El
Califa Abû Bakr As·sidîk
Episodio "2"
Assalâmo ‘Alykom Wa Rahmato Al∙lâh
Wa Barakâtoh
(Que la Paz, la Misericordia y las
bendiciones de Al∙lâh sean con vosotros)
La actitud
de Abû Bakr ante el incidente de “Al-Isrâ´ wal-Mi'râÿ”:
La gente de Qoraish fue a contarle a Abû Bakr lo que
relató el Profeta (SAAWS)
sobre el incidente de su viaje nocturno desde Makka “La Meca” a Jerusalén y
sobre su ascendencia a los siete cielos, con el motivo de sembrar la discordia
entre el Profeta, que los Rezos y la Paz de Al·lâh sean sobre él, y
su
amigo.
Al informarse Abû-Bakr del incidente,
les preguntó: "¿Él dijo eso?"
Le contestaron: "Sí."
Les dijo: "Si lo dijo, pues es
cierto."
Le preguntaron "¿También esta vez lo
crees?"
Les contestó Abû Bakr: "¡Si le creo en
lo que es más extraordinario, si le creo cuando dice que la Revelación le viene
desde el cielo en una noche y su amanecer, ¿no le voy a creer ahora cuando dice
que fue transferido al Barzaj y elevado al cielo? Por Al∙lâh que
aquello es más difícil que esto".
Abû-Bakr se apresuró a ver al Profeta,
que los Rezos y la Paz de Al·lâh sean sobre él, y le escuchó contando a la gente
su viaje nocturno desde Makka a Jerusalén y sobre su ascendencia a los siete
cielos, se acercó Abû-Bakr moviendo su cabeza indicando su asentimiento y dijo:
"dices la verdad. Atestiguo que eres el Profeta de Al·lâh"
El Profeta le dijo: "¡Abû Bakr! Tú
eres As·sidîq, el amante de la verdad"
Que Abû-Bakr creyera el relato del
Profeta, llevó a muchos creyentes a creer el incidente.
Abû Bakr y Al-Qor´ân “el sagrado
Corán”:
Cuando el Profeta le permitió a Abû
Bakr emigrar a Abisinia, un incrédulo llamado Ibnu Ad-doghna le ofreció su
protección tribal. La gente de Qoraysh pusieron una condición a este último, que
prohibiera a Abû Bakr leer el Corán en voz alta, ya que cuando lo hacía lloraba,
y la gente se reunía para escucharlo. Abû Bakr abrió una parte de su casa para
que la gente lo escuchara cuando leyera el Corán. De hecho su lectura empezaba a
influenciar en los que escuchaban. Y cuando Ibnu Ad·doghna se dirigió a Abû
Bakr intentando impedirle de repetir eso, este último le contestó: "lo leo en
mi casa y por Al∙lâh que lo leeré en voz alta para que todos lo escuchen.
Sustituyo tu protección por la protección más sublime de Al·lâh, Alabado y
Enaltecido sea".
Abû-Bakr lloraba mucho cada vez que
leía: [Cuando
la tierra sea sacudida por su propio terremoto].
Sura de Az·zalzala (El Terremoto) – Aleya 1.
Y el día del fallecimiento del
Profeta, que los Rezos y la Paz de Al·lâh sean sobre él, el Profeta pidió a
‘Ấ´ísha que dijera a Abû Bakr que dirigiera la oración. Ella le contestó: "¡Oh,
Mensajero de Al·lâh!, Abû Bakr es un hombre muy sensible, cuando lee el Corán
llora y la gente no puede oír nada. Pídele a ‘Omar que dirija la oración."
En otra ocasión cuando la delegación
del Yemen fue a ver al Profeta, que los Rezos y la Paz de Al·lâh sean sobre él,
y lloraron al escuchar el Corán, entonces Abû-Bakr comentó: ¡"Éramos así antes
de que nuestros corazones se endurecieran"!
La creencia de Abû-Bakr en el Corán se
manifiesta, cuando fue revelada la sura que dice: [Alif, Lâm,
Mîm. Los romanos han sido vencidos, en la tierra más próxima. Pero ellos, a
pesar de su derrota, vencerán, dentro de algunos años]. La sura 30, de
Ar·rûm (Los Romanos), Aleyas 2-4. Abû Bakr la anunció a Qoraysh, y cuando Ubayy
Ibnu Jalaf, le pidió apostar por ello, entonces Abû Bakr aceptó una apuesta de
100 dirhams por su confianza en lo que predice Al Qor´ân.
Después del Pacto de Al Hodaybiyya
y en el año 7 de la hégira, los romanos vencieron a los persas y Abû Bakr cobró
la apuesta de Ubayy Ibnu Jalaf (Luego, el Profeta, que los Rezos y la Paz de
Al·lâh sean sobre él, le aconsejó que donara el dinero de la apuesta a los
pobres como limosna porque el Islam prohibió las apuestas).
Las posturas de Abû Bakr durante la
Hégira (La emigración del profeta de la Meca a La Medina):
Un día, Abû Bakr fue al Profeta para
pedirle permiso para emigrar, pero el Profeta le dijo: "Espera, Abû-Bakr,
quizás Al·lâh te Dé un compañero", y así adivinó que su compañero sería el
Profeta, que los Rezos y la Paz de Al·lâh sean sobre él. Su actitud positiva se
manifiesta cuando preparó inmediatamente dos camellos mientras esperaba órdenes
del Profeta. El día de la emigración el Profeta le dijo a Abû Bakr: "Al·lâh me
permitió la emigración", y Abû Bakr le dijo: "!La compañía, Mensajero de
Al·lâh!" – quiere decir pido tu compañía Mensajero de Al∙lâh -.El profeta aceptó
contestándole: ¡"La compañía, Abû Bakr"!.
Cuenta la Señora ‘Ấ´ísha: "Nunca he
visto a nadie como Abû Bakr llorando así de felicidad, a pesar de saber el
peligro que iban a correr en la emigración; es que ama la justicia" Así que,
llegada la Hégira, Abû Bakr llevó todo su dinero, dejó a su familia y se fue con
el Profeta, que los Rezos y la Paz de Al·lâh sean sobre él.
Durante el viaje que conducía a la
cueva de Zawr, Abû Bakr no dejaba de moverse, a veces se ponía delante del
Profeta otras detrás de él,
a veces andaba a su izquierda y a veces a su derecha, lo que llevó al Profeta
a preguntarle qué le ocurría. A lo que Abû-Bakr le contestó: "Recuerdo a los
que te están buscando y me pongo delante de ti y luego temo que vengan por
detrás por eso me pongo detrás, luego temo que alguien venga de tu derecha por
eso vuelvo a ponerme a tu derecha, luego temo que alguien te alcanzara por tu
izquierda, pues vuelvo a ponerme a tu izquierda, y luego vuelvo a repetir lo
mismo".
El Profeta le preguntó: “¿Me quieres,
Abû Bakr?”, Abû-Bakr contestó que sí; el Profeta volvió a preguntarle: “¿Acaso
morirías por mí, Abû Bakr?” Abû Bakr contestó: "Sí, Mensajero de Al·lâh, porque
si yo muero soy un mero hombre pero si tú mueres, eres esta religión". Y en esta
situación se manifiesta de nuevo el amor de Abû-Bakr por la verdad.
A la llegada del Profeta y Abû Bakr a
la cueva de Zawr, este último entró primero para asegurarse de que el Profeta no
corra ningún peligro. También tapó todas las grietas en la cueva con pedazos de
su propia ropa. Cuando entró el Profeta preguntó a Abû Bakr: ¿Por qué tu ropa
está despedazada? A lo que le contestó: “pues temo que algo te dañe, Mensajero
de Al·lâh”. Además, cuentan que cuando el Profeta, que los Rezos y la Paz de
Al·lâh sean sobre él, dormía en el regazo de Abû Bakr, éste observó una grieta
que no había notado antes y la tapó con sus pies, y un escorpión le picó en el
pie. Abû Bakr aguantó el dolor para no despertar al Profeta, que los Rezos y la
Paz de Al·lâh sean sobre él. Al caer sus lágrimas sobre la cara del Profeta, se
despertó y le preguntó qué le pasaba, Abû Bakr le dijo: "un escorpión me ha
picado, sacrifico a mis propios padres por ti". El Profeta, entonces, sopló en
la picadura y le pasó la mano, y así se curó la picadura.
El altruismo de Abû Bakr:
Cuando el Profeta y Abû Bakr tenían
mucha hambre y sed, pasó un pastor. Abû Bakr le preguntó si tenía leche y el
pastor dijo que tenía un poco. Abû Bakr cogió la leche y se la ofreció al
Profeta para beberla. Cuando Abû Bakr contó este acontecimiento dijo: "El
profeta bebió hasta que me sentí saciado".
La sabiduría de Abû Bakr:
Después de dejar la cueva de Zawr, el
Profeta y Abû Bakr se acercaron a La Medina… Abû Bakr permaneció delante para
proteger al Profeta, y cuando le preguntaron quién era aquel hombre, Abû Bakr
respondió: "Es un hombre que me guía por el camino".
Al llegar a La Medina, los medineses
creyeron que Abû Bakr era el Profeta, entonces este último quitó su manto y lo
puso sobre las espaldas del Profeta, entonces supieron quien era el profeta, así
que los medinenses se dirigieron a saludar al Profeta, viendo esto, Abû Bakr
sonrío.
Al·lâh Alaba a Abû Bakr:
Al·lâh, Enaltecido sea, Dice:
[Si vosotros no le socorréis, ya le Socorrió Al·lâh cuando le habían echado los
que no creían y había otro con él. Y estando ambos en la cueva, le dijo a su
compañero: No te entristezcas porque en verdad Al·lâh Está con nosotros]
(sura de At·tawba “El Arrepentimiento, Aleya 40), lo que consideramos una
confirmación por parte de Al·lâh del lazo de amistad entre el Profeta y Abû
Bakr.
La actitud de Abû Bakr en la batalla
de Badr:
Durante la batalla de Badr, el hijo de
Abû Bakr, que aún era incrédulo, gritó: "¿quién me bate en duelo?" Abû Bakr
dijo al Profeta "Yo, Mensajero de Al∙lâh", pero el Profeta le dijo: "No Abû
Bakr, no me prives de ti", y Abû Bakr le contestó: "Lo que tú opines, Mensajero
de Al·lâh."
Después de abrazar el Islam, ‘Abdur·rahmân
confesó a su padre que se ocultaba durante la batalla de Badr para no
combatirle, entonces, Abû Bakr le dijo: "Yo si te hubiera visto, te habría
matado".
Durante la batalla de Badr, los
musulmanes construyeron una cabaña para proteger al Profeta, luego consultaron
entre ellos quién protegería al Profeta. ‘Alî dijo: Todos nos retiramos, pero
Abû Bakr esgrimió su espada y dijo: "Yo defenderé al Profeta, que los Rezos y la
Paz de Al·lâh sean sobre él, durante toda la batalla",
y se puso de pie con su espada esgrimida delante del Mensajero de Al·lâh mirando
a la derecha y a la izquierda en defensa a pesar de la flaqueza de su cuerpo.
La ambición de Abû Bakr:-
La ambición de Abû Bakr para lograr
los grados más altos del paraíso, queda evidente cuando el Profeta, que los
Rezos y la Paz de Al·lâh sean sobre él, dijo a sus compañeros: "Cada uno de
vosotros será llamado el Día del Levantamiento para entrar por una puerta del
paraíso. Quien es de los que rezan, será invitado para entrar de la puerta de la
oración; quien es de los que ayunan será llamado para entrar de la puerta de
Arrayân (la Abundancia), quien es de los del ÿihâd
(lucha) entrará de la puerta del ÿihâd y quien es de los que dan
limosna, entrará por la puerta de la limosna" , entonces Abû Bakr preguntó:
"¿Acaso hay quien será llamado a entrar por todas estas puertas?", y el Profeta
sonrió y dijo: "Sí Abû Bakr, espero que seas uno de ellos".
La buena noticia que reveló el Profeta
a Abû Bakr de que entrará al paraíso:-
Se ve la devoción de Abû Bakr cuando
el Profeta, que los Rezos y la Paz de Al·lâh sean sobre él, preguntó a sus
compañeros después de la oración del alba: "¿Quién ha ayunado hoy?" ‘Omar
levantó la mano y dijo: "No he ayunado pues no tenía la intención de ayunar
desde la noche" Abû Bakr levantó la mano y dijo: "Tenía la intención de ayunar
desde la noche y estoy en ayuno hoy". El Profeta preguntó: "¿Quién ha visitado
hoy a un enfermo?"
‘Omar dijo:
"No
hemos salido de nuestras casas más que para venir aquí a rezar
". Entonces Abû Bakr dijo:
"He visitado a un enfermo. Por
el camino hacia la mezquita, he visitado la casa de Abdur·rahmân, pues
sabía desde ayer que estaba enfermo y sabía que estarían despiertos a estas
horas para rezar la oración del alba
". El Profeta continuó
preguntando: "¿Quién
ha dado algo de limosna hoy?
"
‘Omar le dijo:
"¿cómo
podemos dar algo de limosna si no nos hemos movido aún de la mezquita después de
la oración? ¿Cómo podemos encontrar a un pobre para darle algo de limosna?
" Abû Bakr dijo:
"Yo
lo he hecho, Mensajero de Al·lâh, pues he encontrado a un pobre en la mezquita
preguntando por una limosna. He dado al pobre un trozo de pan que tenía mi
nieto- el hijo de Abdur·rahmân ". Entonces el
Profeta dijo: Te doy la buena noticia de que entrarás al Paraíso, Abû Bakr,
porque cuando todas estas características se reúnen en un hombre, se le da la
buena noticia de que entrará al Paraíso
". Entonces ‘Omar dijo:
"No
puedo superarte en nada, Abû Bakr
".
Abû Bakr gasta su dinero por la causa
de Al·lâh:
Abû Bakr gastó todo su dinero tres
veces: el día de la liberación de los esclavos, el día de la emigración del
Profeta de la Meca a La Medina y en la Batalla de Tabûk. En esta batalla, el
Profeta, que los Rezos y la Paz de Al·lâh sean sobre él, dijo a sus compañeros:
"
Dad de vuestro dinero de limosna y gastad; la situación necesita vuestra
limosna. "
Cuenta ‘Omar que: “Ese día yo tenía dinero y decidí
superar a Abû Bakr por eso llevé la mitad de mi dinero al Profeta dichosamente,
entonces el Profeta me dijo:
"¿qué
has dejado para tu familia, ‘Omar?
" Le dije:
"La
mitad de mi dinero.
" El Profeta me dijo:
"Muy
bien ‘Omar ".
Después, Abû Bakr vino al Profeta con menos dinero que ‘Omar y el Profeta le
preguntó "¿Qué
has dejado para tu familia, Abû Bakr?
" Abû Bakr respondió:
"
Les he dejado la ayuda de Al·lâh y su Profeta",
entonces dije: "De
ahora en adelante, no voy a intentar superarte, Abû-Bakr
".
El temor de Al·lâh
de Abû Bakr :
Vemos una
situación que muestra el temor de Al·lâh
de nuestro señor Abû Bakr, cuando, su
criado le ofreció una comida, que había comprado con el dinero que había
conseguido mediante la adivinanza. Después de haber comido un pedacito, el
criado le dijo a Abû Bakr: " no me ha
preguntado hoy de dónde conseguí la comida
" Abû
Bakr le dijo:
"
Pues, tenía mucha hambre, ¿por cierto, de
dónde la trajiste?
"
Cuando su
criado le dijo de dónde lo había conseguido,
Abû
Bakr le respondió:
"
Casi me
has destruido, e intentó varias veces sacar el pedazo de su boca pero con
dificultad, así que bebió mucha agua hasta sacarlo, y luego dijo: "Lo habría
sacado aunque me hubiese costado la vida
".
La humildad de Abû Bakr:
Abû
Bakr tenía la costumbre de limpiar la casa de una anciana ciega, cada semana.
Un día, ‘Omar
preguntó a esa mujer:
"¿Quién
te limpia la casa?
"
La mujer le
contestó: "Un
hombre que no conozco”.
Entonces, ‘Omar se escondió para ver quién
era ese hombre, y supo que era Abû Bakr, al verlo limpiar, barrer la casa, y llevar la basura fuera.
El amor del Profeta por Abû Bakr :
Las
situaciones que reflejan el amor del Profeta a
Abû
Bakr son muchas. En una ocasión el Profeta fue preguntado:
"¿Quién
es el más querido para ti?
"
El Profeta
dijo: "‘Ấ´isha".
Luego dijeron: pero le preguntamos
"Quién
de los hombres y no de las mujeres
".
El Profeta contestó:
"
Su
padre, Abû
Bakr. "
Un día el
Profeta le dijo a Abû
Bakr: "
Tú has sido mi compañero en la cueva y lo serás ante el hawd
(el río) en el paraíso".
También
cuentan que un día, mientras los compañeros del Profeta estaban sentados, el
Profeta, que los Rezos y la Paz
de Al·lâh sean sobre él, preguntó:
"¿Dónde
está Abû Bakr? "
y le
dijo: "Acércate.
Luego preguntó:
"¿Dónde
está ‘Omar? ",
y le dijo: "Acércate.
"
Después les
cogió de las manos, las levantó y les dijo:
"
Así,
estaremos resucitados el Día del Levantamiento
".
La tolerancia de Abû Bakr:
Una vez, Abû
Bakr dijo a ‘Omar algo que le enojó, por lo cuál, se fue después a reconciliarlo
y le dijo: "
No te
enfades, por favor";
pero ‘Omar rechazó sus disculpas y le dijo:
"Estoy
enfadado ".
Entonces, Abû
Bakr se fue a informar al Profeta de lo que ocurrió. El Profeta,
que los Rezos y la Paz de Al·lâh sean sobre él, se enrojeció de
enfado, y entonces, ‘Omar llegó para reconciliar a Abû Bakr. Abû Bakr, al notar
que el Profeta, que los Rezos y la Paz de Al·lâh sean sobre él,
estaba enfadado, se arrodilló y dijo:
"
Por
Al·lâh,
soy el culpable.
"El
Profeta le preguntó a ‘Omar:
"¿Por
qué te metes con Abû Bakr?", luego dirigiéndose a los demás dijo:
"Cuando
esta religión me fue revelada, la gente no me creyó, pero Abû Bakr sí me creyó;
además, me consoló con su dinero y su familia. Así que por favor, dejad a mi
amigo en paz".
Desde aquel momento, nadie se metió con Abû Bakr.
La alabanza de ‘Omar a Abû Bakr:
Dijo ‘Omar:
"Una
de las noches de Abû Bakr (la noche de la hégira) es mejor que todas las noches
del discurso de la vida de toda la familia de ‘Omar.
"
También dijo:
"
Ojalá
hubiera sido un pelo en el vello del pecho de Abû Bakr.
"
Además contó
que: "Abû
Bakr olía a almizcle, cuando yo estaba más extraviado que el camello de mi
padre. "
Que la Paz, la Misericordia, y las
Bendiciones de Al·lâh sean con vosotros.
Al∙lâh=
significa Dios. Es el Nombre Más Grande que ostenta el Único Creador que
posee todos los atributos propios de la divinidad, tal como fue revelado
en el Qor´ân.
(SAAWS):
Sal·la Al·lâhu Alayhi Wa Sal·lam:
Los Rezos y la Paz de Al∙lâh
sean sobre
él, que es explicada por
los ulemas como sigue: Sal·lâ
Al·lâhu ‘Alayhi:
significa que le Cubre con Su Misericordia…El motivo de
traducirlo literalmente es porque estas palabras son repetidas por los
musulmanes de todo el mundo, siguiendo el precepto divino de decir esta
expresión siempre que se mencione al Profeta, en la llamada a la oración
(Al Âdhân) o en cualquier circunstancia, como veneración concedida por
Al·lâh a Su último Mensajero, que ha sido enviado a toda la humanidad.
Wa sal·lam:
significa: y Derrame Su Paz
sobre él.