo: “
Oh amado, oh querido, oh Profeta, oh nítido( sereno), oh mensajero” y luego
salió hacia la gente y dijo su famosa frase: “Quien adoraba a Mohammad, pues
Mohammad ha muerto, pero quien adoraba a Al·lâh, pues Al·lâh está vivo, no se
muere” y recitó el siguiente versículo: “No es Mohammad, ciertamente más
que un profeta como otros profetas que le precedieron. ¿Acaso si muere o es
asesinado vais a retroceder sobre vuestros pasos? Aquel que se vuelve sobre sus
pasos no perjudicará a Al·lâh en nada. Al·lâh recompensa a los agradecidos”.
Así era el Profeta en vida y al morir. ¿Has llegado a
quererle? Son cuatro cosas las que demuestran tu amor hacia él:
1-Rogar mucho por él (pedir a Al·lâh que le bendiga).
2-Estudiar su Conducta.
3-Seguir su Conducta.
4-Visitar su ciudad.
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