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Episodio 43
La serie de las
virtudes morales
“Al Hayaa” o El Pudor
Me refugio en Al·lâh de Satanás, el
maldecido
En nombre de Al·lâh, el Más Compasivo,
el Muy Misericordioso
La
alabanza es para Al·lâh,
lo alabamos y en Él buscamos ayuda y pedimos Su perdón; y en Él buscamos refugio
del mal de nuestras almas y de nuestras malas acciones. A quien Al·lâh
guíe nadie podrá desviarlo y a quien desvíe, nadie podrá guiarlo.
Nuestro
episodio de hoy trata sobre la virtud de “al-hayaa” (el pudor). El pudor y la fe
están relacionados. En cuanto aumenta la virtud del pudor, aumenta la fe y en
cuanto disminuye, disminuye la fe. Por tanto, el pudor está íntimamente unido
con la fe.
Al
Hayaa “El Pudor”:
·
¿Qué es
Al-Hayaa
“El Pudor”?
·
¿Y qué quiere decir que tal
persona tiene Hayaa
“pudor”?
Pudor
es cuando el alma se abstiene de cometer las desobediencias, las vilezas y todo
cuanto sea deplorable.
Tu corazón no tolera cometer pecado porque no soportas verte humillado ante
Al·lâh, ante la gente o ante ti mismo, ya que tu alma es noble.
Esta es Al-Hayaa “El Pudor”,
como una sensación dentro del alma, con la que se eleva por encima de las
mezquindades y mediocridades. ¡¿Cometo adulterio?¡ ¡¿Robo?! ¡¿Miento?! Es
imposible ¿Por qué? Porque mi alma es noble y trascendental y está por encima de
tal cosa. Me respeto a mí mismo ante Al·lâh, Glorificado sea, ante la gente y
ante mí mismo.
En Lengua árabe, el origen de la
palabra Hayaa (Pudor) procede de Hayat (vida), el hombre pudoroso
es el que tiene Hayaa: es decir que gracias a la gran vitalidad dentro de
él, está por encima y se abstiene de cometer los vicios y los pecados. Así,
existe una relación estrecha entre el pudor y la vitalidad en el corazón, ya que
cuanto más vivo se sienta el corazón, más se incrementa el pudor dentro de ti.
Por eso se dice: la gente más
vitalista es la que tiene más pudor. Porque cuando muere el corazón, ninguna
cosa te resulta reprobable y eres capaz de hacer cualquier cosa.
·
¿Cuál es la
diferencia entre “Al-Jayal”
(La Timidez) y “Al-Hayaa”
(El Pudor)?
Muchos creen que timidez significa
pudor, o sea, que si soy tímido quiere decir que soy pudoroso, No. Este no es el
significado.
Al-Jayal
(la timidez): es sentirse
deslumbrado al estar frente a alguien con más conocimiento que uno, o cuando le
alumbran los focos, o no poder expresarse cuando alguien le dirige una pregunta.
En otras palabras, como si la timidez fuera resultado de cobardía, miedo o de
una personalidad que no se estima a si misma, una personalidad débil.
Al-Hayaa
(pudor): es todo lo
contrario. Es una personalidad que posee tan fuerte autoestima, y es tan noble,
que se siente por encima de cometer actos reprobables.
El tímido,
tiene timidez porque se ve a sí mismo muy pequeño, pero el que tiene “hayaa”,
el pudoroso, se ve a sí mismo noble y rechaza ser humillado ante Al·lâh, ante la
gente o ante sí mismo. Por tanto, existe una gran diferencia entre ambos.
Esta diferencia nos permite explicar
muchas conductas.
Así pues, no dejes que tus derechos
sean aplastados diciendo: tengo hayaa. Esto no es hayaa. Al-Hayaa
es abstenerte de lo antiestético e impresentable, por tanto no puedes, por
ejemplo, insultar a alguien o ligar con las chicas en la calle.
·
Dichos del Profeta, los
Rezos y la Paz de Al·lâh sean sobre él, sobre “al-hayaa” (el pudor)
El Profeta, los Rezos y la Paz de
Al·lâh sean sobre él, dice: ((La fe es setenta y algo ramas, y al-hayaa o el
pudor es una de ellas)).
La fe es setenta y algo virtudes o
puntos o temas, al-hayaa es una de ellas.
Lo sorprendente es que el Profeta, los
Rezos y la Paz de Al·lâh sean sobre él, no mencionó las setenta y algo virtudes,
solamente mencionó al-hayaa (el pudor) ¿Por qué? Porque el pudor es lo
que ayuda a completar las demás ramas. Al ajustar esta virtud, simultáneamente
se ajustarán las demás.
Completa, pues, tu pudor “hayaa”,
para completar tu fe.
En otra narración:
((La fe es setenta y algo
ramas, la superior es: “No hay dios más que Al·lâh”, y la inferior es quitar los
obstáculos del camino. Al-hayaa es una rama de la fe))
Quiere decir que el Profeta, los Rezos
y la Paz de Al·lâh sean sobre él, está afirmando que el pudor es una rama de la
fe.
Los sabios se esforzaron por saber las
setenta y algo ramas. Ibn Al-Chaiban dijo que la mayoría de ellas –que están
clasificadas- son ramas relativas al corazón, otras relativas a la lengua y
otras relativas al cuerpo.
Las relativas al corazón:
la creencia en Al·lâh, Sus ángeles, Sus libros, Sus Mensajeros, el Día del
Juicio, la creencia en la Resurrección, el Paraíso y el Infierno, el temor de
Al·lâh y el arrepentimiento, la complacencia, las gracias a Al·lâh y todo lo
relativo con el corazón.
Las relativas a la lengua:
abstenerse de los males de la lengua, aprender la ciencia, recitar el Corán, la
ordenación de lo lícito y la prohibición de lo ilícito, recordar a Al·lâh (zikr)
y la súplica.
Las relativas al cuerpo:
la oración, el ayuno, el esfuerzo realizado por el camino recto de Al·lâh (al
yihad), la peregrinación y la Omra, predicar en el nombre de Al·lâh, y muchas
más cosas.
A pesar de eso, el Profeta, los Rezos
y la Paz de Al·lâh sean sobre él, no mencionó ninguna de ellas, solamente el
pudor, ya que es el controlador de las otras setenta.
No puedo llegar a la etapa de obedecer
a los padres sin tener pudor de ellos.
No puedo arrepentirme sin tener pudor
de Al·lâh.
No puedo ejecutar Omra ni Hagh
(Peregrinación menor o mayor) sin tener pudor de mis pecados y sentir que quiero
purificarme.
Todas las virtudes están relacionadas
con el pudor; la obediencia a Al·lâh está relacionada también con tener “hayaa”
de Al·lâh.
El Profeta, los Rezos y la Paz de
Al·lâh sean sobre él, dice: ((Al-Hayaa y la fe están entrelazadas, si una
desaparece la sigue la otra)) Además dice: ((Al-hayaa es todo bien
(bendición))). Y dice: ((Al-hayaa solamente conduce a lo bueno)) Es
decir, tiene siempre resultados positivos.
Otro dicho del Profeta, los Rezos y la
Paz de Al·lâh sean sobre él: ((Al-hayaa emana de la fe y la fe conduce al
paraíso. Mientras que la obscenidad –los vicios y los pecados- emanan de la
sequedad y la sequedad conduce al infierno)) La sequedad es la duraza de
corazón.
Otro dicho del Profeta, los Rezos y la
Paz de Al·lâh sean sobre él: ((Cuando
Al∙lâh quiere hacer que un siervo se pierda, entonces le despoja del pudor ("Al
Hayaa”) y cuando le ha despojado del pudor, descubrirás que no es más que un
ser reprobable y detestable))
¿No encuentras estos ejemplos en la
calle: alguien o alguna, de la que te sientes avergonzado por sus conductas,
tanto que quisieras ocultarte, y que al mirarlos a sus caras, los encuentras
reprobables y despreciables?
“…y
cuando descubras que no es sino un mero ser reprobable y detestable, se le
despoja de la fidelidad y cuando se le ha despojado de la fidelidad, entonces
descubrirás que no es sino un traidor y un taimado, y cuando descubras que es
un traidor y un taimado, entonces se le despoja de la misericordia, y cuando se
le ha despojado de la misericordia, descubrirás que no es más que un dilapidado
y un maldecido”. El pudor
fue lo primero de lo que ha sido despojado, porque es la primera etapa en la
pérdida de la fe y del Din (la Religión).
El Profeta, los Rezos y la Paz de
Al·lâh sean sobre él, dice: ((Cada religión tiene sus virtudes, y la virtud
del Islam es Al-Hayaa)) ¿Qué quiere decir esto? ¿Acaso quiere decir que las
virtudes del Islam sólo comprenden Al-hayaa? No, sino que es la virtud superior
del Islam.
El dicho del Profeta, los Rezos y la
Paz de Al·lâh sean sobre él, dice: ((Entre las palabras de las primeras
profecías que la gente obtuvo, están: Si no sientes pudor, haz lo que quieras))
Narrado por Al-Bujari.
¿Qué quiere decir esto?. Tiene dos
sentidos:
1-
Amenaza: Si no
tienes hayaa (pudor), haz lo que quieras, que luego serás castigado por
ello.
2-
Contempla la
acción que estás haciendo, ¿te hace sentir avergonzado ante Al·lâh, ante la
gente o ante ti mismo? Si no, pues adelante sin hacer caso omiso, haz lo que
quieras.
·
Ejemplos de Al-hayaa
En el Corán,
en la vida del Profeta, los Rezos y la Paz de Al·lâh sean sobre él, en
la de los compañeros y su hayaa:
El profeta era una persona más
pudorosa que una virgen en su día de matrimonio. Contempla a la virgen en su
dormitorio, tan pudorosa. Pues, al tratar con el Profeta, los Rezos y la Paz de
Al·lâh sean sobre él, lo encontrarás mucho más pudoroso que ella.
¿Dónde está tu pudor, hermano? ¿Te
sientes avergonzado al ver una escena indecente, te sonrojas y miras a otro
lado?
El Profeta, los Rezos y la Paz de
Al·lâh sean sobre él, pasó por uno de los “ansár” (auxiliares) que estaba dando
consejos a su hermano sobre al-hayaa, pidiéndole que disminuyera un poco
su hayaa. Entonces le dijo: ((Déjalo, que Al-hayaa es parte de la fe))
Un dicho dedicado para nuestras
hermanas:
“Fátima, hija de Utba Bin Rabiaa vino
al Profeta, los Rezos y la Paz de Al·lâh sean sobre él, queriendo declarar su
Islam. La señora Aícha presenció la situación. El Profeta pidió de Fátima que le
prestara juramento de que no va a asociar nadie con Al·lâh en la adoración, no
robará, no cometerá adulterio… La mujer bajó su cabeza al escuchar la última
palabra, por su hayaa, y puso su mano sobre su cabeza. Al profeta le
gustó su hayaa. Aícha le dijo: Fátima, préstame tu juramento, que las
mujeres ya han prestado juramento. Entonces, Fátima terminó de prestar su
juramento”.
Compara esta virtud entonces con lo
que ocurre hoy día. A veces te sonrojas al escuchar las conversaciones de las
chicas. En cambio Fátima tuvo vergüenza, puso su mano sobre su cabeza y la bajó
al escuchar la palabra “adulterio”.
En un dicho sobre la señora Aícha:
Ella dijo: “Entraba siempre en mi casa – donde estaban enterrados el Profeta y
Abu Bakr – y decía: son mi padre y mi marido. Me vestía mi ropa como siempre,
pero cuando murió Omar Bin Al-Jattab y fue enterrado al lado del Profeta y de mi
padre, tenía mucha vergüenza de vestirme mi ropa porque tenía mucho pudor de
Omar – a pesar de estar muerto”
Compara nuestro hayaa hoy día –
mujeres y hombres – con esta historia y este hayaa.
El Profeta, los Rezos y la Paz de
Al·lâh sean sobre él, habla del pudor de Ozman Bnu Affan diciendo:
((¿No tienes vergüenza de Ozman? Es
un hombre de quien los ángeles tienen vergüenza)),
por sus buenos modales y su pudor.
¿Quién es este hombre de quien los
ángeles tienen vergüenza? ¡¿Es el tipo de hombre que está en su coche con el
casete a todo volumen ligando con las chicas en la calle?! ¡¿Es la chica que se
pone un pantalón muy apretado – y que no puedes imaginar cómo ha podido
encajarlo - y una blusa tan estrecha y tan corta?!
¡¿Éstos pueden ser los hijos de Ozman,
Aícha y Fátima?! ¡¿Podemos ser seguidores de ellos manteniendo tanta distancia
de ellos con respecto al pudor?!
Al hablar de hayaa, nuestra
visión de la chica es más estricta y también nuestra exigencia. Observa el pudor
de la chica que encontró Moisés en la sura de Al-Qasas (El relato) 24-25:
“Y abrevó su rebaño. Luego, se retiró a la sombra. Y dijo: “¡Señor! Me hace
mucha falta cualquier bien que quieras hacerme”. Una de las dos vino a él con
paso pudoroso y dijo: “Mi padre te llama para retribuirte por habernos abrevado
el rebaño”.
En realidad hay dos lecturas para este
versículo: la primera está relacionada con el modo de caminar, con pudor, y la
segunda, combina lo que hay antes y después de la palabra, quiere decir que ella
caminó con paso pudoroso, y le habló también con palabras pudorosas, o sea, que
ha sido todo hayaa.
¡Pregunto si nuestras hermanas e hijas
al andar tendrán cuidado en su forma de caminar! Y tu, hermana, al hablar,
¿hablas con pudor? De verdad que muchas chicas han perdido el significado de
hayaa en los tiempos en que vivimos.
El grado más elevado de hayaa
es: al-hayaa de Al·lâh.
Todos los pecados, las desobediencias,
menores o mayores, de hombre o mujer, de anciano o joven, participan de una cosa
principal: No tener pudor de la mirada de Al·lâh hacia ellos. Si supieras que
Al·lâh te estaba mirando, no hubieras cometido la desobediencia.
Algunas veces, uno comete un gran
pecado, pero es seguido de pudor y temor de Al·lâh, que lo transforma en un
pecado menor. Otras veces, uno comete un pecado menor, no acompañándolo de pudor
ni temor de Al·lâh con lo que hace que sea equiparable con los grandes pecados.
Y si alguien le llega a aconsejar, le responde: esto no es de tu incumbencia.
((Y cuando se le dice: “¡Teme a Al·lâh!, se apodera de él un orgullo
pecaminoso)). Dice: ¿Y qué pasa?
¿Has visto el valor de al-hayaa
y su gravedad?. Puedes llegar a ver el pecado mayor como menor y al revés, según
tu hayaa del pecado y de Al·lâh.
Escucha lo que dice Bin Al-Qaím en
este punto: “Tu alegría al cometer el pecado es más condenable por Al·lâh que
tu propio pecado, por tu falta de hayaa (pudor)”, por tanto tu
carcajada al cometer pecado es más grave para Al·lâh que el pecado mismo, “y
además, tu nostalgia de un pecado pasado es más grave para Al·lâh que el pecado
mismo”.
Algunos cometen el pecado mientras
tienen miedo de Al·lâh, sintiendo vergüenza y no gozan del pecado; esto
permitirá que Al·lâh les ayuda a arrepentirse sin duda y después serán
perdonados. Otros esperan cometer la desobediencia, procurando poner los medios
para conseguirlo, y cuando fracasan en su consecución, se ponen tristes. Toda
esta depresión y tristeza se pondrá en la balanza de sus fechorías en el Día del
Juicio, que será más pesado que el pecado mismo. Esto por su poco hayaa
de Al·lâh. Tu preocupación por esconderte al cometer el pecado es más importante
para Al·lâh que el pecado mismo. ¿Cómo te avergüenzas de la gente temiendo que
te mire uno y no tienes vergüenza de Al·lâh?
Un hombre vino a Ibrahim Bin
Al-Adham, le dijo: Imam, quiero arrepentirme y dejar las desobediencias y nunca
reincidir, aconséjame de cosas que me ayuden para guardarme de cometer los
pecados de manera que no reincida. Al-Imam respondió: si quieres desobedecer a
Al·lâh, hazlo en otro lugar que no sea Su tierra. El hombre dijo: ¿Dónde? Al-Imam
respondió: Fuera de Su tierra. El hombre dijo: ¿Cómo, si toda la tierra es Suya,
Victorioso y Glorificado sea?. Al-Imam le respondió: ¿Entonces, no tienes
vergüenza de que toda la tierra sea de Al·lâh y tú Le desobedezcas sobre ella?.
Después le dijo: Si quieres desobedecerle, no comas de Su abundancia. El hombre
dijo: ¿Imam, y cómo sobrevivo? El Imam respondió: ¿No tienes vergüenza de comer
de Su abundancia, y Le desobedeces a pesar de todo lo que te ha otorgado? Si
quieres desobedecerle, hazlo pues en un lugar en el que no te vea. El hombre
dijo: “Imam, ¿Dónde Le desobedezco si está siempre con nosotros? El Imam dijo:
¿No tienes vergüenza de desobedecerle si está contigo en todos los lugares? Si
persistes en tu desobediencia, pues cuando te venga el ángel de la muerte para
tomar tu alma, dile: espérame hasta arrepentirme. El hombre dijo: ¿Y quién puede
controlar eso? El Imam dijo: ¿No tienes vergüenza, de que el ángel de la muerte
tome tu alma mientras estás desobedeciendo? Si persistes aún, cuando los ángeles
del infierno vengan a trasladarte al infierno, díles: No iré con vosotros.
¿No tienes vergüenza, sabiendo que:
Comes de Su abundancia, Le desobedeces sobre Su tierra mientras te está viendo,
es posible que mueras mientras estás cometiendo el pecado, y no puedas impedir
que el ángel de la muerte se lleve tu alma, y en el Día del Juicio no puedas
parar los ángeles del infierno… ¿y todavía persistes en cometer la desobediencia
después de todo esto?
Si estás persistiendo todavía,
déjame recordarte otro sentido nuevo: observa la Misericordia de Al·lâh para
aprender al-hayaa. Mira cómo te guarda y protege, ¡quizás te sientas
avergonzado!
En un dicho Qudsi, Al·lâh, Glorificado
sea, dice:
“Yo mismo, los humanos y los genios
estamos en un estado grave. Yo los He creado, y después adoran a otros dioses.
Yo les He otorgado y otro es agradecido. Mi misericordia desciende sobre ellos,
mientras que sus malos hechos ascienden a Mí. Les dono mis gracias para
acercarme a ellos, cuando no los necesito, y se alejan de Mí con sus
desobediencias cuando más desesperadamente necesitan de Mi ayuda. Quienquiera
que vuelva a Mí, lo acepto, no importa de cuán lejos ha venido. Y quien quiera
que se aleje de Mí, lo llamo de cerca. Quien deje una desobediencia por Mí, lo
recompenso abundantemente. Quien busca Mi complacencia, busco lo mismo con él.
Quien se comporte consciente de Mi poder de transformación en todas sus
conductas, le hago el hierro maleable. Quienes quieran suplicarme son con
quienes Me siento (es decir: quienes quieran que esté con ellos, que me llamen
suplicando), quien quiera darme las gracias, le otorgo muchas bendiciones; quien
me obedezca, lo elevo más. A los desobedientes, nunca cierro Mi puerta de
Misericordia para ellos: si regresan a Mí, les concedo Mi amor, porque quiero a
los que se arrepienten y se purifican por Mí. Y si no se arrepienten, sé como
tratar con ellos, poniéndolos en apuros para purificarlos. Quien Me favorece
sobre los demás, le favorezco sobre los demás. Recompenso cada buen acto por 10
veces más o 700 veces más o muchas veces más. Cada mal acto, lo cuento por uno,
al menos que se arrepienta y Me pida perdón, y se lo perdono. Tengo en
consideración la menor obra y perdono muchos pecados, Mi misericordia ha
precedido a Mi ira, Mi tolerancia ha precedido a Mi venganza y Mi perdón ha
precedido a Mi castigo. Tengo una Misericordia superior por Mis siervos que la
que tiene la madre con su hijo”. (“Madareg Assálekin” por Bin Al-Qaím Al-Guzía).
¿No tienes pudor después de todo esto?
¿Todavía dejas suelta tu mirada sin bajar tu vista? ¿Todavía comes de lo
ilícito? ¿Todavía no quieres ponerte el “hijáb” (velo)? ¿Todavía mientes?
¿Todavía traicionas y no tienes fidelidad? ¿Todavía no observas Al·lâh en todas
tus obras? ¿Todavía no ejecutas bien tus oraciones? ¿Todavía no pagas el azaque
(Al-zakat) y vives para Al·lâh?
En otro dicho, Al·lâh, Glorificado
sea, llamando a Dawoud, dice: “Dawud, si la gente que Me da de espaldas
supiera cuánto los quiero y Mi anhelo de que vuelvan, hubieran acudido a Mí a
toda prisa. Dawud, si este es Mi deseo hacia los que me dan de espalda, pues
¿cómo será Mi amor hacia los que están en el camino recto?”
No hay dios más que Al·lâh
¿Acaso no te avergüenzas? ¿Todavía
estás persistiendo en ignorarlo, desobedecerle a Al·lâh y no tratar de
acercarte?
Un dicho del Profeta, los Rezos y la
Paz de Al·lâh sean sobre él, dice: ((Al·lâh, gloria a Él, extiende Su mano de
noche para que se arrepienta el que ha cometido la desobediencia de día. Y
extiende Su mano de día para que se arrepienta el que ha cometido la
desobediencia de noche))
De esto entendemos que Al·lâh es Quien
te busca, te llama para que regreses a él.
¡Toda esta Misericordia es de Al·lâh y
tu sin pudor! Si todavía rechazas tener vergüenza de tus vicios y por toda esta
Misericordia y este perdón, ¿acaso no tienes vergüenza por los bienes que Al·lâh
te ha otorgado?
Al·lâh dice:
((Hemos creado al hombre y sabemos lo
que su mente le sugiere)).
Qaf:16. Él es quien te ha creado. Creó tus ojos para que veas, creó tus oídos
para que oigas, creó tu corazón, que es cariñoso con la gente y sin embargo ha
olvidado al Iláh “El Dios” que ha creado a esta gente. Estás amando lo ilícito y
olvidas amar a Quien te ha otorgado todos los sentimientos y las emociones.
Después de todo eso, ¿piensas adoptar aún la decisión de no obedecer a Al·lâh,
el Victorioso, el Glorificado? ¡Observa Sus muchas gracias para contigo!
((¡Hombre! ¿Qué es lo que te ha
engañado acerca de tu noble Señor, Quien te ha creado, dado forma y disposición
armoniosas, Quien te ha formado del modo que ha querido?))
Al-Infitar/ La hendidura: 6-8.
((¡Que mire el hombre su
alimento! Nosotros hemos derramado el agua en abundancia, luego, hendido la
tierra profundamente, y hecho hacer crecer en ella grano, vides, hortalizas,
olivos, palmeras, frondosos jardines, frutas, pastos, para disfrute vuestro y de
vuestros rebaños))
Άbasa/Frunció las cejas (24-32).
¿Quieres aprender el pudor? Coge hoy
mismo un papel y un bolígrafo, lo divides por dos. Escribe en la primera mitad
las gracias que Al·lâh te ha otorgado: vista, oído, manos, fuerza, ojos,
emoción, belleza, pensamiento, padre y madre, Islam…). En la segunda mitad,
escribe: tus vicios (no tengas vergüenza de ti mismo). Lee y contempla Sus
gracias que no cesan a pesar de tus pecados. Mira tus desobediencias. De verdad,
¿no es suficiente para que llores ante las gracias de Al·lâh?.
Si no puedes recordar esto en la vida
y sentir que Al·lâh está contigo en todo momento, oyéndote y mirándote, recuerda
tu hayaa entre las manos de Al·lâh en el Día del Juicio.
Como ha dicho a Moisés:
((Dijo: “¡No temáis! Yo estoy con
vosotros, oyendo y viendo”)).
Taha: 46. ((¿No sabe que Dios ve?))
Al-Alaq/ La sangre coagulada: 14.
¿No quieres tener vergüenza por todo
esto? La tendrás en el Día del Juicio, imagínate la situación cuando estés
entre las manos de Al·lâh. Muchos de nosotros somos distraídos, no imaginamos
esta situación difícil, mientras estás allí desnudo, descalzo, mezquino,
llevando tu libro de vicios ante Al·lâh, gloria a Él. Este día está muy cercano.
El Profeta, los Rezos y la Paz de Al·lâh sean sobre él, dice: “Fui enviado
con el Día del Juicio como estos – juntando sus dos dedos”.
Recuerda tu timidez entre las manos de
Al·lâh. Al-Imam Alí, que Al·lâh esté complacido con él, dice: “Juro que en el
Día del Juicio habrá gente cuya carne va a caerse de sus caras de tanta
vergüenza al presentar sus vicios ante Al·lâh, Glorificado sea”. Imagínate
en el Día del Juicio cuando un pregonero nos vaya llamando a todos nosotros, uno
por uno, cada persona por su nombre: “hijo o hija de fulano, acude para
presentarte ante Al·lâh”. Y él no pueda moverse de su lugar por su temor, su
vergüenza, así, los ángeles le reconocerán entre millones por su estado de
temor, pudor, el color azul de su cara, y lo tomarán para presentarlo ante
Al·lâh, Glorificado sea. Y como nos ha informado el Profeta, los Rezos y la Paz
de Al·lâh sean sobre él, Al·lâh va a decirle:
“Mi siervo, ¿qué es lo que te ha
engañado acerca de tu noble Señor? ¿Has pensado que te ibas a encontrar hoy
conmigo o lo has olvidado? Siervo Mío ¿acaso no estaba vigilando tus ojos,
mientras estaban mirando las gracias ilícitas, y tus pies, que caminaban a
lugares prohibidos y tus manos, que tocaban cosas vedadas?. Siervo Mío, ¿has
descuidado tu encuentro Conmigo?
¿Qué vas a hacer cuando Al·lâh te
diga: ¿No fui tan importante para ti? Te arreglabas para la gente, mientras que
a Mi acudías desaliñado. Siervo Mío, ¿no te He agraciado con la gracia del
matrimonio? ¿No te He donado tantas gracias? ¿No te He dado tanta riqueza? etc.
Siervo Mío: Lee tu libro. Entonces tú
cogerás tu libro y leerás. Y cada vez que pases por una desobediencia se
oscurecerá tu cara; y pasando por los buenos hechos, tu cara se iluminará. Y así
permanecerás por mucho tiempo.
Imaginad que habrá quien no tendrá
vergüenza incluso en el Día del Juicio diciendo a Al·lâh: No acepto el
testimonio de los mártires, ni de los ángeles, ni de este libro escrito. Al·lâh,
Glorificado sea, dirá, ¿Qué quieres? Él dirá: No acepto otro testimonio más que
el mío. Al·lâh, gloria a Él dirá: sí, ciertamente tu testimonio es suficiente.
Entonces se sella su boca y atestiguarán su visión, su oído y sus manos.
((Ese día sellaremos sus bacas,
pero sus manos Nos hablarán y sus pies atestiguarán lo que han cometido).
Ya sin: 65.
((El día que los enemigos de Al·lâh
sean congregados hacia el Fuego, serán divididos en grupos. Hasta que, llegados
a él, sus oídos, sus ojos y su piel atestiguarán contra ellos de sus obras.
Dirán a su piel: “¿Por qué has atestiguado contra nosotros?” Y ella dirá:
“Al·lâh, Quien ha concedido a todos la facultad de hablar, nos la ha concedido a
nosotros. Os ha creado una primera vez y a Él seréis devueltos. No podíais
esconderos tan bien que no pudieran luego atestiguar contra vosotros vuestros
oídos, vuestros ojos y vuestra piel. Creíais que Al·lâh no sabía mucho lo que
hacíais. Lo que vosotros pensabais de vuestro Señor os ha arruinado y ahora sois
de los que han perdido”))
Fussilat: 19-23.
Imagina tus manos, atestiguando ante
Al·lâh lo que has hecho con ellas, y tus pies, atestiguando adónde has caminado
el día tal, y tu corazón, informando acerca de lo que has estado apeteciendo y
si tú lo hacías con discreción y tenías vergüenza de Al·lâh o no.
Luego observa la orden de Al·lâh a
esta persona, con ira, diciéndole: Vete siervo del mal, Mi maldición esté sobre
ti y no acepto nada de ti.
Ten vergüenza de Al·lâh, hermano,
antes de escuchar una palabra como ésta, antes de que sea tarde.
Y al contrario, el Profeta, los Rezos
y la Paz de Al·lâh sean sobre él, narra que Al·lâh acerca su buen siervo
diciéndole: “¡Acércate!, Recuerdas la desobediencia de tal, y la otra de tal,
hasta que él piense que está perdido. En ese momento, Al·lâh le dirá: “La He
ocultado para ti en la vida, y así hoy te la perdono”.
·
Los sabios dicen que al-hayaa
con Al·lâh tiene 6 figuras:
1- Hayaa por desobediencia:
Es decir tener pudor de cometer un gran pecado. Como el pudor de Ádam (Adán)
cuando comió del árbol prohibido. Adán y Eva seguían corriendo en el paraíso,
Al·lâh le preguntó: ¿Adónde vas, Adán? ¿Corriendo de Mí? Adán dijo: No, más bien
tengo pudor de Ti.
Es el pudor del desobediente. ¿Has
sentido esto antes durante tu vida, después de cometer un vicio, y no podías
dormir? ¿Y que hayas corrido en la calle, y solo tenias 5 libras y querías
dárselas a un pobre? Eso es al-hayaa del desobediente en el derecho de
Al·lâh, gloria a Él.
2-Hayaa por negligencia:
Tu sentimiento de que eres negligente en el derecho de Al·lâh, a pesar de tus
actos de adoración. Es semejante al pudor de los ángeles: permanecen adorando a
Al·lâh cientos de años y no están satisfechos. El Profeta, los Rezos y la Paz de
Al·lâh sean sobre él, dice: El cielo está repleto– quiere decir denso - y es
verdad, es que no hay un palmo de tierra libre donde no encuentres un ángel
prosternado o arrodillado o de pie rezando por Al·lâh. Y cuando venga el Día del
Juicio, se levantarán diciendo: “Al·lâh, no Te hemos adorado bien ni como es
debido. ¿Han visto al hayaa por negligencia?
3- Hayaa del siervo:
Es comprender que soy un siervo de Al·lâh y tengo que obedecerle y ejecutar
todas sus órdenes. Es como el pudor del Profeta, los rezos y la paz de Al·lâh
sean sobre él. Por ejemplo, cuando Alquibla (la orientación de los musulmanes en
la oración) fue dirigida hacia Bait Al-Makdis, y el Profeta esperaba que fuera
dirigida hacia la Mezquita Sagrada (en Meca), su pudor de Al·lâh como siervo le
impedía reclamar tal cambio.
Al·lâh dice:
((Vemos cómo vuelves tu rostro al
cielo))
El Profeta, los Rezos y la Paz de
Al·lâh sean sobre él, miraba al cielo sin reclamar nada. Ese es el pudor del
Profeta, el pudor del siervo de Al·lâh.
4- Hayaa al percibir las gracias
de Al·lâh, Victorioso y Glorificado sea:
Es como al-hayaa del
Profeta. Está suplicando a Al·lâh: “No puedo percibir las gracias, ni describir
Tu bondad, con el alcance que mereces”. Es pudor por las muchas gracias que
Al·lâh nos Ha donado, a pesar de que no podemos abarcarlas en todo su alcance.
5- Hayaa por el amor:
Si tu amas a Al·lâh
profundamente, puedes sentir este tipo de hayaa. Ya que tus ojos pueden
derramar lágrimas, tu corazón sentir una sacudida y todos los miembros del
cuerpo se sometan plenamente a Él. No puedo describirte este tipo; solamente la
persona que ama a Al·lâh profundamente puede sentir en qué consiste.
Otra súplica del Profeta, que
demuestra su amor hacia Al·lâh: ((Oh Al·lâh, concédeme la posibilidad de
amarte, de amar a todos los que Te amen y amar todas las obras que me acerquen a
Tu amor))
6- Hayaa por el reconocimiento
de la Magnificencia de Al·lâh, El Poseedor, El Más Grande y El Eterno
Propietario de Su Reino:
Es semejante al hayaa de Gibril (Gabriel), cuando acompañó al Profeta,
los Rezos y la Paz de Al·lâh sean sobre él, en el viaje nocturno y su ascensión
al cielo. Al llegar al séptimo cielo, el Profeta se adelantó hacia “sidrat al-montaha”,
y de repente, Gibril se paró. El Profeta, los Rezos y la Paz de Al·lâh sean
sobre él, cuenta: ((He visto a Gabriel, y era como un harapo arrugado, de
tanto hayaa de Al·lâh)) Gabriel no se movió más y dejó avanzar al Profeta.
¿Has experimentado alguno de estos
significados antes, estos tipos de hayaa con Al·lâh?
Los sabios dicen: “Quien tiene hayaa
de Al·lâh, se eleva al nivel de los Awliyaa (los “más próximos” de Al·lâh)”
Aprende a tener hayaa de Al·lâh observando siempre que te está viendo y te está
oyendo.
¿Ya has decidido tener pudor?
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