* La humildad:
Busco
refugio en Al∙lâh, El Más Elevado, El Más Grande contra el maldito satanás.
En el nombre de Al∙lâh,
El Más Compasivo, El Muy Misericordioso.
La alabanza es para
Al·lâh,
lo alabamos y en Él buscamos ayuda y pedimos Su perdón; y en Él buscamos refugio
del mal de nuestras almas y de nuestras malas acciones; A quien Al·lâh
guía nadie podrá desviarlo y a quien desvía, nadie podrá guiarlo.
En nuestro último discurso nos
pusimos de acuerdo en que las virtudes morales se pueden cambiar y mejorar.
También comprendimos la importancia y el mérito de tener una buena moral, y que
el profeta –que los Rezos y la Paz de Al∙lâh sean sobre él-, siempre que en un
hadiz utilizaba las palabras: “el mejor”, “el más pesado”, “el más perfecto”,
estaban relacionadas con la buena moral.
La virtud moral que trataremos hoy, y
no por ello la mejor o principal, es " La Humildad". Este
concepto contiene dos sentidos:
El
primero: Rendirse a la
verdad y aceptarla venga de quien venga.
Hay mucha gente que tiene el
inconveniente de que no son capaces de aceptar la verdad, basándose en que la
verdad es lo que ellos dicen o lo que dicen personas mayores que él. Sin
embargo, si viene de una persona menor que él en edad o posición, entonces la
rechaza rotundamente.
Debemos analizar bien el significado
de la palabra para que al final podamos aplicarlo en la práctica, ya que hemos
acordado actuar de una manera práctica en esta lección. Entonces, debo aceptar
la verdad de cualquier persona que la diga, sea fuerte o débil, rico o pobre,
noble o bajo, pariente o lejano, amigo o enemigo.
El
segundo: Extender las alas de la benevolencia.
Esto quiere decir que trates a la gente con amabilidad y afabilidad, sin
discriminación entre señor y siervo, rico y pobre, noble y bajo…. Trata a todo
tipo de gente con la máxima amabilidad, ternura y compasión.
Pero, ¿de dónde derivan estos dos
significados? Decidme, ¿qué es lo contrario de la humildad? La arrogancia.
Entonces, ¿Qué es la arrogancia?
El profeta -que los Rezos y la Paz de
Al∙lâh sean sobre él-, dice: "La arrogancia es menospreciar la verdad y
desdeñar a la gente". ¿Pero, qué significan exactamente estas palabras?
Menospreciar
la verdad: rechazar la
verdad.
Por tanto, la humildad significa
aceptar la verdad.
Desdeñar
a la gente: tratar con
soberbia a los pobres, y a las personas sencillas, mirándolos por encima del
hombro y pensando que tienes mejor posición y puesto. Y como resultado de ello,
no saludas a Fulano, ni hablas a Mengano, ni sonríes con ellos por arrogancia y
orgullo.
* La virtud de la humildad.
· El profeta
-que los Rezos y la Paz de Al∙lâh sean sobre él-, dice “No hay nadie que se
humille por
Al∙lâh sin que Al∙lâh le
ennoblezca” ¿Verdad que
solemos querer a todo aquél que, habiendo mejorado su posición en la vida
mundanal, se mantiene humilde? ¿Y odiamos a todo aquél que cuanto más asciende
su posición en la vida, más aumenta su arrogancia hacia la gente?
· El profeta
–que los Rezos y la Paz de Al∙lâh sean sobre él-, dice:“Aquél que se humilla
por Al∙lâh
un grado, Al∙lâh le hace ascender
un grado y sigue así hasta alcanzar el punto más elevado en Aaliyin, y aquél que
se enorgullece ante Al∙lâh
un grado, Al∙lâh le hace descender un grado y sigue así hasta llegar al punto
más bajo de Safilin”.
· El profeta
–que los Rezos y la Paz de Al∙lâh sean sobre él-, dice: “Al∙lâh me
reveló “sed
humildes hasta el punto de que
nadie se enorgullezca ni oprima a nadie”.
· El profeta
–que los Rezos y la Paz de Al∙lâh sean sobre él-, dice: "Al∙lâh, Glorificado
y Enaltecido
Sea, Dice: “Aquél que se humilla
ante Mi de tal manera –y el profeta puso su mano boca abajo haciéndola descender
hasta casi tocar el suelo -
le Hago ascender de tal manera –el profeta puso su mano boca arriba
elevándola hacia el cielo”.
¿Observáis la descripción ilustrativa
del profeta?
·El Profeta
–que los Rezos y la Paz de Al∙lâh sean sobre él-, dice: “No entra en el
Paraíso aquél
cuyo corazón contenga una pizca de
arrogancia".
Pon mucha atención al significado de
este dicho del profeta y controla siempre tu corazón. Pregúntate si hay en tu
interior aunque sea un átomo de arrogancia hacia la gente. De ser así, no
entrarías en el Paraíso. De nada te serviría haber rezado, ni ayunado, ni
cumplir con el azaque, ni asistir a clases de religión. No, no son estos actos
de adoración lo único que necesitas para entrar en el Paraíso.
En otra narración del mismo hadiz
dice: "“No entra en el paraíso aquél cuyo
corazón contenga una unidad de
arrogancia".
Por eso, hermanos, os
advierto del peligro de la arrogancia.
· Al∙lâh dice en
el Hadiz El Qudsi -"Dicho Divino"-: “El orgullo es Mi abrigo y el honor es
Mi vestido, y a quien pretenda
arrebatármelos, lo torturo".”
¿Puedes competir con Al∙lâh en su orgullo?
· Al∙lâh
-Honorado y Ensalzado Sea-, Dice en Su Libro Divino, El Corán, en la sura de
Luqman,
aleya 18, entre los consejos que
Luqman ha dicho a su hijo: “Y no apartes la mejilla de la gente -por
soberbia- ni camines por la tierra con arrogancia, pues ciertamente Al∙lâh
no ama a todo aquél que es presumido y jactancioso”
La expresión árabe "La Tusaeer", que
equivale a “No apartes la mejilla”, quiere decir en el árabe coloquial
“no inclines la nuca”. Sin embargo, ¿qué origen tiene en la lengua árabe
culta? La palabra árabe "es-saer" es una enfermedad que aflige a los camellos en
la nuca, causándoles inclinación, de modo que no pueden recuperar su estado
normal (es decir, no pueden recuperar la postura normal de la nuca, que queda
inclinada para siempre). Y de ahí viene la expresión coránica elocuente que te
advierte de que tal enfermedad te aflija, por haber inclinado tu nuca hacia
atrás a causa de tu orgullo y no puedas volver a poner la nuca recta, y se te
quede inclinada para siempre.
Y en otra aleya: “No camines por
la tierra con arrogancia, pues, ciertamente nunca podrás traspasar la tierra ni
alcanzar la altura de las montañas”, sura de “El viaje Nocturno", aleya
37.
¡Hijo de Adán! Sé humilde, pues no hay
nada en tu mano. No actúes con arrogancia.
* La humildad del Profeta, que los Rezos y la Paz de Al·lâh sean sobre él
Los compañeros del profeta dijeron:
"Cuando el profeta –que los Rezos y la Paz de Al∙lâh sean sobre él- estrechaba
la mano a alguien, nunca la retiraba primero aunque tuviera muchas
preocupaciones y cosas que hacer". Y dijeron: “cuando saludaba a alguien, lo
hacía con todo su cuerpo”, es decir, dirigiendo todo su cuerpo hacia la persona
que saludaba. “Y nunca apartaba su cara de él hasta que la otra persona lo
hacía primero”. Además “En las reuniones, se sentaba al lado del último que
había llegado”, no se hacía hueco entre la gente para conseguir el mejor lugar.
Y que "era gentil, amable y siempre lo encontrabas sonriente”.
¿Podemos aprender estos cuatro
comportamientos del Profeta, los rezos y la paz de Al∙lâh sean sobre él, y
adquirirlos para que, de este modo, consigamos ser humildes?
1- Si saludas a alguien, hazlo
mirándole.
2- Cuando saludes a alguien, nunca
retires la mano ni lo hagas con la punta de los dedos, porque esto se considera
un acto de arrogancia.
El profeta –que los Rezos y la Paz de
Al∙lâh sean sobre él-, dice: “Al∙lâh me dio a elegir entre ser un rey profeta
o un siervo profeta, y yo elegí ser un siervo profeta”… que los Rezos y la Paz
de Al·lâh sean sobre él. Amad al Profeta –que los Rezos y la Paz de Al∙lâh
sean sobre él-, queredle, anhelad verle y sentaros con él.
Una vez, un hombre se acercó al
profeta temblando - pensaba que iba a encontrarse con el rey de los reyes-.
Entonces, el profeta le dijo: “Tranquilízate, yo no soy un rey, sólo soy el
hijo de una mujer que comía la carne seca en La Meca” (se refiere a una especie
de embutido de carne que comía su madre, ya que no podía comer carne fresca
debido a su pobreza).
¿Has hecho tú eso, aunque sea una sola
vez, cuando te ha venido alguien a exaltar tu posición? ¿Le has dicho:
“Tranquilo, sólo soy el hijo de un campesino”?... Al contrario, hay personas que
desean que alguien caiga bajo sus pies.
El profeta –que los Rezos y la Paz de
Al∙lâh sean sobre él-, montaba un burro aunque pudiera permitirse montar un
caballo, para expresar su humildad hacia Al∙lâh -Ensalzado y Alabado sea-. Y, a
veces, cuando le pedían elegir entre un mulo y un caballo, elegía el mulo por
su humildad ante Al∙lâh.
Espero que captéis el mensaje que os
quiero hacer llegar a través de estas palabras. No os estoy proponiendo
menospreciar vuestro puesto ni despreciar la vida mundanal. Pero no habría
ningún inconveniente en que alguna vez os rebajarais pretendiendo ser humildes
ante Al·lâh, y para enseñar a vuestro corazón la sumisión y a no ser arrogante.
El día de la toma de Jaibar, el
Profeta –que los Rezos y la Paz de Al∙lâh sean sobre él-, volvía triunfante, y
toda la gente de Al Medina había salido a recibirle. Entonces, mientras montaba
su caballo en medio de su ejército, dijo: “¿dónde está la mula?” Y descendió de
su caballo y montó la mula con humildad -que los Rezos y la Paz de Al∙lâh sean
sobre él-.
Cuentan a propósito del profeta –que
los Rezos y la Paz de Al∙lâh sean sobre él-, que había en Medina una sirvienta
pequeña que se cogió un día a la mano del profeta, -él no le retiró su mano-, y
se dirigió a hacer sus compras por todo Al Medina, y no lo soltó hasta que
volvieron. ¿Puedes tú hacer eso con tu hermano menor? Si él te lo pidiera, te
burlarías de él, sin embargo, el profeta –que los Rezos y la Paz de Al∙lâh sean
sobre él-, lo hizo con una sirvienta.
El día de la batalla de "El foso” (El
Jandaq), los compañeros del profeta cavaban continuamente y rompían las piedras,
siendo éstas las tareas más nobles de aquel día, mientras que el trabajo más
bajo y difícil aquel día era extraer la arena del foso y echarla a un lado. Sin
embargo, el profeta –que los Rezos y la Paz de Al∙lâh sean sobre él-, eligió el
trabajo más bajo. Así pues, descendió al hoyo para sacar la arena afuera. Los
compañeros dijeron: "Por Al∙lâh, hemos visto el cuerpo del profeta completamente
cubierto de polvo”.
¿Por Al·lâh, has hecho algo parecido
algún día? ¿Has lavado los platos por tu madre un día o le has dicho…pero,
mamá, cómo quieres que haga yo eso?
El profeta –que los Rezos y la Paz de
Al∙lâh sean sobre él-, estaba al servicio de su familia, iba al mercado a hacer
la compra para ellos, cosía su ropa, arreglaba sus zapatos, ordeñaba su oveja… y
se trata del profeta de la humanidad –que los Rezos y la Paz de Al·lâh sean
sobre él-; Nadie entrará en el Paraíso antes que él… Sin embargo, ¿veis qué
humilde y sencillo era?
El día de la toma de Jaibar, una chica
se acercó al profeta (en ese combate salieron con él veinte mujeres). La
encontró caminando en medio del ejército, entonces la llamó y le dijo: "No es
conveniente que camines así entre los soldados pues todavía eres pequeña, ven
conmigo" y le hizo montar en su camello, detrás de él. Los compañeros narraron
que cuando quería descansar, descendía del camello, luego le hacía arrodillarse
y decía a la sirvienta "dame tu mano” y le ayudaba a descender del animal, que
los Rezos y la Paz de Al∙lâh sean sobre él. La sirvienta dijo: "Cuando el
combate acabó y los musulmanes triunfaron, vi al profeta –que los Rezos y la Paz
de Al∙lâh sean sobre él- distribuyendo el botín de guerra mientras miraba y me
buscaba y, cuando me vio, dijo: “Acércate”. Entonces, le dio un collar del
botín y le dijo "póntelo". Cuando ella intentó ponérselo, le dijo: "No, yo te lo
pondré", y se lo puso él, con sus propias manos. La chica dijo: " Cuando crecí,
juré que nunca me lo quitaría del cuello y hice mi testimonio para que lo
enterraran conmigo en mi tumba y así presentarme ante el profeta el Día del
Levantamiento y decirle: “Aquí está el collar, Mensajero de Al∙lâh”.
¿Observáis cómo era el mensajero de
Al∙lâh –que los Rezos y la Paz de Al∙lâh sean sobre él? ¿Tienes tú esas
cualidades? ¿Te tratas con los sirvientes y con todo aquél que tiene menor
posición que la tuya con tanta humildad y sencillez?
Si no eres así, entonces debes saber
que tu corazón tiene alguna unidad de arrogancia y que no sigues la Sunna o la
tradición del Mensajero de Al∙lâh –que los Rezos y la Paz de Al∙lâh sean sobre
él-.
Cuando el Mensajero de Al∙lâh entró a
La Meca triunfante, ¿cómo lo hizo? Pues bajando la cabeza, por humildad ante Al∙lâh.
Dicen: "Hemos visto la frente del Profeta tocando el camello”. ¿Te imaginas?
¿Podrías comportarte con tal humildad habiendo triunfado? Cuando has conseguido
una promoción o un éxito o cuando te has graduado en la universidad, ¿Te has
comportado con la misma humildad del profeta –que los Rezos y la Paz de Al∙lâh
sean sobre él- al entrar en La Meca después de 13 años desterrado y después de
haberle maltratado? Sin embargo, entró bajando la cabeza por humildad ante Al∙lâh,
aunque había vencido.
Una vez los compañeros del profeta
salieron con él –que los rezos y la paz de Al∙lâh sean sobre él-, y en el camino
querían comer. Entonces, uno de ellos dijo: "Yo me encargo de encender el
fuego"; Otro dijo: “Y yo hago otra cosa"…y el profeta dijo: "Y yo me encargo de
buscar la leña".
La
humildad de los compañeros:
Y
ahora llegamos a la humildad de los compañeros, que Al·lâh esté complacido con
ellos.
Nuestro señor Abu Bakr Es-Siddik
limpiaba la casa de una mujer anciana, siendo por aquel entonces el Califa del
Mensajero de Al∙lâh –que los Rezos y la Paz de Al∙lâh sean sobre él-. Sin
embargo, nosotros tenemos vergüenza de limpiar nuestras propias casas y las
jovencitas suelen decir a su madre: "Yo ahora soy una chica universitaria y
tengo preocupaciones más importantes que lavar los platos y limpiar la casa”.
Nuestro
señor Abu Bakr
Un día se acercó a él un hombre de
los se habían sentido atraídos al Islam por las donaciones que se le ofrecían y
le dijo: "Ordena que se me dé un obsequio”. Entonces, Abu Bakr ordenó que se le
otorgara un trozo de tierra y le dijo: "Busca a Omar Ibn El Jattab para que te
lo testifique". Entonces el hombre se presentó con el papel a Omar -que era de
los que se había convertido al Islam recientemente- y le dijo: Omar, Abu Bakr
te pide que firmes este papel como testigo". Omar respondió: “Por Al∙lâh que no
voy a testificar sobre este papel. Es cierto que habéis conseguido tales dádivas
cuando el Islam era débil, pero ahora el Islam es fuerte”, luego tomó el papel
y lo desgarró, aunque tenía la firma del propio Califa.
El hombre volvió a Abu Bakr y le dijo:
“Juro por Al·lâh que no sé quién de vosotros es el Califa, él o tú”
Abu Bakr le contestó: " Él, si así lo
desea”.
¿Qué harías si fueras un director y
te ocurriera algo similar? Seguro que te pondrías nervioso diciendo: "Por
supuesto, yo soy el director".
También Omar, que Al·lâh esté
complacido con él, era humilde pues en otra ocasión dijo: " Ojalá fuese un pelo
en el pecho de Abu Bakr"… ¿Podrías tú decir ojalá fuese un pelo en el pecho de
Fulano, teniendo en cuenta que es tu rival?
Nuestro
señor Omar Ibn El Jattab
En una ocasión, siendo Omar Ibn El
Jattab el Príncipe de los creyentes vino una delegación de Irak, encabezada por
El Asnaf Ibn Qays. Les sorprendió sobremanera encontrarse al Príncipe de los
creyentes en un aprisco lavando a los camellos con sus propias manos. Entonces,
dijo a El Asnaf -que era un miembro de la nobleza en Irak-: “Asnaf, acércate
para ayudar al Príncipe de los creyentes a lavar los camellos destinados a la
limosna”. Entonces, un hombre de la delegación le dijo: "Que Al∙lâh te cubra con
su misericordia, Príncipe de los creyentes, ¿no podías haber ordenado a uno de
tus siervos que lavara esos camellos?” Omar le contestó: “¿Y qué siervo es más
siervo que yo y que El Asnaf Ibnu Qays? ¿Es que no sabes que el que acepta
encargarse de uno de los asuntos de los musulmanes se convierte en su esclavo en
ese asunto?
Nuestro
señor Ali Ibn Abi Taleb
Nuestro señor Ali Ibn Abi Taleb
estaba sentado con su hijo Muhammad, que era hijo de otra esposa y no de la hija
del profeta, Fátima. Esta mujer era conocida por “Al Hanafía”. El chico le
preguntó: “Padre, ¿Quién es el mejor de los musulmanes después del Mensajero de
Al∙lâh?” Le contestó: “Abu Bakr”. Después, volvió a preguntarle: “¿y después?”
Respondió: “Omar”. Entonces el hijo explica: "Temí preguntarle quién seguía a
Omar y que me dijera Ozmán, entonces le dije: “¿Y el siguiente eres tú?” Pero
Ali le contestó: “Hijo mío, yo sólo soy uno más entre los musulmanes”.
Muhammad Ibn Al Hanafía narró: "Una
vez, me peleé con Al Hussein Ibn Ali” –los dos son hermanos-, y se dejaron de
hablar durante bastante tiempo. Entonces, Muhammad Ibn Al Hanafía mandó una
carta al Hussein Ibn Ali diciéndole: “Hermano, se ha largado la disputa entre
nosotros. Te escribo porque tú eres mejor que yo, y tu madre es mejor que mi
madre, y porque el Mensajero de Al∙lâh –que los Rezos y la Paz de Al∙lâh sean
sobre él-, dijo: "El mejor de vosotros es aquél que empieza con el saludo” y
temo tomar yo la iniciativa saludándote y ser mejor que tú, por eso te pido,
por Al·lâh, que empieces tú”.
Observa la verdadera humildad, ¿puedes
comportarse de tal modo estando en una situación de disputa?
Nuestro
señor Zaid Ibn Zabet
Tenemos dos ejemplos de humildad en Zaid Ibn Zabet - que fue la persona que recopiló las suras del Corán en un solo
libro- y Abdul∙lâh Ibn Abbas, que era el primo del profeta y también uno de los
sabios de la ciencia del Corán más importantes de esta nación. Nuestro señor
Zaid montaba a camello cuando lo vio nuestro señor Abdul·lâh y cogió la brida de
su camello, diciéndole: "Así es como debemos comportarnos con nuestros sabios",
entonces Zaid descendió rápidamente del camello y besó la mano de Abdul·lâh Ibn
Abbas diciéndole: "Y así es como debemos comportarnos con los miembros de la
familia del Mensajero de Al∙lâh –que los Rezos y la Paz de Al∙lâh sean sobre
él.
Otro ejemplo sorprendente de la
humildad lo tenemos en el Imam Al Shafiai, que dijo: "Bebimos del agua de Zamzam
para conseguir el conocimiento – es decir con la intención de aprender – y
aprendimos, y si la hubiéramos bebido para conseguir el taqwa –el temor de
Al·lâh-, habría sido mejor para nosotros.
También dijo: " Amo a las personas
buenas y no soy uno de ellos… Ojalá consiga su intercesión; Y odio a aquél cuyo
negocio es cometer pecados aunque somos iguales en la mercancía “ –es decir yo
cometo pecados igual que él-. Y dijo también: “No levantes tu cabello”, es decir
ten mucho cuidado con verte a ti mismo por encima de tu posición o
ensoberbecerte. Dijo: “No levantes tu cabello, pues entonces Al∙lâh puede
rebajarte a tu valor verdadero, ¿Es que no ves que aquél que agacha su cabeza
bajo el techo, el techo le da sombra y le protege, mientras que el que quiere
traspasar el techo con su cabeza, acaba con ella rota?”
Entonces, concluimos nuestro discurso
sobre la humildad con una pregunta: ¿Cómo podemos tener humildad?
* Ejemplos de humildad en nuestra vida
La humildad en el vestido
Esto no quiere decir que me tenga que
poner una ropa desarrapada o que tenga un aspecto desarreglado. Una vez, un
hombre se acercó al Profeta –que los Rezos y la Paz de Al∙lâh sean sobre él-, y
le dijo: “Mensajero de Al∙lâh, me gusta vestir bien, ¿hay algo de arrogancia en
eso?”, y el profeta le respondió: "No, ciertamente Al∙lâh es Bello y ama la
belleza". Entonces, lo que tenemos que abandonar es la ropa lujosa, y la que
nos ponemos con la intención de enorgullecernos y ser vanidosos, porque esto se
considera arrogancia; Sin embargo, si nos ponemos una ropa lujosa con la
intención de dar una buena imagen a las personas religiosas, y a los que se
visten de una manera elegante y pulcra, entonces no hay inconveniente, al
contrario es loable…pero tened cuidado, hermanas.
El profeta –que los Rezos y la Paz de
Al∙lâh sean sobre él-, dice: “Si mientras que un hombre camina contoneándose con
su ropa, Al∙lâh destruye la tierra debajo de él, seguirá agitándose en ella
hasta el Día del Levantamiento”.
El profeta –que los rezos y la paz de
Al∙lâh sean sobre él-, dice: “Aquél que prescinda del vestido lujoso por
humildad ante Al∙lâh, aunque pueda permitirse comprarlo, Al∙lâh le llamará el
Día del Levantamiento ante todas las criaturas para que elija la que prefiera de
entre las túnicas de la fe”.
Y no se refiere con esto al que vive
su vida entera despreciando las buenas ropas, sino al que lo deja por humildad
ante Al∙lâh. Por eso, hazlo aunque sólo sea una vez, especialmente en un día en
el que toda la gente va a salir enorgulleciéndose con sus vestidos.
La humildad con los sirvientes
El profeta –que los Rezos y la Paz de
Al∙lâh sean sobre él-, dice: “Son vuestros hermanos, a quienes Al∙lâh ha
puesto bajo vuestro dominio, así pues dadles de comer de lo mismo que coméis,
vestidlos con lo que os vestís y encargadles tareas que puedan ejecutar y si les
encargáis tareas más costosas de lo que pueden realizar, entonces ayudadles”.
El profeta -que los Rezos y la Paz de
Al∙lâh sean sobre él-, dice: “Si uno de vosotros hace que su sirviente le
traiga una comida, que le invite a sentarse con él, y si no, que le ofrezca un
poco de ella”.
Hermanas, vigilad cómo tratáis a
vuestros sirvientes. Lo que sucede muchas veces es que una señora rica pide a su
sirvienta que limpie la casa de arriba abajo y que prepare el banquete antes de
que lleguen los invitados y además que vuelva a limpiar la casa cuando se
marchen todos. Todo esto puede que sea más de lo que la servidora puede
ejecutar, y encima incluso puede que la señora se enfade y le grite si no lo
acaba todo…
Ten cuidado, hermana, pues el profeta
de Al∙lâh te ha avisado de que los trates bien -“Al∙lâh los ha puesto bajo tu
dominio”-; Por eso muéstrate humilde ante Al∙lâh tratándola bien a ella”.
La humildad al amueblar la casa:
En nuestra época, muchos matrimonios
no se consuman por las exageradas peticiones que la familia de la novia hace en
cuanto al piso y su mobiliario como condición esencial para entregar a su hija
en matrimonio…
Ali Ibn Abi Taleb, dice: “Fui
conducido hasta la hija del Profeta –que los Rezos y la Paz de Al∙lâh sean sobre
él-, Fátima, y me casé con ella en el mismo día… Juro por Al∙lâh, que lo único
que poseía en mi casa era una piel de cordero – en el suelo – y una almohada
rellena de hojas de palmera”.
Naturalmente, no hago una comparación
entre lo que había en su época y en nuestra época, pero en aquel tiempo, también
aquello era muy poco en comparación con lo que se solía ofrecer. Más adelante, Al·lâh aumentó la provisión de nuestro señor Ali y pudo completar el mobiliario
de su casa.
La humildad con los parientes pobres
Si tienes parientes pobres,
recuérdalos, no los olvides, procura tratarlos bien y visitarlos, y guárdate de
pretender que estás mostrando piedad con tu familia y con tus parientes mientras
en realidad eliges sólo a los que se encuentran en mejor posición económica y
social.
La humildad consiste en tratar bien a
la gente de menos clase social y cultural. Por ejemplo, no es humilde el
estudiante que se ha graduado en una universidad privada y piensa por ello que
no es lógico tratarse con el estudiante que se ha graduado en una pública. No te
enorgullezcas ni seas arrogante a causa de tu saber o tus diplomas.
La humildad con aquél que te ha
enseñado algo:
Muchas veces, nos burlamos de nuestros
maestros en la escuela o de nuestros profesores universitarios… ¡Ni se te ocurra
hacer eso! Ellos son los que te han enseñado, y se merecen que los respetes.
La humildad con quien enseñas:
Tened mucho cuidado, hermanos que
invitáis a adorar a Al∙lâh…Aseguraos que tenéis humildad mientras hacéis
vuestra invitación –daawa-…Cuántas hermanas han intentado atraer al camino recto
a una amiga, pero se han burlado de ella y le han dicho: “Todavía eres una
novata….eres muy ingenua”… ¡Ni se os ocurra hacer eso! Puede que, de esta
manera, seas la causa por la que la gente se aleja de nuestra religión y evita
estar junto a personas religiosas. Tened paciencia, hermanas, y tratad a la
gente con ternura, compasión y humildad.
La humildad con los padres
Al∙lâh, Enaltecido y Glorificado Sea,
Dice: "Baja sobre ellos el ala de la humildad que viene de la
misericordia", Sura del Viaje Nocturno, aleya 24,…..Si tus padres están
vivos: ¿Les besarías las manos? ¿Besarías las manos de tu madre ante la gente?
Esto es una muestra de humildad. ¿Sabes hacerlo? …Y si están muertos, pide
continuamente perdón a Al·lâh por ellos, y lleva a cabo actos de bondad y se les
añadirá a su balanza de buenas acciones.
Por Al∙lâh, si quieres aprender la
humildad y adquirirla como una virtud moral tuya, te aconsejo que lo pruebes
solamente un mes. Estoy seguro que después me dirás: “Ha sido realmente fácil
hacerlo con mi madre, aunque bastante más difícil con mi padre”. Sin embargo,
prueba, insiste una y otra vez, arrodíllate y besa las manos de tu padre y te
juro por Al∙lâh, que así podrás aprender fácilmente la humildad con Al∙lâh.
La humildad más bella:
La humildad más bella es rebajarse y
humillarse ante Al∙lâh, Enaltecido y Glorificado Sea. Guárdate de recriminar a
alguien o ensoberbecerte porque tú acudes a una clase de religión o llevas el
velo y actúas religiosamente mientras que hay mucha gente que todavía está
alejada de Al∙lâh. Al∙lâh dice en la sura del Arropado, aleya 6: "Y no
des esperando recibir más"... No des nada considerando que es mucho. ¡Ni
se te ocurra echar en cara a Al·lâh que tú haces muchas cosas buenas! Baja tus
alas y humíllate ante Al∙lâh, que te ha creado, pues tu alma y todas tus
propiedades son un don y una merced de Al·lâh hacia ti.
Estos han sido algunos ejemplos sobre
la humildad que pasaron por mi mente sin meditarlos. Por eso te pido que
busques más ejemplos y comportamientos que te hagan alejarte de la arrogancia y
te ayuden a ser humilde.
·
¿Cómo puedes adquirir la virtud moral de la humildad? y ¿Cómo puedes ser
humilde?
·
Medita sobre
la Majestuosidad de Al∙lâh, Glorificado y Enaltecido Sea, Su Poder y Su Gracia,
y te sentirás rebajado y humillado.
·
Siente tu
pobreza frente a Al∙lâh y serás humilde.
·
Observa la
Grandeza de Al∙lâh y tu posición y serás humilde.
·
¿Cómo puedes habituarte de una manera práctica?
·
Procura comer
una de tus comidas junto a los empleados de menor posición que la tuya o con los
sirvientes.
·
Pide a tu
criada que se siente contigo y comparte con ella la comida.
·
Enseña el
Corán a los pobres.
·
Frecuenta a
los desvalidos y a los pobres.
·
Fija un día a
la semana para lavar los platos.
·
Arrodíllate y
besa las manos de tus padres.
·
Busca un
trabajo que te resulte difícil hacer por arrogancia y hazlo, pues ésta es la
mejor manera de educarte a ti mismo para ser humilde.
·
Busca el
motivo que ha engendrado la arrogancia dentro de ti, y que te ha hecho
acostumbrarte a ella hasta el punto de que te resulta difícil abandonarla…y
destiérrala de tu alma.
*
¿Cómo puedo saber si me he vuelto humilde?
¿Quieres saber una manera práctica de
comprobar si te has vuelto humilde o no?
·
Pide a alguien
que pregunte a tus criados cómo eres.
·
Pide a alguien
que pregunte a tus amigos cómo eres.
·
Investiga qué
dicen de ti los pobres y los desvalidos que viven cerca de ti. Investiga qué
dice la gente de ti, especialmente la gente sencilla.
Y concluyo mi discurso con el hadiz
del profeta que dice:
“No entra en el paraíso aquél cuyo
corazón contenga una pizca de arrogancia".