Episodio 43
La serie de las
virtudes morales
El cumplimiento
de los compromisos
Pedimos protección a Al·lâh, El que siempre oye, El Omnisciente, del maldito
Satanás. En el nombre de Al·lâh, El más Compasivo, El muy Misericordioso.
Las alabanzas son para Al·lâh, Lo
alabamos, buscamos Su ayuda, Le pedimos que nos guíe en la dirección correcta,
Le pedimos perdón, y pedimos Su protección del mal de nuestras almas y de
nuestras malas acciones.
A quien Al·lâh guía es el que está
guiado y a quien Él extravía, no encontrarás para él quien lo proteja ni quien
lo guíe rectamente.
El Cumplimiento de los
compromisos
La virtud moral que trataremos en
esta ocasión es El cumplimiento de los compromisos.
Permíteme comenzar nuestra lección
con una pregunta: ¿eres cumplidor de tus compromisos? Por supuesto todo el mundo
dirá… “¡claro que sí!”. Pero déjame hacerte cinco preguntas y, después, puedes
contestar si eres cumplidor o no.
La primera pregunta:
¿has cumplido tus promesas y compromisos con Al·lâh? ¿Eres cumplidor con Al·lâh?
La segunda pregunta:
¿Eres cumplidor con el Mensajero de Al·lâh, que los Rezos y la Paz de Al·lâh
sean sobre él?
La tercera pregunta:
¿Cumples con tus compromisos en tu relación con la gente?
La cuarta pregunta:
¿Eres cumplidor con los que te han hecho el bien y con aquellos a los que tienes
algo que agradecer?
La quinta pregunta:
¿eres cumplidor con aquellas personas con las que has convivido a lo largo de tu
vida?
Nuestro lema de hoy en este
discurso sobre El cumplimiento de los compromisos es el hadiz del
Profeta, que los Rezos y la Paz de Al·lâh sean sobre él: “No tiene religión
quien no cumple sus compromisos”.
Esto no significa que dejes de ser
musulmán por el hecho de no cumplir tus compromisos, pero sí que te impide
alcanzar la integridad y la perfección de la religión; si no cumples tu
compromiso, no perfeccionas tu religión. ¿Cómo podrías proteger tu religión al
mismo tiempo que no cumples lo que prometes, y traicionas puesto que no cumples?
El
cumplimiento del compromiso con Al·lâh:
Y aquí observamos un detalle
sorprendente: siempre que hablamos de una de las virtudes morales, es
imprescindible que la enfoquemos en nuestra relación con Al·lâh. “Hacer el bien
con Al·lâh”, “La fidelidad con las responsabilidades que Al·lâh te ha dado”, “El
cumplimiento del compromiso con Al·lâh”… Y esto porque las virtudes morales
constituyen un componente básico de la doctrina. El Islam es una religión
global, y debemos aplicarlo de una manera completa. Si coges una parte y dejas
la otra, entonces tu personalidad estará de alguna manera torcida. Además, en
esta religión cada parte sirve a la otra, por ejemplo, si cumples tu oración con
disciplina, también se perfeccionará tu conducta y tus virtudes morales, y, de
la misma manera, si tus virtudes morales mejoran, tu Fe aumentará y subirá de
nivel...y así sucesivamente. Esta religión es un sistema complementario, por
eso, cada virtud moral la tratamos desde el punto de vista de nuestra relación
con Al·lâh, con los padres, con la mujer y la esposa… No soy yo el que invento
esta relación, realmente existe una relación estrechísima entre las virtudes
morales y la religión.
Cumplir el compromiso con
Al·lâh: El mayor grado se consigue cumpliendo
lo que Al·lâh te pide y te ordena. Y me dirás: ¿Qué es lo que tengo que cumplir?
Yo nunca he jurado por Al·lâh que haría algo, ni Le he prometido que haría algo
en concreto… Entonces, ¿qué compromiso se me pide cumplir con Al·lâh?
Observa con cuántos dones te ha
agraciado Al·lâh… Todos estos dones, que son muchos, ¿no son un motivo para
cumplir con lo que Al·lâh nos ha ordenado? [Los dones que tenéis vienen
de Al·lâh] Aleya 53 - Sura de La Abeja. Todas las cosas
buenas de las que te beneficias, provienen de Al·lâh. Entonces, ¿dónde está el
cumplimiento con Al·lâh, El Todopoderoso? ¿Acaso no es Él tu Señor
y tú eres su siervo? ¿No tienes como siervo el deber de cumplir con Al·lâh, El
Todopoderoso?
¡Jóvenes! Imaginad que hay una
persona a la que sus padres han mantenido durante muchos años,
y, después de todo eso, no reconoce el bien que le han hecho… ¿Cómo llamaríamos
a esa persona? Ingrato, ¿no? Entonces, ¿cómo llamaremos al que no cumple el
compromiso que tiene con Al·lâh, al que no quiere rezar las oraciones a su
debido tiempo? ¿Cómo llamaremos a la mujer que no quiere ponerse el velo? ¿Dónde
está el cumplimiento del compromiso con Al·lâh, Todopoderoso?
Entonces, ¿Cómo puedo cumplir con
Al·lâh, Todopoderoso?
1). Creer en Al·lâh.
2). Realizar sinceramente
nuestras acciones por Al·lâh.
3). Cumplir Sus órdenes y evitar
hacer lo que Él prohíbe.
Si cumples esas tres cosas,
entonces cumples tu compromiso con Al·lâh, Todopoderoso.
Al·lâh,
que Su nombre sea bendecido y exaltado, Dice: [¡Hijos de Israel! Recordad
los beneficios con los que os favorecí y cumplid vuestra parte del pacto que Yo
cumpliré la Mía, y temedme sólo a Mí]. Aleya 40 – la sura de Al-Baqara
“La Vaca”
Y, Exaltado Sea, Dice: [los
que te han jurado fidelidad se la han jurado en realidad a Al·lâh; la mano de
Al·lâh estaba sobre sus manos. Y quien falte a su juramento sólo lo hará en
contra de sí mismo]. Ni se te ocurra faltar a tu compromiso con Al·lâh.
[pero al que cumpla el compromiso con Al·lâh le daremos una enorme
recompensa], Aleya 10 – La Sura de la Conquista.
Observa al Profeta de Al·lâh, que
los Rezos y la Paz de Al·lâh sean sobre él, mira cómo cumple él su compromiso
con Al·lâh. Permanece toda la noche rezando hasta el punto de que sus pies se
hinchan, entonces la señora Aisha le dice: “¡Mensajero de Al·lâh! ¿Acaso Al·lâh
no te ha perdonado tus faltas pasadas y las venideras?” Él le contestó con estas
palabras que están llenas de cumplimiento hacia Al·lâh: “Precisamente por ese
motivo, ¿no debo ser un siervo agradecido?” Mira los dones con que Al·lâh te ha
agraciado, y mírate a ti mismo, si alguna persona te ha hecho un favor, ¿cómo le
demostrarías tu gratitud? Y piensa, ¿estás demostrando tu gratitud y tu cariño a
Al·lâh y estás cumpliendo tus compromisos con Al·lâh, Todopoderoso?
[Estableced la oración
(el salat), entregad el azaque -la limosna obligatoria anual (el
zakat)], ¿los has cumplido?”
[Di a los creyentes que bajen
la mirada], ¿lo has cumplido? [y di a las
creyentes que bajen la mirada y guarden sus partes privadas, y que no muestren
sus atractivos], -el velo- ¿lo has cumplido?
Al·lâh Todopoderoso Dice en su
descripción de algunos de los creyentes que cumplen su compromiso con Al·lâh:
[Entre los creyentes hay hombres que han sido fieles a su compromiso con
Al·lâh, algunos han cumplido ya su compromiso y otros esperan sin haber variado
en absoluto] Aleya 23 – La sura de los Coaligados. Esta aleya descendió
refiriéndose al señor Anas Ben Alnadar. No estuvo
presente en la Batalla de Badr, porque se encontraba de viaje. Después de la
batalla, juró: “Por Al·lâh, si Al·lâh permite que tome parte en otra batalla,
Al·lâh verá lo que soy capaz de hacer”. En la Batalla de Ohod, cuando todos los
musulmanes empezaron a abandonar y retirarse hacia Medina, el señor Anas Ben
Alnadar era el único que continuaba hacia delante, buscando a los incrédulos.
Cuando el señor Saad Ibn Moaz lo encontró, le dijo: “¿A dónde vas, Anas?”
Entonces Anas le dijo: “al Paraíso, y te juro por El Señor de Alnadar, que
percibo su olor en la montaña de Ohod”. Cuentan que murió
en la parte baja de la montaña
de Ohod, que hallaron en su cuerpo más de ochenta puñaladas,
y que sólo su hermana había podido reconocerlo, a través de su dedo -tenía un
dedo amputado. Por eso, esta aleya descendió refiriéndose a él: [Entre los
creyentes hay hombres que han sido fieles a su compromiso con Al·lâh].
En sentido contrario, una aleya
descendió refiriéndose a los que no cumplen con Al·lâh. Al·lâh, Exaltado Sea,
Dice: [Los hay que pactaron con Al·lâh: “si nos da de Su favor, daremos
con generosidad y seremos rectos. Pero cuando les dio de Su favor, se aferraron
a él con avaricia y dieron la espalda desentendiéndose. La hipocresía persistirá
en sus corazones hasta el día en que se encuentren con Él, porque faltaron a
Al·lâh en lo que le habían prometido y mintieron].Alayes 75-77 La sura
del Arrepentimiento. Observa esta aleya y aplícala a ti mismo. “Cuando me case,
me enderezaré, y bajaré la mirada”. “Cuando me case,
automáticamente me pondré el velo”, “empezaré a cumplir con la oración del alba
cuando consiga ese trabajo”, “Empezaré a leer el Corán regularmente en verano
porque durante el curso universitario estoy ocupadísimo”. “los hay que pactaron
con Al·lâh”. Y hemos visto el pago de los que faltan a Al·lâh en sus
compromisos. “la hipocresía persistirá en sus corazones”.
El Mensajero de Al·lâh, que los
Rezos y la Paz de Al·lâh sean sobre él, cuenta en un hadiz suyo que fue narrado
por el Imam El Bujari la historia de tres hombres: un leproso, un calvo, y un
ciego. Es un largo hadiz que cuenta que un ángel se acercó a un leproso y éste
le dijo: ¡Cuánto deseo que Al·lâh cambie el color de mi piel y mi rostro!...
entonces, el ángel le acarició y su color y su piel se volvieron normales.
Después el ángel le preguntó: ¿Cuál es tu petición con respecto al dinero? El
leproso le contestó: “Quiero camellos”. Después se multiplicaron los camellos y
se hizo rico. Luego, el ángel se acercó al calvo y le dijo: “¿Qué deseas? El
calvo contestó: “Deseo tener una hermosa cabellera”, entonces el ángel le
acarició la cabeza y tuvo una espesa cabellera. Después le dijo: “¿Cuál es tu
petición con respecto al dinero? El calvo contestó: “Deseo tener vacas”
Entonces, tuvo muchas vacas y mucho dinero. Luego, se acercó al ciego y le
preguntó: “¿Qué deseas? El ciego le dijo: “Deseo recuperar mi vista” Así,
Al·lâh le devolvió la vista por medio del ángel, que acarició sus ojos.
Después, le dijo: “¿Cuál es tu petición con respecto al dinero? El ciego
contestó: “Desearía tener ganado”. Entonces, el ganado se multiplicó y se hizo
rico –como los otros dos-. Después, el ángel cambió su aspecto por el de un
hombre pobre y se acercó al leproso y le dijo: “soy pobre, dame un camello de
éstos para volver a mi país”, pero el leproso se lo negó, entonces el ángel le
dijo: “¡hombre!, quizás antes no tuvieras ni un solo camello, pero el leproso
contestó: no, los heredé de mi padre y de mis abuelos; entonces, el ángel le
dijo: si mientes en lo que has dicho, Al·lâh te devolverá a tu estado anterior.
Luego se acercó al calvo y le pidió lo mismo y el calvo le contestó de la misma
manera: “los heredé de mi padre y de mis abuelos”. Después, se acercó al ciego y
éste le contestó: “coge lo que quieras, te juro que antes yo era ciego y Al·lâh
me devolvió la vista y me proveyó con este dinero y nada de esto me pertenece,
sino que proviene del favor de Al·lâh, Todopoderoso. Entonces, el ángel le
dijo: “Quédate con tu riqueza”. Se os ha puesto a prueba y Al·lâh está
satisfecho de ti y enojado con tus dos compañeros.
Me pregunto ¿quién de los tres
eres tú? Después de 20 o 30 años en los que has disfrutado de los dones de
Al·lâh… Los que tienen coches y Al·lâh les dio de todo… ¿Nuestros abuelos eran
así? ¿lo heredaste de tus padres y de tus abuelos? ¿Tu familia proviene de la
época del Sultán Muhammad Ali? Y desgraciadamente, hay mucha gente que es así.
¿Dónde está el cumplimiento del compromiso con Al·lâh por los dones con que te
ha agraciado?
Al·lâh
Todopoderoso Dice que hay otros compromisos con Él, y uno de ellos es adoptar
una actitud hostil contra Satanás: [¿Acaso no hice un pacto con vosotros,
hijos de Adam, de que no adorárais al Shaytán. Realmente él es un enemigo
declarado para vosotros] Aleya 60 – La Sura de Ya Sin
¿Dónde está el cumplimiento de este compromiso? ¿Dónde está tu hostilidad con tu
demonio, el que se dedica a susurrarte e inducirte a hacer el mal?
Uno de los compromisos con
Al·lâh es cumplir la promesa: [Ellos cumplían las promesas y temían un día
cuyo mal se declarará.] Aleya 7, sura del hombre
Un hombre se acercó al Profeta,
que los Rezos y la Paz de Al·lâh sean sobre él, y le dijo “¡Mensajero de Al·lâh!
Mi hermana hizo la promesa a Al·lâh de que cumpliría el Hayy -la Peregrinación
mayor- pero murió, ¿qué hago?” El Mensajero de Al·lâh, que los Rezos y la Paz de
Al·lâh sean sobre él, le dijo: “Si tu hermana hubiese tenido alguna deuda, ¿se
la habrías liquidado tú?” El hombre dijo: “sí”. Entonces, el Mensajero de Al·lâh
dijo: “Así pues, salda la deuda que tu hermana contrajo con Al·lâh, porque
Al·lâh es el más merecedor de que se cumplan sus compromisos”.
Otro de los compromisos con
Al·lâh es cumplir los juramentos. Al·lâh, Exaltado Sea su nombre, Dice: [cumplid
el compromiso con Al·lâh cuando lo hayáis contraído y no rompáis los juramentos
después de haberlos hecho y de haber puesto a Al·lâh como garante sobre
vosotros]. Aleya 91, La sura de la Abeja. Hay un hadiz del Profeta, que
los Rezos y la Paz de Al·lâh sean sobre él, en el que dijo: “El Día del
Levantamiento no hablaré a tres tipos de personas, una de ellas es un hombre que
ha jurado por Al·lâh, delante de mí, de que haría algo determinado y después no
ha cumplido su juramento”. Hemos jurado muchas veces y no hemos cumplido esos
juramentos, el Profeta estará enfadado con nosotros el día del Levantamiento.
¿Entonces, qué tal estás en el tema del cumplimiento de tus compromisos con
Al·lâh?
Los requisitos son:
creer en Al·lâh, la sinceridad en nuestras acciones, cumplir Sus órdenes y no
hacer lo que Al·lâh prohíbe.
El cumplimiento del
compromiso con el mensajero de Al·lâh, que los Rezos y la Paz de Al·lâh sean
sobre él
¿Cómo puedo cumplir mi
compromiso con el Mensajero de Al·lâh, que los Rezos y la Paz de Al·lâh sean
sobre él?
Los Compañeros
vivían en su época, pero yo ¿cómo puedo hacerlo? Siguiendo su tradición o Sunnah.
Te pondré un ejemplo de cómo los Compañeros
querían cumplir todas las palabras del Profeta, que los Rezos y
la Paz de Al·lâh sean sobre él. Cuando el profeta estaba emigrando de Meca a
Medina, un hombre que se llamaba Soraqa lo seguía. Y cuando estaba a punto de
alcanzar al Profeta, que los Rezos y la Paz de Al·lâh sean sobre él, suplicó
éste: “¡Oh, Al·lâh!, protégeme de él con lo que quieras y como quieras,
realmente eres Poderoso sobre todas las cosas.” En ese momento, Soraqa se cayó
de su caballo, aunque era un buen jinete. Entonces volvió a montar su caballo
para alcanzar al Profeta, pero siempre que se acercaba a él, el Profeta invocaba
y Soraqa se caía, y esto se repitió tres veces. Así pues, Soraqa supo que el
Profeta estaba protegido, y que no podría alcanzarlo jamás. Entonces, gritó: “¡Muhammad!,
dame protección”, y después le dijo cuando estaba seguro de que no podría
conseguir la recompensa de los cien camellos que se ofrecía a quien capturara al
Profeta: “dame algo”, y el Profeta le dijo: “te ofrezco la pulsera de Cosroes
(la joya que llevaba Cosroes en la mano) y Soraqa regresó a Meca. Muchos años
más tarde, Soraqa se convirtió al Islam, después el Profeta murió, y Abu Bakr
tomó el mando, y murió, le siguió Omar y durante su mandato hubo una gran
expansión de la nación musulmana y la pulsera y todos los tesoros de Cosroes
pasaron a manos de los musulmanes que los expusieron en la Mezquita del Profeta.
Omar Ibn El Jattab, que Al·lâh esté satisfecho de él, se puso en pie llorando
sobre el púlpito del Mensajero de Al·lâh y dijo: ¿dónde está Soraqa Ibn Malek?,
¿dónde está Soraqa Ibn Malek? Mientras sostenía la pulsera de Cosroes dijo:
“promesa cumplida”. Habían transcurrido unos 25 años aproximadamente.
Así, Soraqa la cogió mientras toda la gente que estaba en la mezquita lloraba.
Omar Ibn El Jattab cumplió lo que había prometido el Mensajero de Al·lâh, que
los Rezos y la Paz de Al·lâh sean sobre él.
Ahora, observa el cumplimiento
de los compromisos de Abu Bakr El Siddiq:
Un día, el Profeta caminaba con
nuestro señor Jaber Ibn Abdellah, que era pobre, y el
profeta le dijo: ¡Jaber! Si el dinero de Bahrein llega, te daré esto, esto y
esto, es decir, te daré un montón de dinero así, así y así... Pero el dinero
de Bahrein no llegó y el Profeta, que los Rezos y la Paz de Al·lâh sean sobre
él, murió; después, Abu Bakr tomó el mando, que Al·lâh esté satisfecho de él, y
dijo: “quien tenga alguna promesa del Profeta, que venga. Jaber dijo: entonces
me acerqué y le dije: “el Profeta, que los Rezos y la Paz de Al·lâh sean sobre
él, me dijo que si el dinero de Bahrein llegaba, me daría esto, esto y esto. Al
momento, Abu Bakr cogió con las dos manos un buen puñado de dinero y me lo dio.
Lo conté y eran quinientos dirhams. Cuando estaba a punto de irme, me dijo:
“espera, coge dos veces la misma cantidad”. Jaber le preguntó: “¿y eso por qué?”
Abu Bakr le dijo: “porque el Mensajero, que los Rezos y la Paz de Al·lâh sean
sobre él te dijo: “así y así y así”, por eso, debo darte tres veces la misma
cantidad”.
¿Has visto el cumplimiento de los
compromisos de Abu Bakr El Siddiq?
Todavía más sorprendente es ver
cómo los Compañeros caían
mártires y ofrecían sus vidas para cumplir su compromiso con el Mensajero, que
los Rezos y la Paz de Al·lâh sean sobre él. En el día de Ohod, el Profeta dijo:
“ ¿quién me protege de ellos, y tendrá el Jardín?”. Entonces, vino Yazíd Ibn El
Sakan, uno de los Ansar –los que auxiliaron al Profeta en Medina-, que era un
chico joven, y empezó a
defender con uñas y dientes al Mensajero, que los Rezos y la Paz de Al·lâh sean
sobre él, hasta que cayó al suelo como mártir. Entonces, el Profeta dijo:
“poned su mejilla sobre mi pierna, y no la pongáis sobre la tierra. Y después
dirigió su mirada hacia el cielo y dijo: “¡Dios mío! Te pongo como testigo de
que Yazíd Ibn El Sakan ha cumplido su compromiso, ¡Dios mío! Te pongo como
testigo de que Yazíd Ibn El Sakan ha cumplido su compromiso”.
Y tú ¿has cumplido los mandatos del
Profeta, que los Rezos y la Paz de Al·lâh sean sobre él. Una de sus prácticas (Sunnah)
era rezar en la mezquita y leer el Corán. Él Profeta dirá el día del
Levantamiento: “¡Señor mío! Mi gente se desentendió de
esta Recitación”,Sura del Discernimiento, aleya 30.
¿Dónde
está el cumplimiento de tu compromiso con el Profeta de Al·lâh, que los Rezos y
la Paz de Al·lâh sean sobre él? ¿Te complace llegar el día del Levantamiento sin
cumplir un compromiso o una promesa al Profeta, después de la fatiga, los golpes
y el prejuicio que sufría para que tú nacieras musulmán? ¿Dónde está tu
cumplimiento después de que él hiciera todo eso por ti?
El cumplimiento de los
compromisos con la gente:
El Profeta, que los Rezos y la Paz
de Al·lâh sean sobre él dijo: “los musulmanes cumplen las condiciones”. Si
acuerdas hacer algo con alguien, tienes que cumplirlo. El Profeta, que los Rezos
y la Paz de Al·lâh sean sobre él, dijo: “Una de las señales de la hipocresía, es
no cumplir los pactos”. Al·lâh dice: [Y cumplid los pactos, pues es cierto
que se os pedirán cuentas por ellos], Sura del Viaje Nocturno, aleya 34.
A continuación vamos a analizar los
tipos de situaciones en el cumplimiento del compromiso con la gente:
El cumplimiento del compromiso
en lo que respecta al dinero: Muchos problemas
suceden a causa del dinero. Los musulmanes se anexionaron los países del Sham
(zona de Siria) y expulsaron a los romanos. Después, invitaron a la gente de
Hems a convertirse al Islam, pero ellos se negaron y prefirieron pagar el
tributo, y así lo hicieron. Después de esto, los romanos se aliaron para
recuperar Hems. Así que, los musulmanes sentían que si se quedaban dentro de
Hems, serían derrotados. Por eso, decidieron regresar para reunir las tropas y
volver otra vez a Hems. Entonces, ¿qué hicieron antes de retirarse? Devolvieron
el dinero del tributo a la gente de Hems, de modo que, toda la gente de Hems se
convirtió al Islam y las tropas de los musulmanes se quedaron con la gente de
Hems para defenderla contra los romanos. No hay Dios sino Al·lâh. A través de la
virtud moral del cumplimiento de los compromisos toda la gente de Hems se
convirtió l Islam.
¿Cuál es el problema de los
musulmanes actualmente? Occidente percibe nuestra religión a través de nuestras
virtudes morales, ellos no tienen nada que ver con la oración, ellos observan
nuestros compromisos, nuestros acuerdos, nuestras virtudes morales… ¿Conocéis
la historia del hombre extranjero que se convirtió al Islam y después fue a
cumplir la Peregrinación, y dijo: “Gracias a Al·lâh que me convertí al Islam
antes de ver a los musulmanes? ¿Has visto cómo nuestras virtudes morales
perjudican nuestra imagen?
El Profeta, que los Rezos y la Paz
de Al·lâh sean sobre él, dijo: “se perdona al mártir cualquier falta, excepto,
la deuda”.
¿Habéis visto la importancia que
tiene la deuda para Al·lâh, y cómo es necesario cumplirla? Hasta el punto de que
el ejército musulmán, antes de movilizarse llamaba a los muyahidiin –
aquellos que se esfuerzan luchando en el camino de Al·lâh - avisando de que
quien tuviera una deuda que volviera a su casa hasta liquidarla. Por ese motivo,
el Islam prohíbe pedir préstamos o endeudarse como norma general y sólo se
acepta en casos extremos. Sin embargo, actualmente es fácil encontrarse con una
ama de casa que no sale mucho, pero se encapricha en un teléfono móvil, ¿por
qué? es que todas mis amigas tienen uno. O una estudiante de la facultad que
quiere cambiar su teléfono móvil cada seis meses, ¿por qué? porque el color
amarillo es más chic que el color rojo. Y ¿quién va a liquidar todas estas
deudas? Yo meto todo esto en el saco de cumplir los compromisos.
Es fundamental que intentemos
cambiar esto después de salir de aquí. Devolver los préstamos es un tema difícil
entre los musulmanes. Se coge dinero de los bancos y no se puede devolver. ¿Cómo
sucede esto en el país del cumplimiento de los compromisos, en el país del
Islam? préstamos, cheques falsificados, acuerdos entre compañías que piden a sus
gestores que dejen una brecha en el contrato que les ayude si quieren retirarse
o no cumplirlo… La gente ahora hace planes para engañar
y no cumplir lo que debe cumplir.
El Profeta, que los Rezos y la
Paz de Al·lâh sean sobre él, dice: “Quien tome dinero prestado y luego se niegue
a devolverlo a su dueño, y muere, se presentará ante Al·lâh el Día del
Levantamiento como ladrón”. Como el que compra una línea de teléfono móvil en
una determinada compañía, y después se dice “si la factura sube mucho, no la
pago”, entonces abandona la línea y compra otra. ¿Por qué escoges presentarte
ante Al·lâh Todopoderoso como ladrón?
El Cumplimiento de los
compromisos en las citas:
Todos tenemos problemas con las
citas, acudimos después de una hora o dos, o simplemente no acudimos sin dar ni
siquiera una excusa. Abdul·lâh Ibn Abi El Hamsaa dijo: “Realicé una transacción
de compra-venta con el Profeta, que los Rezos y la Paz de Al·lâh sean sobre él,
antes del Islam pero le dejé a deber un poco de dinero y acordamos una cita en
el mismo lugar para devolverle su dinero. Pero me olvidé completamente de la
cita, y me acordé tres días después. Fui al lugar y le encontré esperándome y me
dijo: “¡jóven! Lo que has hecho ha sido realmente difícil para mí. Llevo tres
días esperándote aquí”… que los Rezos y la Paz de Al·lâh sean sobre él.
Es maravilloso que cada vez que
analizamos una virtud moral, encontramos que el Mensajero la aplica en su vida.
Quiero dar un consejo a los padres que acostumbran a dar promesas a sus hijos y
luego no las cumplen. Por ejemplo, les prometen salir y después dicen “es que
hoy hace mucho frío”, o “he telefoneado y lo he encontrado cerrado”. El hijo
cuando encuentra que su padre no cumple sus acuerdos con él, es posible que sea
así cuando sea adulto. Entonces, por favor, mi consejo es: no des promesas a tu
hijo y luego no las cumplas.
El cumplimiento del
compromiso con el que ha hecho el bien contigo:
¿Recuerdas a aquellos que han
hecho el bien contigo? ¿Has pensado en ellos o has intentado meditar sobre quién
te ha hecho el bien para telefonearlos y darles las gracias o saber cómo están?
El Profeta era cumplidor,
incluso con el incrédulo y después de diez años. Cuando el Profeta estaba en
Meca, sufriendo junto con los musulmanes, el tormento y el perjuicio por parte
de la gente de Meca, había un hombre que se llamaba Abu El Bojtori Ibn Hesham,
uno de los señores de los incrédulos. Sin embargo, defendió al Profeta el día
de la destrucción de la hoja. Adoptó una actitud honorable con la que defendió a
los musulmanes a pesar de su incredulidad (seguía siendo incrédulo). Después el
Profeta, que los Rezos y la Paz de Al·lâh sean sobre él, emigró con sus
Compañeros de Meca a Medina, y pasaron diez años después de ese día. Pero, el
Profeta no olvidó a quien le había hecho el bien. Después, tuvo lugar la Batalla
de Badr. Y a pesar de que el Profeta estaba ocupado con la preparación del
ejército, avisó a los Compañeros diciendo: “quien encuentre a Abu el Bojtori Ibn
Hesham, que no lo mate, porque él hizo con nosotros en Meca tal y tal...
Entonces, uno de los Compañeros
estaba luchando en la batalla, cuando encontró a Abu El Bojtori y a otro hombre
a su lado. Entonces dejó a Abu El Bojtori y lucho con el otro hombre. Entonces,
Abu El Bojtori se quedó asombrado y le dijo: “¿por qué me has dejado?” El
Compañero le dijo: “Porque el Mensajero de
Al·lâh nos ordenó que no te mataramos”.
Abu El Bojtori le dijo: “y ¿por qué?” El Compañero
le dijo: “Es para cumplir contigo por lo que hiciste
con nosotros en el día de la hoja”. Entonces, Abu El Bojtori dijo: “¿y si te
pido que dejes a éste?” (el otro hombre). Entonces, le dijo: “no, el Mensajero
de Al·lâh nos mandó que te dejáramos con vida a ti sólo”. Entonces, Abu El
Bojtori Ibn Hesham dijo: “entonces, yo te mataré”, y el Compañero le dijo:
“entonces, me alejaré de ti”. El Compañero
se echó a correr dejando a Abu El Bojtori que estaba
siguiéndolo creyendo que el Compañero
tenía miedo de él, sin embargo, en realidad, él quería ser fiel
cumplidor con el Mensajero, hasta que lo agarró y estuvo a punto de matarlo,
entonces el Compañero peleó hasta matarlo, y regresó al Mensajero de Al·lâh
temblando y diciendo: “¡Mensajero de Al·lâh! Te juro por Al·làh que si él no
hubiera estado a punto de matarme, no lo habría matado”. Entonces, el Mensajero,
que los Rezos y la Paz de Al·lâh sean sobre él le dijo: “Al·lâh te ha
perdonado”.
¿Has visto qué cumplimiento? ¡Y con
un incrédulo!
El cumplimiento del
compromiso con el que te ha enseñado:
Lamento profundamente lo que ocurre
con los profesores. Observa al Imam Ahmad Ibn Hanbal cuando dijo: “Desde hace
treinta años, nunca he dormido sin pedir antes perdón por El Shafey e invocar
por él”. Y observa al estudiante del Imam Abu Hanifa que dijo: “juro por Al·lâh,
que suplico por Abu Hanifa en mis oraciones antes que por mi padre”. Y esto
porque su maestro, Abu Hanifa era cumplidor también. Abu Hanifa dijo: “nunca me
he estirado con los pies en dirección a la casa de mi profesor Hammad, por
respeto hacia él, y la distancia entre mi casa y la suya es de siete calles.
¿Has pensado en ir a ver a tus profesores de la escuela y darles las gracias? Al
que te enseñó religión, Corán… al que te haya enseñado aunque sea una aleya. A
todos los que te han hecho bien… tu padre, tu madre, ¿dónde está tu cumplimiento
con ellos?
Un hombre se acercó al Profeta,
que los Rezos y la Paz de Al·lâh sean sobre él, y le dijo: “¡Mensajero de Al·lâh!,
¿hay alguna buena acción que yo pueda hacer por mis padres después de su
muerte?”, dijo: “¡sí! Pedir por ellos, y especialmente pedir a Al·lâh el perdón
para ellos. Escuchar sus consejos y últimos deseos y tener buenas relaciones con
sus familiares y honrar a sus amigos.”
Los que han hecho el bien
contigo son muchos. El guardia del tráfico que está de pie sirviéndote y
controla el tráfico en la calle para ti y para otros para que podáis acudir a
esta lección. Para que seas cumplidor con él tienes que respetar la señalización
y no aparcar tu coche en un lugar donde esté prohibido.
El cumplimiento del
compromiso con todas las personas con las que has convivido:
Los que estaban contigo en la
escuela, los que estaban contigo en la facultad y con aquellos con los que te
has criado, con un vecino que vivía cerca de ti y se cambió de casa, ¿dónde está
tu cumplimiento con todos ellos? Y el mayor cumplimiento de entre todas las
personas con las que has convivido se lo debes a tu esposa. El Profeta, que los
Rezos y la Paz de Al·lâh sean sobre él, dijo: “El compromiso más digno de ser
cumplido, es aquél con él que habéis encontrado las partes privadas de vuestras
esposas, lícitos”. ¿Por qué te has casado con ella?
¿Has sido fiel cumplidor con
respecto a la dote? ¿Has sido fiel cumplidor con respecto al lugar en dónde te
has casado? ¿Has cumplido tratándola bien? No le pegues, no le hagas daño,
no le impidas visitar a su familia. La esposa de uno de los Compañeros
hablaba en voz alta, y él estaba cansado de esto, entonces, decidió ir a ver al
señor Omar Ibn El Jattab, el Emir de los creyentes, para quejarse de ella.
Cuando estaba a punto de llamar a la puerta, oyó a la esposa del señor Omar
hablando en voz alta dentro de la casa. Cuando entendió que esto sucedía también
con el Emir de los creyentes, se dio la vuelta para marcharse. Entonces, el
señor Omar abrió la puerta y encontró al hombre y le dijo: “¿por qué has venido
aquí? Y ¿por qué estabas a punto de marcharte sin llamar a la puerta?” Entonces,
el hombre le contó lo que había pasado, y Omar le dijo: “ella me ha aguantado,
ha criado a mis hijos, ha lavado mis ropas sucias, ha limpiado mi casa, y no
estaba obligada a hacer todo eso, y siempre tiene paciencia conmigo… Entonces,
¿cómo no voy a aguantarla si habla en voz alta?
Observa al Pofeta con la señora
Jadija, después de catorce años de su muerte, y en el día en que los musulmanes
entran triunfantes en La Meca. Era un día en que el Profeta estaba muy ocupado.
Toda la gente quería hablar con él. Y en medio de todo esto, vio a una mujer
anciana, entonces dejó a toda la gente y se sentó con ella, mientras que la señora
Aisha estaba mirando. Luego el Profeta se quitó su capa y se la extendió en el
suelo para que se sentara, y se puso a hablar con ella tranquilamente durante
una hora, sin tener en cuenta a nadie más. Cuando volvió a casa, Aisha le dijo:
“¡Mensajero de Al·lâh! ¿Quién era esa mujer? Él contestó: “una amiga de Jadija y
solía venir a vernos cuando Jadija vivía”. Entonces, ella le dijo: “¿y de qué
estabais hablando?”, él le dijo: de los días pasados con Jadija. La señora
Aisha sintió celos y le dijo: ¿Aún recuerdas a esa mujer vieja a pesar de que ha
muerto y Al·lâh te la ha substituido por otra mujer que es mejor que ella. El
Profeta dijo: “No, juro por Al·lâh, Él no me la ha substituido por otra mejor
que ella; me ayudó cuando la gente me abandonaba, y creyó en mí cuando la gente
me rechazaba”. ¿Habéis visto el cumplimiento con la esposa, incluso después de
su muerte?
Peor aún que no cumplir con tu
esposa es engañarla. El Profeta, que los Rezos y la Paz de Al·lâh sean sobre él,
dijo: “quien se case con una mujer, y no importa si la dote prometida es poca o
mucha, con la intención de no darle sus derechos, entonces la traiciona y cuando
muere, se presentará ante Al·lâh como un fornicador”. Este Hadiz fue narrado por
El Tabarani. La cuestión es muy dura con respecto a los derechos de la esposa.
Los hijos de Abdel Dar tenían la
llave de la Kaaba, “la Casa Inviolable”. Un día, Ozmán Ibn Talha Ibn Abdel Dar
estaba abriendo la puerta de la Kaaba a algunos de los nobles de Meca para que
entrasen y rezasen dentro de ella. Y después el Profeta llegó y le dijo: ¿me
permites entrar para rezar? Él dijo: no. (Era incrédulo). Entonces, el Profeta
le dijo: ¡Ozmán! Permíteme entrar para rezar. El otro le dijo: no, no vas a
entrar. El Profeta le dijo: ¡Ozmán! Permíteme entrar, quizás llegue un día en el
que la llave la tenga yo y no voy a dártela. Entonces, Ozmán dijo: si ese día
llegara, entonces, para mí el interior de la tierra será mejor que el exterior.
Y así le impidió entrar. Y pasaron los días y Meca fue conquistada y Ozman Ibn
Talha se convirtió al Islam. Entonces, el Profeta le dijo: ¡Ozmán! ¿Dónde está
la llave de la Kaaba? Ozmán le dijo: voy a ver a mi madre para cogerla y
dártela. Entonces, Ozmán se fue a ver su madre, y ella rechazó la demanda y le
recordó lo que había pasado tiempo atrás entre él y el Profeta, y le dijo: si la
coge, no va a dárnosla otra vez, y sabes que la llave es nuestro honor. Y luego
la escondió en su ropa, y Ozmán trató de cogerla porque él se había convertido
al Islam. A causa de todo ello, se retrasó. Entonces, Omar Ibn el Jattab fue a
buscarlo para saber la causa de su retraso, y llamó a la puerta diciendo: ¡Ozmán!
¿Dónde está la llave? Entonces la madre sacó la llave de su ropa porque tenía
miedo de Omar. Su hijo la cogió y fue a llevársela al Profeta, que los Rezos y
la Paz de Al·lâh sean sobre él. El Profeta la cogió y le dijo a Ozmán:
¿recuerdas, Ozmán, el día en el que te dije que quizás la cogería y no te la
devolvería? El hombre se quedó en silencio. Entonces El Abbas, el tío del
Profeta, le dijo: ¡Mensajero de Al·lâh! Dame la llave para que esté con la
familia de Abdel Mottaleb. Pero el Profeta le dijo: no ¡Abbas! Hoy es el día de
la virtud y del cumplimiento. Cogedla, ¡hijos de Abdel Dar!, y quien os la
arrebate será injusto. Y le devolvió la llave. Hasta ahora, la llave de la Kaaba
está con la familia de los hijos de Abdel Dar. No entra ni un Rey, ni un
Presidente, sin el permiso de los hijos de Abdel Dar. Para ser fieles con el
Profeta, que los Rezos y la Paz de Al·lâh sean sobre él. Y aquí observamos que
el Mensajero nos enseña el cumplimiento del
compromiso, incluso con aquellos a quien no queremos. Así, hemos visto los cinco
tipos de cumplimientos (con Al·lâh – con el Mensajero – con la gente – con los
que han hecho el bien con nosotros – y con los que hemos convivido).
Y
basta con saber que cuando Al·lâh, Todopoderoso, quiso alabar a su profeta
Ibrahim Dijo: “E Ibrahim, el fiel cumplidor”. ¿Cumplidor de qué?
De todo, de las cinco maneras de cumplir.
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