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    Un llamamiento a la convivencia
Episodio 13
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Episodio 13:

El Imâm Ash·Shâfi’î  II

 

En el nombre de Al∙lâh([1]), el Todo Misericordioso, el Muy Misericordioso

Las alabanzas son para Al∙lâh, el Señor de los mundos, y que los Rezos y la Paz de Al∙lâh sean sobre Su Mensajero (SAAWS) [2]

Continuamos con nuestra charla acerca de "Un llamamiento a la convivencia" y recordamos que la convivencia significa la capacidad de comprensión mutua, de construcción de puentes, de diálogo y de respeto al otro.

¿Por qué necesitamos la convivencia? Porque sufrimos de muchos problemas en nuestros países que sólo podemos superar mediante la convivencia. No conseguimos la comprensión mutua. Si nos fijamos en las relaciones matrimoniales, el aumento del porcentaje de divorcio, los problemas de los jóvenes con sus familias y sus problemas con ellos debidos a la diferencia generacional, ¿cómo podemos comprendernos y respetar nuestras opiniones mutuas? ¿Cómo puedo encontrar una distancia común de diálogo con los demás? Dice Alabado Sea: “Y colaborad en la virtud y en el temor de Al·lâh y no en la desobediencia ni en la trasgresión” [3] (La Mesa Servida 2), la aleya se refiere aquí a toda la gente puesto que  el Islam es un mensaje universal dirigido a toda la humanidad.

Observamos los acontecimientos de Irak, El Líbano y Darfur que son formas de acabar con la convivencia, un tipo de alejamiento de la realidad de esta religión que dice: "Y os hemos hecho pueblos y tribus para que os conozcáis unos a otros" (Los Aposentos Privados13).  Pues la diversidad de doctrinas en El Líbano debería enriquecer la nación, la diferencia en Irak entre sunitas y chiítas debería  enriquecer la nación entera… éste es el objetivo del programa: la convivencia y el diálogo.

¿Cómo puedo dominar el arte de la convivencia con los demás?

 

Diez reglas te ayudarán a convivir con los demás:

La primera: Esfuérzate hasta encontrar una zona común con el otro.

La segunda: Busca las ciencias que te ayudarán a encontrar esta zona común con el otro. Por ejemplo: aprende un deporte, un idioma, cualquier ciencia que te ayude a convivir con los demás.

La tercera: Intégrate en la sociedad y no te aísles de ella. No difieras de la sociedad en tu manera de hablar y dialogar, habla la lengua de tu sociedad, pero sin perder tu identidad.

La cuarta: No rechaces cualquier idea de una manera absoluta a fin de encontrar una posibilidad de aprovecharla en una zona común. No rechaces una idea sólo por oponerte, sino que intentes pensar en ella y mejorarla. Hay gente que rechaza una idea por no estar convencida de ella. Procura darte a ti mismo un espacio para meditar.

La quinta: No seas injusto con alguien que difiere de ti en la opinión convirtiéndole en enemigo.

La sexta: Sé sincero en tu intención de reunir a la gente y establecer la verdad, pues algunos quieren que la verdad satisfaga sus caprichos y antes de empezar cualquier conversación, ponen la verdad en una balanza y sus caprichos en otra, optando por esta última.

La séptima: Si deseas convivir con los demás, respétales y así ganarás sus corazones. Respeta a la gente aunque estés en desacuerdo con ella.

La octava: Sé flexible.

La novena: Sé humano, ama al ser humano aunque estéis en desacuerdo.

La décima: La convivencia no significa disolución.

 

Estas son las diez reglas. Ahora vamos a vivir con el Imâm Ash·Shâfi’î y veremos cómo aplicó estas reglas.

 

El mundo en tiempos de Ash·Shâfi’î:

 

En primer lugar, daremos un vistazo general sobre el mundo en tiempos de Ash·Shâfi’î. El Estado Abasí era muy amplio entonces y la era más espléndida del Islam fue en tiempos del Califa Hârûn Ar-Rashîd y la de Al-Ma´mûn. El Estado era muy rico, lo que llevó a la conversión de muchas razas al Islam, sin embargo, había un conflicto de ideas dada la diversidad de razas y linajes.

 

Además de la aparición de poetas y su oposición a los ulemas y eruditos, el surgimiento de la ciencia de la equitación, que los ulemas de la religión rechazaron tajantemente. Apareció asimismo la ciencia de la genealogía, lo que dio lugar al surgimiento de muchos problemas.

 

El Califato Islámico se había trasladado después de los califas ejemplares a la zona de Al Hiÿâz. Y luego a Ash-shâm en tiempos del Estado Omeya, y más tarde a Irak, sede del Estado Abasí. Había una tensión en las relaciones entre Al Hiÿâz e Irak. En aquel tiempo, apareció la escuela de Abû Hanîfa "La Escuela de Opinión", sin embargo, Al Hiÿâz rechazaba esta opinión. En medio de todos estos problemas apareció Ash·Shâfi’î.

 

Ahora vamos a conocer la vida de Ash·Shâfi’î. Es una historia dirigida a todo chico y chica que piensan que la vida es muy difícil y que el éxito es casi imposible. Es una historia de un hombre ilustre por sus méritos propios. Era muy pobre y llegó a la cumbre en un tiempo muy breve.

 

Su nacimiento y vida:

 

Nació Ash·Shâfi’î en el año 150 y falleció en el año 204 de la hégira, es decir vivió 54 años. Fue denominado "El renovador del segundo siglo de la Hégira". Dice el Profeta, que los rezos y la paz de Al·lâh sean sobre él: "Al·lâh manda cada cien años a un hombre que renueva a la Umma en los asuntos de su religión". Los primeros cien años, el renovador fue ‘Omar Ibnu ‘Adel·Azîz y el Imâm Ash·Shâfi’î fue enviado en el segundo centenario.

Su nombre: Mohammad Ibnu Idrîs Ibnu Shâfe´ Ebnu Zâ’ib Al Qorashî. Es de Qoraysh, es decir, del linaje del Profeta, que los Rezos y la Paz de Al·lâh sean sobre él. Fue denominado Ash·Shâfi’î porque su abuelo se llamaba Shâfe‘. Nació musulmán; su abuelo y bisabuelo eran de los compañeros del Profeta. Su abuelo Zâ’ib era incrédulo y participó en la batalla de Badr con los incrédulos y fue cautivado. Sin embargo, cuando vio el comportamiento de los musulmanes con los prisioneros de Guerra, su tolerancia, compasión y cariño decidió abrazar el Islam e hizo una cosa extremadamente asombrosa: pagó su propio rescate como prisionero de guerra a pesar de haberse convertido al Islam, porque sabía que los musulmanes le habían apresado a fin de conseguir un rescate. Le dijeron: “Ya te has convertido al Islam, ¿por qué pagas el rescate?” Respondió: "Quien me cautivó esperaba sacar dinero conmigo y yo no quiero defraudar su propósito".

El ambiente en que fue criado:

Ash·Shâfi’î nació en Gaza a pesar de ser de Qoraysh y originario de la Meca, pero ¿qué le llevó a Gaza? Su padre era muy pobre; cuando su pobreza se intensificó, decidió viajar con su esposa a Gaza, quizá así su situación financiera mejoraba. Después de dos años del nacimiento de Ash·Shâfi’î, su padre murió y se convirtió en huérfano. No tenía hermanos… y a partir de aquí empieza la historia de su vida.

Una pequeña parada con la madre de Ash·Shâfi’î:

Tenemos primero que pararnos ante la madre de Ash·Shâfi’î cuyo marido murió dejándole un niño en un lugar extraño, en una extrema pobreza. Esta mujer era muy inteligente, pues veía la realidad del Islam en aquel tiempo. A pesar de no ser sabia, sin embargo, lo entendía bien. Este relato nos aclarará este punto: un día fue a testificar en un caso con otra mujer -es bien sabido que el testimonio se hace mediante un hombre y dos mujeres- dice Glorificado Sea: "Y buscad como testigos a dos hombres, pero si no los hubiera, entonces un hombre y dos mujeres cuyo testimonio os satisfaga, de manera que si una de ellas olvida, la otra se lo haga recordar" (La Vaca 281). El juez les pidió que cada una entrara a una habitación separada para dar su testimonio; sin embargo ella le dijo: "No tiene que ser así", el juez respondió: "¿Por qué?, agregó ella: "Dice Al·lâh: “…de manera que si una de ellas olvida, la otra se lo haga recordar”, (es decir tienen que estar juntas para que cada una recuerde a la otra). Entonces el juez quedó sorprendido ante la postura de la mujer y su conocimiento al respecto.

Y no solo esto, la mujer tenía un mensaje y un objetivo; a pesar de la gran pobreza y la vida que llevaban en el extranjero, sentía que este niño podría participar en la solución de los problemas de esta nación que experimentaba tantos conflictos. ¿Qué hará la madre de Ash·Shâfi’î? Se dio cuenta de que la solución empieza con el aprendizaje, así que decidió volver con su hijo a la Meca, que se consideraba el centro de las ciencias. El niño tenía entonces tres años. Éste se considera el primer viaje en busca de la ciencia en la vida de Ash·Shâfi’î. Más tarde le dijo: “¡Hijo!, tu padre murió dejándonos pobres, no tenemos dinero ni nos ha dejado nada, y yo no me casé después de él por ti… ¡Hijo! Te  he consagrado a la ciencia quizás Al·lâh reforme, a través de ti, y reúna la nación”. La madre dijo este mensaje cuando Ash·Shâfi’î tenía cuatro años. Veamos la grandeza de esta mujer y su preocupación por la nación islámica… ¿No es un gran ejemplo, digno de ser seguido por todas las madres?

La primera etapa de su viaje de aprendizaje:

Y de hecho empezó Ash·Shâfi’î su viaje de aprendizaje y fue a la Escuela Coránica para aprender y memorizar El Corán. En aquel tiempo, había que pagar dinero para aprender en la escuela, sin embargo era pobre, así que sintió la indiferencia del maestro hacia él por no pagar los gastos. Ash·Shâfi’î volvió a su madre llorando y le dijo: "¡Madre!, no quiero ir a la escuela" respondió: "¿Por qué?", dijo: "Me deja y enseña a los demás", entonces dijo la madre: “¡Hijo!, sé paciente, si te deja el maestro y se va a los ricos, siéntate al lado de un rico, aprende y escucha, pero no le hagas sentir que estás parasitando”.

Cuenta: "hice lo que me ordenó mi madre y aprendí de ella cómo ser humilde ante la ciencia y cómo respetar al maestro." Y después de un tiempo, volvió a ser el mejor de los discípulos de manera que cuando el maestro tardaba, él explicaba a los alumnos y les corregía sus errores. Entonces, el maestro empezó a mostrar interés por él y le dijo un día: "Tú me ayudas a explicar las lecciones cuando estoy ausente y yo no voy a recibir honorarios de ti".

Dice: "Cuando volví a mi madre y se lo conté, rió y me dijo: “¿No te lo dije?”

Memorizó todo el sagrado Corán cuando tenía siete años y aprendió At-Taÿwîd (recitación del Corán con arreglo a ciertas reglas de la ortoepía) y cuando rezaba, la gente lloraba de la belleza de su voz en las oraciones.

La segunda etapa en su viaje de aprendizaje:

Ash·Shâfi’î aprendió la explicación del Corán a manos de Safyân Ibnu ‘Oyayna y el hadîz de Muslim Ibnu Jâlid, Imâm de La Mezquita Inviolable de la Meca. Y desde la edad de ocho hasta los trece años, había aprendido todas las explicaciones existentes en su tiempo, además de los hadices del Profeta, que los Rezos y la Paz de Al·lâh sean sobre él. Era tan pobre hasta el punto de que no tenía dinero para comprar papeles para escribir en ellos.

Le decía su madre: "No te preocupes". Así que iba al Consejo del Gobernador en el que escribían y tomaba el papel que sobraba, incluso pedía que la limosna fuese papel, sin embargo, él necesitaba más papel, así que su madre le llevaba al lugar donde se sacrificaba. Tomaba los huesos anchos de camellos, los secaba y escribía sobre ellos. Cuando iba a la escuela con estos huesos, la gente se reía, pero él les decía: "Reíd, pero yo no me siento avergonzado".

Así vemos la grandeza de aquella madre… Quiero hacer un llamamiento a las madres… necesitamos una generación que evite el derramamiento de sangre en Irak… necesitamos una generación que unifique El Líbano… una generación que unifique la sociedad y la familia… una generación que tenga fe en la convivencia y en el diálogo.

La primera expedición de Ash·Shâfi’î

 

Durante la estancia del Imâm Ash·Shâfi’î en la Meca, visitó la ciudad un hombre llamado Al-Layz ibnu Sa‘d, el gran Imâm de Egipto, para dar clase en la mezquita inviolable de la Meca, lugar en que dijo: “uno de los motivos de la división de la nación islámica en estos días es su discrepancia sobre la lengua; si se esfuerzan en comprender la lengua habrá unión de la misma” y dijo también: “quien domina la explicación del Corán, el hadîz y la lengua, Al·lâh le hará unificar a la gente; la lengua sólo se domina bien en el Sahara y sólo existe en la tribu de Huzayl ”.  Tras escuchar estas palabras,  dijo Ash·Shâfi’î: “Entonces regresé a mi madre y se lo comenté” a lo que le contesto diciendo: “Hijo mío, vete pues a Huzayl”.

 

Y de este modo salió Ash·Shâfi’î en su primera expedición de aprendizaje hacia Huzayl donde permaneció cuatro años. Dice: “quería aprender dos cosas: la lengua y el tiro con arco” y en lo que se refiere a este último dijo: “lo hacía a la perfección, acertaba todos los tiros, no fallaba ni uno”. Alcanzó tal nivel que el propio médico le decía: “Temo que padezcas de tuberculosis por tu larga permanencia de pie para el tiro”. Y respecto a la lengua decía Ash·Shâfi’î: “Memoricé diez mil versos poéticos”, tenía una gran capacidad para memorizar, incluso llegaba a tapar con una mano la página siguiente para no memorizarla antes de la página anterior que estaba leyendo. 

 

Una vez, Ash·Shâfi’î no se acordó de una frase que había memorizado, entonces se dirigió a un amigo suyo llamado Waqî‘ y le comentó el problema. Este último le aconsejó que dejara las desobediencias y le dijo también: la sabiduría es luz y la luz de Al·lâh no alcanza al desobediente”.

 

Más tarde, Ash·Shâfi’î volvió a la Meca cuando tenía dieciocho años; ya había aprendido unos diez mil versos poéticos, el tiro con arco y la genealogía (es decir sabía el linaje de toda la gente y la historia de las familias). Cuando volvió a la Meca, su nivel superaba al de sus profesores por lo que le dijo Muslim Ibnu Jâlid: “Ya es hora de que te sientes en la Mezquita Inviolable para emitir fetuas” (entonces Ash·Shâfi’î tenía diecinueve años). Dice Ash·Shâfi’î en este contexto: “regresé a mi madre y se lo conté” le dijo: “No lo hagas, y espera hasta que aprendas la ciencia de Mâlik y Abû Hanîfa y así podrás reunir ambas ciencias”. Dijo Ash·Shâfi’î: “entonces dije: no emitiré ninguna fetua, sino que iré al Imâm Mâlik”.

 

¿Qué hizo Ash·Shâfi’î antes de  irse al Imâm Mâlik y aprender de él? Memorizó el libro de Mâlik Al-Muwatta’ íntegramente entre nueve y quince días y posteriormente emigró a Medina. Pero ¿por qué hizo Ash·Shâfi’î todo eso?  Lo hizo para unir a la gente a través de la ciencia. ¿Quién hace esto hoy en día? ¡¿Quién de nosotros su objetivo es aprender para unir a la gente!? Yo personalmente tengo un amigo que vive en Austria y se fue para allá como voluntario en el departamento de bomberos y tras reunirse con el director de dicho departamento de bomberos se burló de él diciéndole: “¿Eres musulmán?” le respondió mi amigo: ¡Sí!, le dijo el director: “Nosotros no apagamos sólo los incendios de los musulmanes” entones le contestó mi amigo: “¡ya lo sé, por eso he venido!”. Y añadió: “y tras un año todo el pueblo me quería y me respetaba”.

 

La emigración de Ash·Shâfi’î a Medina:

 

Cuando Ash·Shâfi’î viajó  a Medina  no tenía dinero y ¿qué hizo?: hipotecó su casa en la Meca y se fue a Medina. Luego Ash·Shâfi’î se dirigió al Gobernador de la Meca para que escribiese una carta  al Gobernador de Medina rogándole al Imâm Mâlik aceptarle como alumno suyo.  No obstante el Gobernador de Medina le dijo: “Prefiero ir descalzo de Medina hasta la Meca que irme a la casa de Mâlik”. Pero Ash·Shâfi’î le suplicó y consiguió que lo llevase a la casa de Mâlik; al llegar y llamar a la puerta la criada les abrió y el Gobernador le dijo: “Dile a tu señor que el Gobernador de Medina está en la puerta”. La criada entró  y volvió a salir de nuevo y le dijo al Gobernador: “El Imâm Mâlik te dice: si vienes por un asunto concreto, escríbalo en un folio y te llegará la respuesta y si vienes a aprender pues la ciencia se enseña en la mezquita del profeta, SAAWS, después de la oración de la puesta del sol”, dijo el Gobernador: “Dile que tengo una carta del Gobernador  de la Meca”. Entonces salió el imám Mâlik (cuenta Ash·Shâfi’î: “vi a un hombre alto, rubio, al mirarle me dio pavor;  cogió la carta que decía: “del Gobernador de la Meca a Mâlik: me interesa el asunto de este muchacho, haz con el tal y tal cosa... ”) Entonces el Imâm Mâlik devolvió la carta al Gobernador de Medina y le dijo: “¿Desde cuando se aprende la ciencia mediante intermediaciones?”. Cuenta Ash·Shâfi’î: “miré al Gobernador de Medina quien estaba detrás de mí y dije: “¡Señor! he hipotecado mi casa y vine en busca de la ciencia. Soy de Quraysh, mi padre murió y he memorizado Al Muwatta’ ¡acéptame!” entonces el Imâm Mâlik me miró y me preguntó: “¿cómo te llamas?”, le respondí: “Muhammad Ibnu Idrîs Ash·Shâfi’î Al-Qurashî”, dijo: “¿cómo es tu amor por la ciencia?” , a lo que respondí: “oigo la letra como si no la hubiese oído antes, ojala mi cuerpo entero se convirtiera en oídos para disfrutar de la ciencia como lo disfrutan mis oídos”. Dijo: “¿hasta qué punto llega tu cuidado por la ciencia?” dije: “es igual al cuidado de la madre que perdió a su hijo, a quien busca en todas partes hasta encontrarlo”. Dijo: “léeme Al-Muwatta’”, dijo Ash·Shâfi’î: “recité una parte y luego me callé por respeto al Imâm”, pero Mâlik me pidió que continuara, entonces continué recitando el libro, y de nuevo me pidió Mâlik que continuara y a la tercera permaneció mirándome  y se calló durante un largo tiempo; le miré a los ojos y me dijo: “veo que Al·lâh iluminó tu rostro, así que no lo apagues con la desobediencia. Vendrás  mañana y te sentarás en la primera fila enfrente mía”.

 

Al final se sentó en frente suya nueve años y consiguió aprender toda su ciencia. Pasado este período dijo Ash·Shâfi’î al Imâm Mâlik: “¿me permites que vaya a Irak para reunirme con Abû Hanîfa?”, a lo que le contestó el Imâm Mâlik: “¡sí vete!” (¿veis hasta qué punto acepta Mâlik al otro?). Pero antes de irse le dijo Ash·Shâfi’î: “¡Pero no tengo dinero!”, le dijo el Imâm Mâlik: “llévate de mi dinero y quédate donde quieras y luego vuelve”.

 

Cuenta Ash·Shâfi’î: “Entonces emprendí viaje para explorar Irak” aquí vemos la importancia del mensaje para Ash·Shâfi’î. Hay un dicho del profeta, SAAWS, que dice: “¿Queréis que os indique lo que es de mejor recompensa que la oración, el ayuno, la limosna  y el azaque?” contestaron sus compañeros: “¿qué es Mensajero de Al·lâh?” dijo: “reconciliar entre los musulmanes”, lo relataron  Abû Dâwûd y At-termidî.

 

Cuenta Ash·Shâfi’î: “fui a Irak y allí conocí a un discípulo de Abû Hanîfa llamado Mohammad Ibn Al-Hasan (porque Abû Hanîfa falleció en el año en el que nació Ash·Shâfi’î) a quien caí muy bien. Me vio y luego volví al Imâm Mâlik, y estando ahí me dijo este último:

“¡Sh-Shâfi‘î! Ha llegado el momento de sentarte en mi lugar y emitir fetuas” pero Ash·Shâfi’î le contestó: “¡Perdone señor! Hasta que termine de aprender la ciencia de  Irak”. ¿Os dais cuenta?. ¿Acaso encontramos este modelo en nuestras sociedades? Lo que sí observamos es que  la gente lucha entre sí para conseguir los puestos del poder. ¡Mensaje a Occidente! ¿Veis este modelo? ¡Estos son algunos ejemplares de los musulmanes. ¿Existen modelos similares en el mundo?

 

La emigración a Irak:

 

Ash·Shâfi’î quiso aprender la ciencia de Abû Hanîfa  pero entonces no tenía dinero para viajar hasta Irak, por eso se fue a Yemen  para trabajar por cuenta de algunos familiares suyos. No obstante, y durante su viaje a Yemen, aprendió la ciencia de los chiítas que se encontraban en ese país. Así que aprendió de los discípulos del ulema chiíta Ÿa‘far Assâbiq. Luego descubrió otra ciencia llamada fisonomía, habida cuenta de que el Imâm Malik rechazaba esta ciencia por no tener ningún origen en el libro sagrado ni en la tradición del profeta, SAAWS. Esta ciencia consiste en observar el rostro de cualquier hombre y adivinar la cualidad principal del mismo; por ejemplo si se trata de una persona valiente o vil. Así pues, Ash·Shâfi’î estudió y aprendió esta ciencia y efectivamente podía conocer la personalidad del hombre con quien hablaba, e incluso su profesión.

 

Un día y estando junto a su profesor de fisonomía en Yemen entró un señor, entonces dijo Ash·Shâfi’î: “vamos a averiguar quien es esta persona”. Dijo el profesor: “este hombre es un costurero”, mientras dijo Ash·Shâfi’î: “este hombre es un carpintero”, luego preguntaron al hombre  por su profesión, dijo: “era costurero y ahora soy carpintero”.

 

Ahora Ash·Shâfi’î había aprendido mucha ciencia, adquirió conocimientos y emigró también a muchos países con el fin de aprender, pero le faltaba viajar a Irak  porque no disponía de medios económicos para ello. ¿Qué hará Ash·Shâfi’î? Esto es lo que veremos en el próximo episodio.

 

 

 

 

 

Equipo de Dar Altarÿama-El convoy español

 

 

[1] Al∙lâh= significa Dios. Es el Nombre Más Grande que ostenta el Único Creador que posee todos los atributos propios de la divinidad, tal como fue revelado en el Qor´ân.

[2] (SAAWS): Sal·la Al·lâhu Alayhi Wa Sal·lam: Los Rezos y la Paz  de Al∙lâh sean sobre él, que es explicada por los ulemas como sigue: Sal·la Al·lâhu Alayhi: significa que le cubra con su misericordiaEl motivo de traducirlo literalmente es porque estas palabras son repetidas por los musulmanes de todo el mundo, siguiendo el precepto divino de decir esta expresión siempre que se mencione al Profeta, en la llamada a la oración (Al Âdhân) o en cualquier circunstancia, como veneración concedida por Al·lâh a Su último Mensajero, que ha sido enviado a toda la humanidad. Wa sal·lam: significa:  y derrame Su Paz sobre él.

[3] TSQTraducción de los Significados de Al Qor'ân. Es imposible transmitir exactamente los verdaderos significados que contienen las palabras de Al Qor'ân o imitar su elocuente retórica. Se han traducido los significados de Al Qor'ân y no se puede decir que sea una traducción de Al Qor'ân. Esta traducción nunca podrá reemplazar la lectura de Al Qor'ân en lengua árabe -la lengua en que fue revelado-.

 

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