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Una serie special de conferencias
= por Amr Khaled =
El Arrepentimiento
En el nombre de
Al·lâh, el Más Compasivo, el Muy Misericordioso.
Gracias a Al·lâh, Señor de los mundos y
Los Rezos y la Paz de Al·lâh
sean sobre el profeta. La
alabanza es para Al·lâh,
lo alabamos y en Él buscamos ayuda y pedimos Su perdón; y en Él buscamos refugio
del mal de nuestras almas y de nuestras malas acciones; A quien
Al·lâh
guía nadie podrá desviarlo y a quien desvía, nadie
podrá guiarlo.
El tema del que quiero hablar es
simplemente y en una sola frase: "Vamos a abrir una nueva página con
Al·lâh, Glorificado y Enaltecido Sea. ¡Vamos a intentarlo
juntos! ¡Vamos a expresar nuestro arrepentimiento a
Al·lâh!” ¿Sabéis qué significa que nos arrepintamos?“
El arrepentimiento es una palabra que
conlleva un gran significado. ¿Y qué podemos hacer? Volver a
Al·lâh, Exaltado
y Glorificado Sea. ¿Pero, por qué nos arrepentimos, de qué nos arrepentimos, y
qué hemos hecho para arrepentirnos?
Dejadme que os hable de algunas acciones
que cometemos sin darnos cuenta de su gravedad y de cómo
Al·lâh es El
Perdonador y El Misericordioso.
¿Amamos a
Al·lâh?
¿Pero, os dais cuenta de lo que hacemos?
Cometemos muchas acciones, cometemos
pecados graves. Y dejadme hablar sobre otra clase de pecados graves. No me
refiero a beber alcohol o a tener relaciones prohibidas. Existe otro tipo de
pecados capitales y desastres como el abandono de la oración o el no cumplir la
oración completamente…
¿Te imaginas? ¡Al·lâh
te ha creado y tú eres Su siervo! Sin embargo Le dices: “¡No puedo adorarTe!
Aunque no lo digas con palabras, pero eso es lo que demuestras con tu actitud.
¿Sabes qué significa no rezar? Es como si dijeras a
Al·lâh: "No
puedo postrarme ante Ti, y adorarTe es algo muy pesado para mí". ¿No es éste un
pecado grave? ¿Sabéis que significa un pecado grave? Un pecado
grave para Al·lâh, Exaltado y
Glorificado Sea.
¿Acaso puedes ver un partido de fútbol
durante dos horas, mientras que diez minutos de oración en manos de
Al·lâh son algo
muy pesado para ti? ¡Oh! No hay más poder ni fuerza que la de
Al·lâh.
¿Sabes que cada aliento viene de Al·lâh? No
tienes ninguna garantía de cerrar los ojos y abrirlos otra vez. Sin Al·lâh no
somos nada. Entonces, ¿Cómo sabiendo esto no te prosternas cinco minutos? Al·lâh
perdona mucho, pero hay un círculo que, si la persona entra en él, desata el
enojo de Al·lâh. ¿Sabéis cuál es? Abandonar la oración y desobedecer a los
padres. El infierno tiene muchas puertas, entre las que se encuentra la llamada
“Saqar”. ¿Sabéis qué es "Saqar"? Dice Al·lâh en la Sura del Arropado
-"Almuddacer"-: "¿Y cómo sabrá qué es Saqar?” “No deja nada ni cesa”. Es
la tortura intensa. Los ángeles están en pie junto a la puerta de saqar y
preguntan a quienes entran por ella: "¿Qué os ha traído a Saqar?”
y responden:"No fuimos de los que rezaban”. Está clarísimo que no rezar
es un pecado grave.
Y dijeron: "Y nos enganchábamos con los
que se enganchan". ¿Sabéis qué significa? Significa que cada vez que
alguien comete una culpa, tú estás allí con él. Cada vez que alguien se mete en
cosas que enojan a Al·lâh, te enganchas con él. Entonces, el Día del
Levantamiento cuando se llama a los culpables de cometer un determinado pecado,
tú estás con ellos y se sacan a la luz tus faltas.
¿Acaso no son éstos pecados graves?
Os lo ruego, rezad. No digas que eres malo
y que cometes muchas faltas y que has hecho tal y tal cosa… ¡Tienes que rezar!
No cortes la relación entre tú y Al·lâh. Que abandones la oración significa que
ya no necesitas a Al·lâh. Es como si Le dijeras que eres capaz de hacer
cualquier cosa en la vida sin Él. ¿Os dais cuenta de lo peligroso que es eso?
Por tanto, existen pecados graves y
desastres que llevamos a cabo en nuestra vida y de los que nos tenemos que
arrepentir. ¿Cuántos años viviremos? ¿Setenta años? ¿Te imaginas? Al cabo de
setenta años nos darán el resultado del examen: si tus acciones han sido buenas,
tu recompensa será el Paraíso; y si tus acciones han sido malas, tu refugio
será el Infierno.
Me gustaría deciros algo: Ninguno de los
que estamos aquí existía sobre la tierra hace tan sólo cien años, y ninguno de
nosotros vivirá de aquí a cien años. ¿Os dais cuenta? Nadie se queda en la
tierra indefinidamente. En cada época se van unos y vienen otros diferentes.
Nadie permanece. Y esto ocurre cada cien años. La cuestión es: ¿entraremos en el
Paraíso o no? ¿Está Al·lâh satisfecho de nosotros o no? Todos nos iremos.
Por eso necesitamos arrepentirnos Porque
tenemos desastres como "el abandono de la oración". ¿Es razonable dejar la
oración? ¿Es posible que haga cinco años que no te levantas para rezar la
oración del alba? ¿Cómo piensas? ¿Dónde está tu juicio? ¿Nos arrepentimos o no
después de todo esto?
Juro por Al·lâh, tenemos calamidades y
pecados graves y no nos damos cuenta. ¡Qué gran desastre es que nos interesemos
por cosas de diversa índole y nos descuidemos de adorar a Al·lâh, Ensalzado Sea!
¿Cómo no arrepentirnos?
¿Sabéis que ocurre a nuestras almas cada
noche mientras dormimos? ¿Sabéis que el sueño es como una muerte corta? ¿Y que
Al·lâh –Ensalzado Sea- cada noche coge nuestra alma para luego devolvérnosla?
Al·lâh –Ensalzado Sea- Dice: "Al·lâh toma las almas al morir y, a las que no
mueren, durante el sueño”. Eso significa que durante el sueño, todas las almas
ascienden hacia Al·lâh –Ensalzado Sea-. Y Al·lâh continúa diciendo: "Entonces,
se queda con aquellas a las que se les ha escrito la muerte”, es decir que no se
devuelve el alma a aquellos a los que se les ha escrito la muerte. En cambio, a
los que se les ha decretado continuar viviendo, se les devuelve otra vez. Juro
por Al·lâh que somos muy débiles… ¿Cómo podemos cometer un pecado y dormir
mientras Al·lâh está enojado con nosotros?
¿Sabéis que el Diablo adorna la
desobediencia durante la noche para que desafiemos a Al·lâh y durmamos y así
Tome tu alma cuando estás en la cúspide de la desobediencia? Y dice el Diablo
a Al·lâh: “¿No es éste, ¡oh Al·lâh!, al que has honrado por encima de mí?
Aquí lo tienes desobediente y perdido”. Por favor no duermas después de haber
cometido un pecado, porque quizás no se te devuelva el alma otra vez. Os lo
ruego, vamos a arrepentirnos juntos.
Otro pecado grave es la desobediencia a
los padres.
Que un hijo haga derramar una lágrima a su
madre es más grande para Al·lâh, que todas los pecados cometidos durante un año.
Que un hijo haga enrojecer la cara de su padre a causa de su desobediencia es
mas grande para Al·lâh que todas los pecados cometidos durante un año.
Una chica que se ve o habla con un chico
sin que su familia lo sepa, para Al·lâh es una traidora y así se escribe en su
libro, ya que ha traicionado a su padre y a su madre. El profeta –que los Rezos
y la Paz de Al·lâh sean sobre él- dice: "El Día del Levantamiento se alza un
estandarte para cada traidor en el que se escribe “Ésta es la traición de
Fulanito”. ¿De qué traición se trata? De mantener una relación prohibida a
espaldas de su familia.
Al·lâh –Ensalzado Sea- Dice: "La virtud no
consiste en entrar a las casas por detrás sino en temer a Al·lâh y entrar a las
casas por sus puertas". El Día del Levantamiento se te preguntará: “¿A quién
traicionaste?” Y responderás: “A mi padre y a mi madre”. La desobediencia de
los padres. ¿Os dais cuenta de cómo es un pecado grave?
Y, ¿Cuál es la solución?... Debemos
arrepentirnos y abrir una nueva página con Al·lâh –Glorificado y Ensalzado
Sea-. Permitidme que os diga que además de los pecados graves, cometemos
diariamente miles de pecados de menor importancia, como son: las miradas
prohibidas, que la mujer aparezca sin el velo fuera de su casa… entre otros
muchos.
El profeta –que los Rezos y la Paz de Al·lâh sean sobre
él- nos explica que Al·lâh –Glorificado y Ensalzado Sea- dirá a un musulmán el
Día del Levantamiento: “Desplegad ante él sus registros de malas obras”. Así
que, desplegan ante él noventa y nueve registros de malas acciones, cada uno de
ellos se extiende hasta donde le alcanza la vista, aproximadamente unos cuarenta
kilómetros.
Miles de pecados sin fin se ponen en la
balanza de las malas acciones: hablar mal de personas que no están presentes,
calumnias, una mirada ilícita, burlarse de la gente... ¿Os podéis imaginar?
A pesar de todo esto, Al·lâh es muy
Misericordioso con nosotros...Vamos, pues, a acercarnos a Él.
¿Hay otros pecados que no se engloban ni
con los graves ni con los de menor importancia? Sí. Se trata de todos los
favores que Al·lâh nos ha dado y por los que no hemos dado las gracias.
¿Y todavía hay algo más de lo que nos
tenemos que arrepentir y pedir perdón? Sí, y es algo muy peligroso. Se trata de
la indiferencia hacia Al·lâh –Glorificado y Exaltado Sea-. La gente se
divide en tres tipos:
1) Los creyentes: Son aquellos que
siempre quieren ser mejores; Pueden equivocarse, pero luego se arrepienten y
piden perdón a Al·lâh e intentan satisfacer a Al·lâh en la medida de lo posible.
2) Los libertinos perversos:
Cometen todos los pecados y transgresiones posibles. Esta persona es
terriblemente malvada.
3) Los indiferentes: Aquí se
incluye el mayor número de personas en la actualidad. No le interesa el tema de
la religión, ni piensa en Al·lâh. Puede que incluso posea un comportamiento
excelente y muy buenas maneras… Puede que no fume ni haga cosas malas… Pero no
conoce a Al·lâh como debería, ni se esfuerza en conocerlo.
Voy a preguntaros algo y quiero que me
respondáis francamente: ¿Cuáles son tus prioridades?
Me dirás: En primer lugar, las chicas;
Después, el fútbol; Por último, mi porvenir y el dinero... ¿Y qué lugar ocupa
Al·lâh en tu vida? Os ruego que modifiquéis vuestras prioridades. Tiene
que ser Al·lâh –Ensalzado y Glorificado Sea- y tu esfuerzo por lograr Su
aprobación tu máxima prioridad. Debemos librarnos de la indiferencia hacia
Al·lâh. ¿Sabéis que la indiferencia es incluso más grave que los pecados
capitales?
¿Sabéis que el indiferente con respecto a
Al·lâh es peor que el pecador? Esto es debido a que el pecador que carece de
toda moral no está satisfecho con su desobediencia, ya que sabe que cada pecado
tiene un castigo. Sin embargo, el indiferente no es consciente de que comete un
error viviendo sin pensar en Al·lâh, y se convence a sí mismo de que está en el
camino correcto, y se queda como está, y el diablo le engaña. ¿Sabéis que hace
el diablo con el indiferente?
El Diablo le hace estar siempre
distraído, alejado de Al·lâh durante años hasta que le llega la muerte. No
comete faltas, porque si lo hiciera, despertaría y volvería a Dios... ¡Por eso,
la indiferencia hacia Al·lâh es peor que cometer pecados graves sabiendo en el
fondo que lo estás haciendo mal!
Así que, ¿Habéis visto por qué tenemos
que arrepentirnos...?
Hemos hablado de los muchos pecados que
cometemos. Vamos ahora a hablar de otra cosa. Vamos a alegrarnos enormemente y a
saber qué dice Dios –Glorificado y Ensalzado Sea-. Al·lâh Dice: “Di a mis
siervos que han sido injustos consigo mismos, que no desesperen de la
misericordia de Al·lâh. Es cierto que Al·lâh perdona todos los pecados”.
Después de todo esto, ¿Al·lâh nos va a
perdonar los pecados? Efectivamente. Él es El Misericordioso, El indulgentísimo.
Decidme, jóvenes: ¿Le amáis después de
todo esto o no?
¿Cuántas veces has estado inmerso en un
estanque de pecados y Al·lâh te ha salvado?
Y Al·lâh continúa diciendo: “Él es El
Indulgentísimo, El Muy Misericordioso. Volved a vuestro Señor”.
Toma la intención de arrepentirte desde
ahora mismo y empieza ya a cambiar de actitud.
¿Sabéis que la Peregrinación remite todos
los pecados? Y también el arrepentimiento borra todos los pecados, ¡como si
nacieras de nuevo!
Y Al·lâh –Glorificado y Ensalzado Sea-
Continúa sus versículos diciendo: “Y someteos a Él antes de que
os llegue el castigo sin daros cuenta”. Es decir, someteos a Él o obedecedLe
antes de que os venga un enorme castigo proveniente de Él cuando estáis inmersos
en una total indiferencia hacia Al·lâh.
Al·lâh Dice: “¿No sabéis que Al·lâh
acepta el arrepentimiento de sus siervos? Es decir, Al·lâh acepta el
arrepentimiento de su siervo por el simple hecho de habérselo pedido, si eres
sincero y tienes la intención de no volver a cometer dicho pecado. Aunque
después volvieras a caer en él.
¿Por qué Al·lâh nos trata de una manera
tan indulgente? Porque nos ama; Él es nuestro Creador y quiere perdonarnos.
Al·lâh –Glorificado y Enaltecido Sea-
Dice: “Al·lâh quiere perdonaros”. Así que, Al·lâh quiere que pidamos
perdón para, así, perdonarnos. Y Dice también –Enaltecido Sea-: “Y los que no
suplican, fuera de Al·lâh, a otro dios y no matan a nadie, excepto con un
pretexto lícito y no cometen adulterio… Pues quien hace eso comete pecado y se
le doblará el castigo el Día del Levantamiento y quedará eternamente agraviado.
A excepción de quien deje de hacerlo y pida el perdón de Al·lâh y sea creyente y
haga buenas acciones. A esos, Al·lâh les cambiará sus pecados por buenas obras”.
¿Habéis visto cómo perdona Al·lâh a su
siervo?...Y no sólo eso, sino que además le cambia los pecados por buenas obras.
Después de todo esto, ¿no Lo amas?
El profeta -que los Rezos y la Paz de
Al·lâh sean sobre él- nos cuenta: “Un hombre viene el Día del Levantamiento y
Al·lâh –Ensalzado Sea- le dice: “Lee tus malas acciones”. Entonces, cada vez que
el hombre menciona una mala acción que cometió, su cara se oscurece y piensa que
está perdido. Entonces, A·lâh le dice: “Pero, fulano, ¿no te arrepentiste
después y suplicaste Mi perdón?”; El siervo responde: “Sí, Dios mío. Me
arrepentí y pedí Tu perdón”. Así que, Al·lâh le dice: “Lee tu libro otra vez”.
Entonces, cuando llega a la mala acción que ha leído antes, la encuentra
convertida en una buena obra, y cada mala acción que ha leído se ha convertido
en una buena obra, y así Al·lah ha sustituido todas sus malas acciones por
buenas obras. Entonces, el hombre ve que todos los pecados se han convertido en
buenas acciones, con lo que la balanza de sus buenos hechos ha aumentado. Pero
el hombre dice: “Señor mío, hay mas pecados que los ángeles no han escrito”.
¿Veis la merced de Al·lâh? ¡Cuan
Misericordioso es!... ¿Ha empezado tu corazón a amarLo?...
¿Todavía la vida mundanal es más
importante para ti o prefieres buscar la aprobación de Al·lâh y arrepentirte de
tus pecados y pedir Su perdón?...
El profeta –que los Rezos y la Paz de
Al·lâh sean sobre él- dice: “Habéis de saber que yo pido el perdón de Al·lâh y
Le expreso mi arrepentimiento cien veces al día”. ¿El profeta –que los Rezos y
la Paz de Al·lâh sean sobre él- pide el perdón de Dios cien veces al día y él
nunca cometía un pecado? Y ¿de qué se arrepentía el profeta? Se arrepentía de
los pocos momentos en los que puede ser que se distrajera y no pensara en
Al·lâh... Los compañeros del Profeta –que los Rezos y la Paz de Al·lâh sean
sobre él- dicen: “Llegábamos a contabilizar hasta ciento setenta veces el dicho
“Me arrepiento y pido perdón a Al·lâh” por parte del profeta –que los Rezos y la
Paz de Al·lâh sean sobre él- en una sola reunión.
¿Veis cómo era el profeta –que los Rezos
y la Paz de Al·lâh sean sobre él-?...
¡Cuánto necesitamos ahora el
arrepentimiento!
El profeta –que los Rezos y la Paz de
Al·lâh sean sobre él- dice en su noble dicho (hadiz): “Al·lâh –Glorificado y
Ensalzado Sea- baja hasta el cielo de nuestro mundo en el último tercio de la
noche, y llama: “¿Hay alguien que quiera arrepentirse, que Yo aceptaré su
arrepentimiento y le concederé Mi Perdón?”.
Asimismo, el profeta –que los Rezos y la
Paz de Al·lâh sean sobre él- dice: “Al·lâh abre su mano durante la noche para
perdonar a aquellos que han cometido malas acciones durante el día; y abre su
mano durante el día para perdonar a aquellos que han cometido malas acciones por
la noche.
Además, el profeta –que los Rezos y la
Paz de Al·lâh sean sobre él- dice: “Al·lâh se alegra con el arrepentimiento de
su siervo”.
¿No veis que es algo muy sencillo?...
En otro hadiz nos cuenta: “Un hombre fue
pecador durante cuarenta años. Al acercarse su muerte, dijo a sus hijos: Cuando
muera, incineradme; después, moled mis restos y esperad hasta que llegue un día
tormentoso y diseminadme sobre la cumbre de varias montañas”. Así que, cuando
murió hicieron lo que les había mandado. Entonces, Al·lâh le dijo: “Sé” y se
hizo hombre de nuevo. Entonces, Al·lâh le preguntó: “¿Por qué has hecho eso?”.
El hombre contestó: “¡Por temor a Al·lâh y por temor de ser castigado a causa de
mis pecados!”. Y Al·lâh le respondió: “Te perdono por tu temor hacia mí”.
El profeta - que los Rezos y la Paz de Al·lâh sean
sobre él- transmitió de Al·lâh, Señor del honor, en un hadiz sagrado: “Los
hombres, los genios, y Yo estamos en una gran divergencia: Yo los creo y ellos
adoran a otros; Les doy Mi provisión y se lo agradecen a otro; Envío Mi bien a
los siervos, y me llega su maldad; Les doy Mi afecto a través de Mi
misericordia, aunque Yo no los necesito, y ellos me desprecian con sus pecados,
aunque me necesitan intensamente; A aquellos que me recuerdan, les Amo y a
aquellos que me desobedecen, no les hago desesperar de Mi misericordia; Si se
arrepienten, les Amo, y si persisten en el pecado, Yo soy su terapeuta; Les
pongo a prueba con las calamidades para purificarlos de sus pecados y defectos;
Quien se acerca a Mí arrepentido, voy a su encuentro desde lejos; Y al que me
rechaza, le invoco diciéndole: ¿A dónde vas? ¿Acaso tienes otro Señor como Yo?
La buena obra la Recompenso por un equivalente a diez, e incluso más; la mala
obra la Cuento como una y Perdono. ¡Juro por Mi majestad y Mi honor!, si me
piden perdón, se lo Concederé”.
Éste es el Señor del honor y la
gloria... ¿Todo esto no te hace amarLo?
Y Al·lâh –Ensalzado sea- dijo al
profeta David -La Paz de Al·lâh sea con él-: ¨ ¡Oh, David! si supieran los que
me dan la espalda cómo añoro que vuelvan al camino recto y mi deseo de
perdonarles, se morirían de ganas por volver a Mí. ¡Oh, David! Si ésta es la
añoranza que siento hacia los que se han apartado de Mí, ¿Cómo será el amor que
siento por los que me buscan?
Juro por Dios, el día más bonito de tu
vida es aquel en el que Al·lâh te perdona después de haberte arrepentido. Había
un hombre llamado Kaab Ibn Malek que cometió una gran falta con respecto al
Profeta –que los rezos y la Paz de Al·lâh sean sobre él-. Este acto enfureció a
Al·lâh y nadie le dirigió la palabra durante cincuenta días. En el día número
cincuenta, estaba rezando la oración del alba en la terraza de su casa cuando
descendieron las aleyas que anunciaban que Al·lâh le perdonaba. Entonces, el
profeta -que los Rezos y la Paz de Al·lâh sean sobre él- dijo: ¨Al·lâh ha
perdonado a Kaab Ibn Malek ¨. Un compañero del profeta le llevó la buena nueva
diciéndole: ¨ Alégrate, Allah te ha perdonado”. El hombre se prosternó a Al·lâh
llorando agradecido. Después, se dirigió a la mezquita. En el camino, toda la
gente lo felicitaba porque Al·lâh había aceptado su arrepentimiento y le había
perdonado. Cuando entró en la mezquita, encontró al profeta –que los Rezos y la
Paz de Al·lâh sean sobre él- que lo miraba, y su rostro era como la luna debido
a la felicidad. Entonces le dijo: ¨Alégrate, Kaab, hoy es el mejor día de toda
tu vida, desde que tu madre te dio a luz; Al·lâh te ha perdonado”.
¡Qué valioso es el arrepentimiento!
¿No lo echas de menos?
Hace mucho tiempo, en la era del
profeta Moisés, había un hombre israelita que había desobedecido a Al·lâh sin
apartarse del pecado durante cuarenta años. En aquel tiempo, tuvo lugar una
fuerte sequía a causa de la falta de lluvia, y no tenían qué comer ni beber.
Entonces, el profeta Moisés y los israelitas rogaron a Al·lâh mediante una
oración especial para que les trajera la lluvia, pero seguía sin caer una gota
de agua. Entonces, el profeta Moisés suplicó a Al·lâh, que le contestó
diciéndole: “No lloverá, pues entre vosotros hay un siervo que me desobedece
desde hace 40 años. Por su pecado, He prohibido que la lluvia caiga del cielo”.
Entonces, Moisés preguntó: “¿Qué podemos hacer?”. Y Al·lâh le contestó: “Haced
que se aleje de vosotros. En cuanto se marche, lloverá”. Entonces, Moisés dijo a
su pueblo: “¡Hijos de Israel! Entre nosotros hay un hombre que desobedece a
Al·lâh desde hace 40 años. A causa de su pecado, Al·lâh nos ha privado de la
lluvia; Y no lloverá hasta que se aleje de nosotros”. El siervo no contestó ni
se marchó, pero se arrepintió y suplicó a Al·lâh en silencio: “Señor mío, si hoy
me alejo de mi pueblo, me señalarán con el dedo. Y si me quedo, todos moriremos
de sed. No tengo más remedio que arrepentirme, y pedirte perdón. Así pues, ruego
Tu perdón y Te invoco para que nadie me reconozca como el autor de los pecados”.
Enseguida llovió. Entonces, Moisés
exclamó: “Señor mío, ¿Cómo ha llovido si no se ha marchado nadie?”. Al·lâh
contestó: “Ha llovido a causa de Mi alegría por el arrepentimiento de Mi siervo,
que me había desobedecido durante 40 años”. Moisés dijo: “Señor mío, indícame
quién es para que yo también me alegre”. Pero Al·lâh le dijo: “¡Moisés! Me ha
desobedecido durante 40 años y no permití que nadie supiera lo que hacía. ¿Cómo
voy a revelar de quién se trata el día de su arrepentimiento?”
Ahora debemos reflexionar:
-“¿Cuántas veces hemos pecado y Él no
ha permitido que la gente se enterase?”
- Y Ahora, ¿Cómo nos arrepentimos?
El arrepentimiento viene
condicionado por tres factores, para que sea aceptado:
1) Arrepentirse de haber cometido el
pecado que queremos que Al·lâh nos perdone.
2) Dejar de cometer dicho pecado
inmediatamente.
3) El propósito de enmendarse y no
volver a cometerlo.
Ahora bien, ¿Acepta Al·lâh el
arrepentimiento si vuelves a caer en el mismo pecado después? La respuesta es
“sí”. La prueba de ello es que un hombre preguntó al profeta –que los Rezos y la
Paz de Al·lâh sean sobre él-:
-“¡Oh, mensajero de Al·lâh!, si cometo
un pecado, ¿queda escrito en el libro?
-El profeta respondió: “Sí, queda
escrito”.
-El hombre dijo: “¿Y si me
arrepiento?”
-Contestó: “Se borra”.
- “¿Y si
vuelvo a cometerlo?
- “Se
escribe”.
- “¿Y si me
arrepiento?”
- “Se borra”.
- “¿Y si vuelvo a cometerlo?”
- “Se escribe”.
-El hombre dijo: “¿Y Si me
arrepiento?”
-El profeta contestó: “Se borra”.
- “¿Y si vuelvo a cometerlo?”
- “Se escribe”.
-El hombre dijo: “¿Y si me
arrepiento?”
-El profeta respondió: “Se borra”.
-Entonces, el hombre preguntó: ¿Hasta
cuándo se borra?
-Y el profeta –que los Rezos y la Paz
de Al·lâh sean con él- le dijo: “Al·lâh no se aburre de perdonar, hasta que tú
te aburres de pedirle perdón”
¡Hermanos!, ¿No os han llegado estas
palabras al corazón? ¿Todo esto… no nos hace amarLo? ¿Por qué no empezamos una
nueva página con Él? ¿Por qué no nos volvemos hacia Él?
Para acabar, ruego a Al·lâh, El
poderoso, El Persistente, El Perdonador, El Compasivo que nos perdone a todos y
que unifique a todos los musulmanes; Que los Rezos y la Paz de Al·lâh sean
sobre nuestro profeta Mohammad y por último, las alabanzas a Al·lâh, Señor de
los mundos.
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