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Episodio 43
Una seria special de conferencias
= por Amr Khaled =
Significados
que benefician a las mujeres – primera parte
Nos volvemos a reunir
en el mismo lugar con el objetivo de obedecer a Al·lâh. Nuestras alabanzas a
Al·lâh, que nos ha agrupado en Su obediencia. Me alegra muchísimo comprobar que
la gente está dispuesta a reunirse por la obediencia de Al·lâh…Esto significa
que hay una gran esperanza y mucho bien…
Mientras que haya
gente que siente que Al·lâh es muy importante es su vida, hay esperanza y luz.
No debemos adoptar una actitud pesimista en la difícil etapa que estamos
pasando…a pesar de estar rodeados de todas estas frustraciones. Mientras que
hayan jovencitas y señoras que quieran oír las palabras de Al·lâh, hay
esperanza. Muchos piensan que estamos pasando por la última etapa…el declive.
Sin embargo, los últimos 100 años representan una etapa aberrante en la tierra.
Lo normal, desde que
Al·lâh creó el mundo, es que la religión ocupe un lugar importantísimo para la
gente en la tierra. Por eso Al·lâh nos envió a los profetas y mensajeros…La
tierra se creó para adorar a Al·lâh y éste es el objetivo principal de su
creación. Al·lâh no creó la tierra para que subiéramos al espacio ni para
inventar la parabólica ni el móvil. Aunque sean cosas buenas y positivas, no son
el objetivo principal con el que se creó la tierra, ni tampoco de nuestra
existencia.
El punto de vista del
Islam en cuanto a la existencia es que hemos sido creados para conocer, amar y
adorar a Al·lâh. Luego, entramos en el Paraíso o en el Infierno dependiendo de
nuestras obras. Y esa es la filosofía del mundo… y así explica el Islam la
existencia.
Realmente, no sería
razonable que Al·lâh dejara la tierra sin religión… y actualmente brilla por su
total ausencia. Lo que está sucediendo en estos últimos 100 años no es lo
normal, sino que es una situación completamente anormal. Como si se tratara de
un eclipse solar… Efectivamente, un eclipse, y no el declive.
Cuando se da un
eclipse solar, lo que estamos presenciando es un fenómeno natural extremadamente
raro. Cuando éste sucede y el mundo se oscurece, las aves entran en sus nidos
pero no duermen, porque saben intuitivamente que esto no es una puesta de sol
ni el fin de la existencia, sino que se trata de una situación temporal e
insólita. En el momento del eclipse queda un finísimo rayo de luz, y por ese
motivo las aves se quedan despiertas y no duermen, hasta que la luz vuelve y
reanudan sus vidas.
Así que nosotros no
estamos en el declive, puesto que la religión es el fundamento de la tierra y su
existencia en ella es lo normal. Y nuestra religión tomará fuerza y volverá
gracias a ti. Y la nación musulmana volverá a su esplendor gracias a ti.
Hay que recordar que
los momentos más oscuros de la noche no se dan en la media noche sino poco antes
del alba.
Pero, ¿cual es ese
finísimo rayo de luz que queda mientras se da el eclipse de sol? Son los jóvenes
que han empezado a dirigirse hacia Al·lâh. Son las jóvenes que han abandonado
las malas obras que podrían llevar a cabo y que desatan el enojo de Al·lâh. Para
ellas sería realmente muy sencillo mirar los múltiples canales satélites sin
ningún límite o entrar en Internet y navegar de la misma manera. Además, podrían
salir con quien quisieran si lo desearan…Pero ellas dejan todo esto por el amor
de Al·lâh, por Su obediencia y Su adoración. Éste es el rayo de luz que dice:
Todavía hay esperanza y no ha llegado el declive.
Mientras haya jóvenes
que buscan a Al·lâh, hay esperanza.
Sólo cuando los
jóvenes rechazan escuchar de religión y están totalmente ausentes en las
conferencias islámicas, sólo entonces, puedes decir que no hay bien ni
esperanza.
Nuestra religión es
como el sol y la luna…Cuando la religión desaparezca tendrá lugar El
Levantamiento. Y cuando ya no haya creyentes, tendrá lugar El Levantamiento. Si
no hay fe en la tierra debe ocurrir El Levantamiento. Al igual que si
desaparecen el sol o la luna tiene lugar El Levantamiento.
Debemos consolidarnos
en la obediencia a Al·lâh y en su adoración. Es necesario que cada uno se diga a
sí mismo voy a adorar a Al·lâh, y a hacer que la gente Le adore. Y no a la
fuerza, sino con las buenas maneras del Islam y la insistencia en la invitación.
Hoy voy a hablar de algunos significados
que interesan a la mujer. En primer lugar, hay dos consejos que te quiero dar.
Primero, debes llenarte de esperanza y no desesperar. Segundo, debes saber que
eres responsable del rumbo que tome la sociedad.
Vamos a hablar sobre el primer tema:
llénate de esperanza y no desesperes.
Debes saber, primero, que estás en el punto
de mira, tanto para los que quieren el bien para el Islam como para los que
quieren que el Islam se pierda de manos de la mujer. Todas esas personas
apuestan por la mujer. Si la mujer permanece fiel al Islam, la esperanza se
realizará... Pero si la mujer cree que el Islam le oprime, le maltrata, y le
tormenta -y como consecuencia no será una persona religiosa- todo
terminará....
Eres tú, y no los hombres, quien va
determinar nuestro destino en los próximos cien años.
Pero, ¿por qué la mujer tiene esa especial
importancia? Pues porque la mujer representa a la mitad de la sociedad y ella es
la encargada de educar a la otra mitad.
Así pues, puedes ofrecernos jóvenes fieles
que trabajen al servicio del Islam, jóvenes como Salah El Din; O puedes
ofrecernos jóvenes que viven sin ningún valor y sin tener ningún objetivo en la
vida.
Por todas esas razones, estoy muy
satisfecho de que esta conferencia esté dedicada a la mujer, aunque no es una
innovación puesto que nuestro profeta solía organizar conferencias para la
mujer. La señora “Rufida” dijo a nuestro profeta:” Los hombres toman todo tu
tiempo”. Él dijo:”Es cierto, ¿qué queréis?”. Ella respondió:”que te reúnas con
nosotras para enseñarnos tal como haces con ellos”. De este modo, las mujeres
participaron en las lecciones para hombres y tuvieron otras dedicadas a ellas
exclusivamente.
Pero, ¿por qué el profeta habría hecho eso
si el asunto no fuera de gran importancia y tuviera tanta incidencia? ¿Sientes
este significado?
No pretendemos con este significado que la
mujer se encierre en sí misma y se entregue exclusivamente a la adoración de
Al·lâh y la oración sin desempeñar otro papel en su vida. Lo que queremos decir
es que debes combinar y entrelazar dos objetivos en la vida: ser devota y tener
éxito en la vida.
Si esto ocurre y la mujer siente que es
responsable del Islam y que el éxito de la nación musulmana está en sus manos,
entonces la comunidad musulmana cambiará totalmente y logrará un Resurgimiento
extraordinario en el transcurso de los veinte años próximos. La clave del éxito
está en posesión de la mujer. Los enemigos del Islam entendieron que la clave
para acabar con esta religión y con esta comunidad –la nación musulmana, “la
umma”-podía estar en distanciar a la mujer del Islam. Y eso es exactamente lo
que ocurrió. De esta manera, la nación musulmana cayó completamente.
Los últimos 15 años han visto una tendencia
hacia la religiosidad por la parte de la mujer y el resultado ha sido que la
gente se ha hecho más religiosa y se han acercado a Al·lâh. La mujer ha sido el
impulsivo, ya que muchos hombres se han hecho más religiosos gracias a sus
mujeres.
Quiero formular una pregunta muy
importante, ¿por qué casi todas las sospechas acerca del Islam tienen algo que
ver con la mujer? ... He recopilado en un día todas las sospechas acerca del
Islam y he encontrado que el 60% del total están relacionadas con la mujer...
Sin embargo todo esto es erróneo e injusto ya que el Islam no ha hecho eso con
la mujer... Han malinterpretado el Islam para que aparezca como una religión que
va en contra de la mujer.
¿A qué se debe ese gran porcentaje de
sospechas acerca de la mujer? Pues porque, para los enemigos del Islam, la
mujer debe sentir que la religión le oprime y le subestima.
¿Cómo se te ocurre pensar que nuestro
profeta te ha subestimado? ¿Él, el mensajero de la humanidad quien entiende muy
bien tu papel en la vida? Seguro que hay un malentendido.
Ahora, vamos a abordar otro asunto:
Debes entender que eres responsable del rumbo que tome la sociedad.
Responsable de la sociedad en tu casa, responsable de la sociedad con tus hijos,
responsable de la sociedad en la calle, responsable de la sociedad en el
trabajo, responsable de la sociedad con la familia y responsable de la sociedad
con los vecinos.
Toma la decisión de dedicarte al Islam
durante los próximos veinte años.
Las mujeres fueron la esperanza del Islam
en los días del profeta.
Proponte un objetivo en la vida. Que tu
objetivo sea ser responsable del Islam.
Aunque tengas poca información religiosa,
que tu intención sea transmitir lo que sabes. Escucha lecciones grabadas en
casetes sobre el Islam y coméntalas con la gente. Sé un ejemplo por tu buen
comportamiento. Si no llevas el velo, que éste no sea un impedimento para hablar
de religión con la gente, ya que comentar temas religiosos con los demás te
ayudará a ponerte el velo.
Si las mujeres no sienten que tienen una
gran responsabilidad para con el Islam, la comunidad musulmana caerá en la
perdición los próximos cien años como ha ocurrido en los precedentes.
No es suficiente con que los hombres tomen
la responsabilidad solos... ya que la llave está en tu mano.
Esa es la verdad, debes tomar la
responsabilidad.
El Muzanna Ibn Hariza era uno de los
capitanes musulmanes en las batallas contra los persas. En una de aquellas
batallas, repartió su ejército en cuatro grupos: derecha, izquierda, guardia y
retaguardia. Cada parte estaba bajo la responsabilidad de una tribu. La tribu
de los Banu Bakr tomó la responsabilidad de la parte derecha, y sus mujeres
salieron con ellos para atender a los heridos como solían hacer las mujeres en
las guerras musulmanas. Empezó la batalla, y los musulmanes tomaron la delantera
en todos los frentes excepto en la derecha donde el ejército parecía muy débil
ya que los Banu Bakr no tenían mucha determinación.
Cada vez que los musulmanes vencían en un
frente, los persas los machacaban por la derecha. Así pues, si querían conseguir
la victoria definitiva debían conseguir mejorar la situación de la derecha.
Entonces, El Muzanna –el capitán- escribió
un mensaje y se lo entregó a un hombre encomendándole que lo hiciera llegar a
las mujeres de la tribu de Banu Bakr, a pesar de que eran los hombres los que
combatían, y no las mujeres.
El mensaje constaba de una sola línea: “De
Ibn Hariza a Banu Bakr: ¡No deshonréis a los musulmanes!”.
Las mujeres tomaron el papel que contenía
el mensaje y empezaron a gritar y a hostigar a los hombres con los mástiles de
las tiendas en las manos: “¡No deshonréis a los musulmanes!, ¡No deshonréis a
los musulmanes!”
Esto hizo que los hombres de Banu Bakr se
envalentonaran como si fueran leones y al final el ejército entero consiguió el
triunfo gracias a la parte derecha. Y los musulmanes vencieron gracias a la
inteligencia de Bin Harizah que entendió el verdadero valor de la mujer, que es
el impulsivo esencial de los hombres.
Este ejemplo es una prueba evidente de que
la apuesta por la mujer se dio desde épocas muy remotas en la historia.
Acusan al Corán por estar escrito en
masculino y por hablar con el idioma de los hombres. Sin embargo, la verdadera
razón es que se dirige a un solo interlocutor siguiendo las reglas de la lengua
árabe, pues no sería lógico que se dirigiera al hombre y a la mujer en cada uno
de los versículos.
Cuando el Corán nos dice: “y Al·lâh pone
como ejemplo a los creyentes…” ¿qué esperamos? Esperamos que va a recordarnos al
profeta Noah –Noé-, a Omar Ibn El Jattab o al creyente de la sura de Yasin….
Esperamos que mencione a un gran hombre. Sin embargo, el Corán dice:” y Al·lâh
pone como ejemplo a los creyentes a la mujer de Firaún…”
Ese versículo es suficiente para responder
a las acusaciones dirigidas contra Islam que dicen que las mujeres tienen la
mente corta y poca fe…
Seguro que no hemos entendido bien el dicho
–hadiz- del profeta… no puede ser que haya una contradicción entre las palabras
de Al·lâh y las del profeta….
Ese versículo quiere decir que Sus palabras
están dedicadas a las mujeres tanto como a los hombres y que quiere enseñarles
un ejemplo a seguir en la creencia, un modelo para toda la humanidad.
Y cuando Al·lâh da un segundo ejemplo para
los creyentes, nos imaginamos que esta vez será un gran hombre. Sin embargo, por
segunda vez es una mujer nuestro modelo a seguir. Se trata de Mariam, la hija
de Imrán.
¿Por qué Al·lâh ha elegido a la mujer como
ejemplo para los creyentes, como signo de la verdadera creencia en Al·lâh…? Es
que los dos principales problemas que pueden causar la corrupción en la tierra
son el poder y el dinero y la falta de castidad, son los que más atraen al
hombre y provocan la corrupción en la tierra.
Por eso, Al·lâh nos ha dado estos dos
ejemplos:
1) La mujer de Firaún, cuando dijo:
“¡Señor mío! Construye para mí una casa en el Paraíso”. Pidió una casa en el
Paraíso y no un palacio, como aquél en el que estaba viviendo al borde del río
Nilo. Su marido solía decir que tenía en su mano el trono de Egipto, y los ríos
corrían bajo sus pies. Pero a ella no le importaba ni el dinero ni el poder y
prefería una casa en el Jardín. Al resistir a la seducción del dinero y del
poder superó a los hombres y sería un ejemplo para los hombres seducidos por el
dinero y el poder.
2) Mariam,
la hija de Imrán, la que guardó su virginidad.”
Es un ejemplo para los hombres seducidos por las mujeres y las mujeres seducidas
por los hombres.
Esta es nuestra religión, que alaba a la
mujer.
Por eso te ruego que tomes la
responsabilidad del Islam. Necesitamos tu ayuda. Eres responsable de lo que le
pase al Islam.
Si echamos un vistazo a la historia, vemos
que las mujeres han salvado al Islam en situaciones críticas. En la batalla de
Yarmuk , el gran capitán Jaled Ibn El Waleed concibió su plan de guerra dando un
papel primordial a la mujer, puesto que los musulmanes eran treinta mil hombres
y los romanos doscientos mil. Dispuso a las mujeres en la retaguardia, en la
última línea justo detrás de los combatientes. Ordenó a cada mujer que cogiera
el mástil de la tienda y golpeara al caballo del hombre que intentara retirarse.
Y así lo hicieron. El Zobeir Ibn El Awaam, que era un héroe muy valiente, dijo:
“Juro por Al·lâh que las mujeres de los musulmanes eran más severas con nosotros
que los romanos”.
Parece que el genial Jaled sabía que los
musulmanes podían retirarse, ya que era todavía el principio del Islam, y había
además una gran diferencia entre el número de los musulmanes y el de los
romanos. Y eso fue lo que ocurrió. Una hora después de la batalla, los
combatientes empezaron a retirarse, pero encontraron a las mujeres pegándoles
con los mástiles.
¿Quién era el líder de las mujeres? Hind
Bint Otbah, quien había comido el hígado de Hamza. Una persona que había
detestado el Islam con anterioridad. Ella fue quien lo defendió después diciendo
en voz muy alta: “¿A dónde vais protectores del Islam? ¿Del Jardín escapáis?”
Les dolieron más sus palabras que los mástiles. Y decía a su marido Abu Sufian:”
¿A dónde vas? , ¿No te basta con lo que hiciste al noble profeta? Hazlo por la
remisión de tus pecados”.
Fue ella quien dijo -cuando su marido
decía: “Quien entre en mi casa está seguro”- “Matad a ese hombre gordo tan
entusiasmado”. Mirad cómo cambió su vida... Y Abu Sufian volvió a la batalla,
combatió y perdió un ojo por la intensidad de su esfuerzo en la lucha.
Su mujer, Hind, le dijo, al volver con un
solo ojo:” Hoy, puedes ir a ver al profeta y decirle: he intentado que se me
perdonen mis malas acciones.”
Así, vemos que el triunfo en la batalla de
Yarmuk propició que después los musulmanes pudieran conquistar Siria, Jordania y
el resto de la zona.
La victoria de los musulmanes en Irak, en
la batalla de Al-Muzanna Ibn-Hariza también fue gracias a las mujeres. Al·lâh
ha otorgado a la mujer una naturaleza sorprendente…pues cuando se acerca a
Al·lâh, y vive entregada a su cometido en la vida y vive para el Islam, llega a
ser más fuerte y más eficaz que cien hombres. En cambio, cuando se aleja de
Al·lâh y vive solamente pensando en la moda y la belleza, llega a ser más fácil
mover una montaña que ablandar su corazón para que se encamine hacia Al·lâh. La
mujer es enormemente emocional, por tanto tiene una gran fuerza cualquiera que
sea su inclinación.
El hombre, en cambio, tiene muchos cálculos
y balances por lo que la vida mundanal le absorbe en gran medida. Además, las
adversidades de la vida y la preocupación por abastecer a su familia le
afectan.
Sin embargo, la emotividad de la mujer le
proporciona una fuerza descomunal. Por ello, te pido, hermana, que pienses en
todo lo que está a tu alcance para conseguir que tu familia, tus vecinos y todos
los que te rodean establezcan un fuerte vínculo con Al·lâh. Y no importa que
tengas poca información sobre temas islámicos… Haz venir a un sabio para que os
enseñe el Corán, invita a tus vecinas a asistir a clases de Corán una vez a la
semana. Di a tu marido, como lo hacían las compañeras del Profeta, que los
Rezos y la paz de Al·lâh sean sobre él: “Por Al·lâh, teme a Al·lâh en tus actos
por nosotros. Podemos soportar el hambre pero no el pecado”. Y que tu mayor
deseo sea que tu hijo se convierta en alguien como Salah Ed-din; y si no puede
ser Salah Ed-din, que sea uno de sus descendientes.
Si trabajas fuera de casa, contribuye a que
tus compañeras amen a Al·lâh. Si no tienes habilidad en el discurso, siempre
puedes regalar una cinta a una y ayudar a que otra recuerde a Al·lâh. Incluso
no tienes que pronunciar una sola palabra, ya que tu buen comportamiento y moral
religiosa serán más elocuentes que las palabras. Y es que cuando las mujeres
llevan el asunto del Islam en sus corazones, pueden hacer avanzar a la nación,
de un solo impulso, veinte años adelante. En cambio, los hombres necesitan
veinte años para conseguir el mismo impulso.
Os voy a contar una historia sorprendente.
En la época del profeta Musa –Moisés-, muchos hombres no pudieron aguantar la
presión a la que eran sometidos por el mero hecho de ser creyentes. Y la nación
se mantuvo erguida gracias a una sola mujer. Esta mujer era la peluquera de la
hija de Faraón; Una mujer sencilla: ni rica, ni culta. ¿Cómo sabemos que era
pobre? Pues porque aún siendo creyente, se veía obligada a trabajar como
peluquera para la hija del Faraón, para poder así abastecer a sus cuatro
hijos. Por eso deducimos que era pobre.
Un día cuando estaba peinando a la hija del
Faraón, el peine le cayó de la mano y, sin darse cuenta, lo recogió del suelo
diciendo: “En el nombre de Al·lâh”. Y es que cada persona refleja lo que está en
su alma sin darse cuenta. De esta manera, cuando el corazón se llena de la
dulzura de la Fe, la lengua deja escapar las palabras que siente el corazón sin
darse cuenta… Cuándo la oyó la hija del Faraón, le preguntó: “¿Te refieres a
papá?”. La peluquera no pudo evitar la confrontación y dijo: “Mi Dios y tu Dios
es Al·lâh; y el Dios de tu padre también es Al·lâh”.
La hija del Faraón dijo: “¿Tienes otro Dios
aparte de mi padre? ¡Se lo diré!”
Fijaos en los cálculos de la mujer aquí.
Ella valora las cosas desde otro punto de vista y se distingue del hombre, que
calcula todas las cosas teniendo en cuenta su responsabilidad para con su
familia y sus hijos……..
Mientras que la mujer tiene otros
criterios, movidos por las emociones.
Faraón le llamó y le preguntó: “¿tienes
otro Dios aparte de mí?”
La mujer contestó: “Mi Dios y tu Dios es
Al·lâh”.
Él dijo: ”bueno, bueno. ¿Tiene hijos esta
mujer?”
Le contestaron: “Sí, cuatro”.
Dijo: “Que me los traigan”.
Y añadió: “Traed una vaca de bronce y
prendedle fuego”.
Entonces volvió a preguntar a la mujer:
“¿tienes otro Dios aparte de mí?”
La mujer respondió: “Mi Dios y tu Dios es
Al·lâh”.
Entonces, cogieron al hijo mayor delante de
sus ojos y le arrojaron a la vaca de bronce. El niño gritaba y gritaba cada vez
más fuerte hasta que murió y su cuerpo quedó reducido a cenizas en breves
segundos.
Sin embargo, la mujer insistía diciendo:
“Mi Dios y tu Dios es Al·lâh”.
Entonces cogieron al resto de sus hijos uno
tras otro, pero ella continuaba diciendo “mi Dios y tu Dios es Al·lâh”. Hasta
llegar el turno a su cuarto hijo, que era un bebé …y no pudo aguantar más…
entonces Al·lâh le ayudó a mantenerse firme mediante el bebé que habló y dijo a
su madre: “ No temas, madre, pues tú tienes la razón”.
Después, cogieron al bebé y lo arrojaron al
fuego delante de sus propios ojos.
Y Ella insistía todavía diciendo: “Mi Dios
y tu Dios es Al·lâh”. “Mi Dios y tu Dios es Al·lâh”.
Entonces, Faraón dijo: “matadla”. Y esto
fue por misericordia de Al·lâh, para que muriera y se reuniera con sus hijos. Y
arrojaron a la mujer al fuego.
Y así, esta mujer ha permanecido como un
símbolo para la nación entera, y un símbolo claro para todo aquel que se niega o
le cuesta rezar la oración del alba (Fajr); y un símbolo para aquella chica o
mujer que se niega a llevar el velo……
Pero la historia de esta mujer no acaba
aquí. Miles de años después, cuando el Profeta de Al·lâh, Muhammad -que los
Rezos y la paz de Al·lâh sean sobre él-, fue elevado a los cielos más altos en
el “Viaje Nocturno” o viaje del Israa y el Miraj, percibió una agradable
fragancia que llenaba el cielo. Entonces, preguntó al arcángel Gabriel: “¿Qué
es este agradable perfume que llena los cielos?”. El ángel contestó: “Es “Râshiha”,
la peluquera de Faraón, y sus cuatro hijos. Al·lâh les ha cambiado el olor a
quemado por este olor hermoso que llena el cielo entero”.
Todos moriremos, pero algunos de nosotros
tendremos un olor a podrido; otros no olerán ni serán recordados después de su
muerte…
Algunos otros, al recordárseles después de
su muerte, despedirán un olor agradable que invadirá la Tierra. Algunos niños
reflejan los recuerdos de sus padres, pues al verlos puedes adivinar que sus
padres eran los mejores padres.
Y hay algunas mujeres que viven guiadas en
la vía de Al·lâh y cuando mueren Al·lâh protege, gracias a su estrecha relación
con Al·lâh, a varias generaciones de descendientes suyos, hasta seis o siete, y
son devotos y aman a Al·lâh. Y esto está mencionado en el Corán: “Progenitura,
uno del otro”…
No habrá ninguna esperanza si nuestra
relación con la religión se limita simplemente a escuchar. Tenemos que cambiar
de personas que se limitan a escuchar, a personas que escuchan y llevan a cabo.
Tú, como mujer, puedes desempeñar un papel mucho mejor del mío…yo me limito a
recordaros…pero vosotras, podéis transformar las meras palabras en hechos.
Hay numerosas ideas que pueden llevarse a cabo:
- Algunas podéis ocuparos de niños
huérfanos y de hacerles conocer a Al·lâh….
- Las que trabajen en un marco que
preserva las leyes islámicas, por supuesto pueden ocuparse de guiar a sus
compañeras y compañeros hacia Al·lâh y ayudarles a conocer su religión y, de
este modo, seguirá el ejemplo de Hind Bint Utba…
- Otra puede concentrar su esfuerzo en
su hijo, educándolo para que sea otro Salah Ed-din.
- Otra puede guiar a sus vecinos hacia
Al·lâh…
Y hay muchos otros ejemplos.
En resumen, que cada una de vosotras sepa
que, ciertamente, podría hacer algo beneficioso…
Para finalizar, te recomiendo que te
cuides de lo siguiente:
1- Ten esperanza y recuerda que nosotros
dependemos de ti…
2. Siente tu responsabilidad hacia el
Islam.
3. El velo.
4. Tu hogar (Tu familia).
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